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Todos los Mateos son nuestros

Todos los Mateos son nuestros

Por Sylvia Teresa Manríquez

“Yo de aquí me voy, y con mucho gusto señores; pero en compañía de Mateo” y apuntó con su arma al joven ordenándole caminar con él.

-Tendrá que llevarme a mí- se interpuso la mamá de Mateo – Y a mí también- dijo una vecina -Y a mí también, señor- agregó otra -Y a mí- añadió otro vecino.

En este punto el mafioso empezó a sentir temor.

-Vas a tener que llevarnos a todos- dijo el sacerdote del centro comunitario.

Las y los vecinos, amigos, amigas, jóvenes, hicieron un cerco a su alrededor, hombro con hombro. Él hombre los observó.

-¿No le parece que ya fue suficiente? – preguntó la mamá de Mateo, que seguía interfiriendo entre éste y el hombre armado.

– Déjenos tranquilos – dijo la mujer sacando fuerza del miedo – déjenos en paz… déjenos volver a empezar –

El mafioso bajó el arma, sin decir una palabra, se retiró, cruzando el cerco que la gente de la comunidad había formado con sus cuerpos.

Esta escena pertenece al final de la película colombiana Mateo que se puede catalogar en el género cine social-drama. Se estrenó en 2015 en Barrancabermeja, un municipio colombiano ubicado a orillas del Río Magdalena, en el departamento de Santander. La dirigió María Gamboa, quién se basó en una larga investigación, iniciada en el 2007 en esa parte del Magdalena, sobre la prevención de la entrada de los adolescentes al conflicto armado.

Mateo es un adolescente de 16 años, que trabaja con su tío: un jefe criminal, cobrando cuotas extorsionistas a los comerciantes de la localidad. El joven se infiltra en el grupo de teatro para informar al tío sobre las actividades de las y los jóvenes. Al irse integrando al grupo, Mateo debe tomar decisiones difíciles; por eso deja de trabajar para su tío, con el desenlace que leímos al inicio de esta entrega.

Aunque la historia de Mateo no es algo nuevo, me atrae la propuesta de la cineasta María Gamboa: unirse para crear desde la familia, el barrio, la comunidad, un tejido sólido que resguarde la v ida y el futuro de nuestros jóvenes, evitar que caigan en la oferta de trabajo ilícita, que les ofrece entradas de dinero fácil y rápido.

Sé también que llevar esta idea a la práctica tampoco es fácil, porque surge la reflexión inevitable de cuánto puede resistir unida una familia que se enfrenta diariamente a los interminables tentáculos de la corrupción. Cómo, si a veces no podemos distinguir a los buenos de los malos.

¿Será posible fortalecer la confianza en la unidad y desterrar el miedo de sentirnos solos, abandonados, desprotegidos? Suena difícil, más cuando recordamos cifras del INEGI señalando que más del 70% de las personas mayores de 18 años en este país nos sentimos inseguros en el transporte público y el 68% en las calles que habitualmente usamos. Dicen estas cifras que la percepción de inseguridad es mayor en las mujeres (80%) que en los hombres (70%).

Recuerdo a la mamá de Mateo que sin pensarlo se interpuso entre el arma del delincuente y su hijo, el miedo nos hace valientes.

Por eso, aunque me estrujó Mateo, me agrada su propuesta final. Me ofreció esperanza en la solidaridad, en el reconocimiento de nuestras fortalezas cuando nos unimos.

De hacerlo, venceremos el miedo y lograremos proteger a nuestros Mateos, que también los tenemos, cualquiera que sea el lugar donde vivamos, con conflictos armados o sin ellos, que al final de cuentas no sólo éstos nos hacen sentir indefensos.

@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

El más vivo de los tesoros

El más vivo de los tesoros


ʺLa infancia no es algo que muere en nosotros y se seca cuando ha cumplido un ciclo. No es un recuerdo. Es el más vivo de los tesoros, y sigue enriqueciéndonos a nuestras espaldas […] Triste de quien no puede recordar su infancia, recuperarla en sí mismo, como a un cuerpo dentro de su propio cuerpo o una sangre nueva dentro de su propia sangre: desde que ella lo ha abandonado está muerto.ʺ

Quizá este es el texto más citado del escritor belga en lengua francesa Franz Hellens, (1881-1972).

Me hace recordar y reflexionar. Mi madre jugaba con nosotros. En casa había juegos de mesa, matatenas, juegos de té, muñecas, carritos, pelotas de varios tipos, bat y guantes de beisbol, cuerdas para saltar, cuadernos para colorear, comics y libros.

Muchas veces hicimos nuestros propios juguetes, muñecas de trapo, carritos con cajas de zapatos. Lo mismo jugábamos a la bebeleche y las escondidas que la lotería, el basta, timbiriche, parchís y muchos otros juegos de mesa.

Mi madre leía con y para nosotros. Ella aún comparte su tiempo, aunque cada vez menos conforme los años se acumulan. Disfruta colorear mandalas, resolver crucigramas, tejer, bordar, ver un buen documental en televisión, leer, y lo disfruta más cuando está acompañada.

Con los avances tecnológicos aprendió a jugar solitario en una computadora de escritorio. Tiene un teléfono celular por el que se comunican las nietas y nietos.

Hace poco se le proporcionó una laptop, para que escriba sus memorias y su legado no se pierda con el paso de los años, aunque ella se toma su tiempo para convivir con su computadora personal.

Tiene 79 años y sabe que las y los adolescentes y jóvenes tienen adicción al internet, ve a sus propios nietos y nietas desesperarse porque en casa de la abuela no hay internet.

Por suerte muchas de nuestras abuelas son sabias y saben fomentar charlas interesantes mezcladas con actividades inesperadas para atrapar la atención, como descubrir tesoros fotográficos en una vieja caja metálica u hornear galletas y empanadas.

Nos hemos enterado con sorpresa de dos casos de niños sonorense que entraron en profunda depresión profunda porque ya no podían tener celular ni tablet.

La “Nomofobia” es el miedo a quedarse sin teléfono celular, una ansiedad severa que se sufre cuando se pierde el acceso a este dispositivo.

Recuerde la sensación de no encontrar el celular en la bolsa de mano, el bolsillo del pantalón o la mochila. Para quienes padecen nomofobia esta situación los lleva a estados depresivos y ansiosos peligrosos.

Si entenderlo es difícil para las personas adultas ¿cómo esperar que las y los adolescentes estén conscientes de que esto sucede? Mucho menos niñas y niños.

Rescatar los juegos que conocimos en nuestra infancia no es difícil porque los tenemos en los recuerdos que nos laten como una sangre nueva dentro de nuestra propia sangre, parafraseando a Hellens.

La sentencia del autor belga me causa ecos porque me niego a que las niñas y los niños vivan sin conocer la felicidad que hay al bailar un trompo y subirlo a la mano, lograr que un balero caiga en el vástago, hacer piruetas grandiosas con un yoyo, crear edificios con pequeños cubos de colores; todas emociones que nos hacen sentir capaces, valioso y felices.

Nuestros juegos de la infancia siguen siendo tan importantes para la niñez actual como lo fueron para nosotros. Rescatarlos sólo precisa de las ganas de heredar un buen bagaje de confianza y alegría al compartir la aventura de jugar al aire libre, alrededor de un tablero o un juego de lotería.

Si, como dice Franz Hellens, la infancia no es algo que muere en nosotros, si no es un recuerdo, por qué permitimos que la tecnología robe a nuestras niñas y niños su más vivo tesoro: la infancia.

@SylviaT sylvia283@hotmail.com

La felicidad tiene forma de poema

La felicidad tiene forma de poema

Esta vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Fragmento de “Oda al día feliz” de Pablo Neruda.

I

El 20 de marzo se celebra el Día de la Felicidad ¿Por qué necesitamos una fecha mundial que nos recuerde que podemos ser completamente felices?

El Diccionario del Español Mexicano dice que la felicidad es el estado de ánimo que se caracteriza por la alegría y la satisfacción. La Real Academia de la Lengua la define como un vocablo del latín que significa: Estado de grata satisfacción espiritual y física; Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a ser feliz; o la ausencia de inconvenientes o tropiezos.

Según esta última definición todas, todos, estamos llamados a ser felices, tenemos derecho de serlo. Sin embargo, en los países como el nuestro es difícil tener tranquilidad espiritual y física, mucho menos en períodos electorales.

El Informe Mundial sobre la Felicidad que publica la ONU cada año analiza las variables que se considera afectan la felicidad de los habitantes de la mayoría de los países del mundo, como su Producto Interno Bruto per cápita, el apoyo social, la esperanza de una vida sana, la libertad social, la generosidad y la ausencia de corrupción.

Todas son variables que conocemos bien en este país y no precisamente por hacernos felices. Bajos salarios; alta incidencia de enfermedades ligadas a la diabetes, hipertensión y obesidad; falta de generosidad ligada a esa sensación de estar constantemente desprotegidos, expuestos a la violencia en las calles, caminos, lugares públicos y hasta en nuestros propios hogares.

México ocupa el lugar 24 del Ranking de la Felicidad 2018, arriba quedó Costa Rica en el lugar 13, los países latinoamericanos más felices.

Las y los mexicanos somos felices a pesar de las condiciones de vida señaladas antes. Es interesante que muchos migrantes son más felices en nuestro territorio que en su lugar de origen. Este año el estudio también midió la felicidad de los migrantes en cada país. México ocupa el lugar 10, seguido por Costa Rica en el lugar 18, ambos muy arriba de Estados Unidos.

Es innegable la necesidad de políticas públicas que busquen con mayor seriedad y compromiso el bienestar de la ciudadanía. Podremos escalar el ranking hasta lugares dentro de los 10 primeros sitios, cuando mejoren las  expectativas de vida saludable, mejores salarios, libertades reales y abatiendo la corrupción.

Por lo pronto se vale disfruaro de la felicidad que, haciendo a un lado esas condiciones, pueden disfrutarse sin costo, ver el amanecer, abrazar a madre y padre, cantar las canciones que nos gustan, hablar en voz alta, comer en familia, vivir el arte, practicar deportes, leer un buen libro, escribir lo que necesitamos expresar.

II

Leer, escribir, hacer poesía, lograr que se convierta en el medio de expresión de idiomas en peligro de desaparecer.  Escuchar poesía en lenguas originarias es algo sublime, lo mismo si expresa amor por la naturaleza que si señala o critica.

La tradición poética en Sonora es fértil. La poesía es un arte que se ejerce desde siempre por escritores y escritoras cuya voz lucha por seguirse escuchando, tanto como luchan las nuevas voces por hacerse presentes.

Concuerdo con lo planteado por la ONU: La poesía no es una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores, su identidad.

La felicidad tiene forma de poema porque más que de un salario mínimo nace de una actitud, un pensamiento, un deseo, una necesidad.

Se mantiene con dedicación y esperanza, y una  vez parida, sostiene  todas sus letras, esperando ser leída, poesía y felicidad guardadas en el mismo lugar de cada corazón, necesitando sólo una sonrisa para manifestarse.

Sí, la felicidad es como un poema porque nos permite vestir la vida con miradas y palabras bellas para mencionar una realidad que amenaza nuestro derecho a ser felices.

@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

 

Piezas

Piezas

Abrió los ojos y el mundo seguía allí. Levantarse y repartirse en piezas. Atender a los hijos, la pareja, ella misma, esa pieza que de transparente parece desvanecerse.

En las meditaciones de la ducha piensa. Hoy es jueves. Hay que llevarse la ropa deportiva del hijo menor. ¿Ya se levantaría la mayor? No sabe qué hará de desayuno. Se mira al espejo, el tinte del cabello deja ver nuevamente las canas. Hay una arruga más en la frente.

Suena la televisión. El presidente en turno refrenda su compromiso con las mujeres y reconoce que siguen los prejuicios y actitudes que frenan su desarrollo, lo que llamó “una verdad innegable”. Se detuvo frente al televisor para escucharlo decir que en México, como en otros países, por desgracia, muchas mujeres siguen siendo ignoradas, discriminadas, golpeadas o asesinadas.

Ella se toma un minuto para razonar que las cosas en este país están tan mal que el presidente admite lo inadmisible.

Apenas ayer revisaba algunos datos desoladores. Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2016) el 66% de las mujeres mayores de 15 años han padecido violencia alguna vez en su vida. Más del 40% han sufrido violencia por parte de su actual o última pareja. El 60% de las que acuden a clínicas y hospitales son violentadas dentro de su hogar. Siente un escalofrío cuando piensa que los feminicidios ya no son solo en Juárez sino en todo el país.

En el trabajo busca en las numeralias algo que le diga que en Sonora la situación es mejor. Pero lo que encuentra la hace pensar que el presidente se quedó corto. En esta entidad el homicidio ocupa el primer lugar como causa de muerte dolosa en las mujeres. Muertes que no tienen que ver con accidentes o enfermedades terminales.

Se le eriza la piel al leer que este tipo de muertes va en aumento y que la mayoría de los asesinatos sucedieron en el hogar.

Se pregunta qué está mal. Porqué en más de un siglo demandando igualdad la situación de las trabajadoras sigue siendo desigual. Lo sabe porque además de los datos duros que lee, ella forma parte de ese sector de mujeres que gana 20% menos que los varones que realizan la misma labor, aunque esté más capacitada. Afortunadamente aun no entra al 70 % de mujeres mexicanas que viven en la pobreza.

Le vienen de golpe las palabras del presidente: “Tenemos que seguir trabajando por el respeto, en particular el respeto por las mujeres”. Se ríe.

Se han logrado importantes avances en poco más de un siglo de lucha, sin embargo las desigualdades son hoy más visibles que antes. Las mujeres siguen siendo las más expuestas entre los expuestos, las más discriminadas entre los discriminados.

Así avanza el día. Asiste a ceremonias de conmemoración, conferencias y jornadas. Recibe abrazos aunque sabe que no hay algo que celebrar. Participa en el debate con un certero razonamiento. El respeto sólo llegará cuando se cambie en todas las esferas la percepción que se tiene sobre la capacidad de las mujeres y el lugar que ocupan en la sociedad.

Por fin la noche, el balance no es optimista. De nuevo la televisión le presenta la realidad del respeto hacia las mujeres en este país. Deplora ONU que mujeres continúen siendo ciudadanos de segunda clase.

Reúne todas sus piezas y cierra los ojos para olvidar que el mundo sigue allí, comiendo vorazmente sus sueños.

Columna “Voltear la hoja”

Por Sylvia Teresa Manríquez

@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

 

 

Letras para vivir.

Letras para vivir.

Letras para vivir

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yacen los horrores de la sombra,
sin embargo, la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigos la sentencia,
yo soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

Fragmento de “Soy el amo de mi destino” de Nelson Mandela

Soñadora como John

Soñadora como John

Imagina a todo el mundo.
viviendo el día a día…
Imagina que no hay países,
no es difícil hacerlo.

Nada por lo que matar o morir,
ni tampoco religión.
Imagina a toda el mundo,
viviendo la vida en paz…

Fragmento de “Imagina” de John Lennon

Por Sylvia Manríquez.

Vi en televisión la inauguración de Los Juegos Olímpicos de Invierno, imágenes que mostraron la cuidadosa preparación y organización de un evento vistoso, personas de todo el mundo reunidas en contiendas fraternales, o al menos ese es el espíritu.

Se realizan en Corea, dividida políticamente entre la República de Corea y la República Popular de Corea, desde 1945 cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial con la rendición japonesa.

En 1990 los gobiernos de ambas Repúblicas optaron por la cordialidad para dejar las hostilidades históricas entre ambas naciones. Hoy participan en eventos como Los Juegos Olímpicos, con el sólo nombre de “Corea” y una sola bandera.

La canción se eligió para la inauguración fue “Imagina” de John Lennon, la interpretaron artistas de ambas Coreas, más bien dicho Corea (respetando el esfuerzo de la cordialidad entre las naciones).

Fue como un himno para hermanar a las y los participantes de muchos países del mundo que se ganaron un lugar en las Olimpíadas, en lo que considero una propuesta para resolver los problemas entre las naciones.

Imaginé, como propuso Lennon, a todo el mundo viviendo el día a día, sin fronteras dolorosas; nada por lo que matar o morir, sin religiones,  todas las personas en paz. Luego recordé que este pacifista inglés fue asesinado. En su honor acepté que yo como él, he soñado un mundo mejor, sueños a los que intento aferrarme cuando llegan pesadillas de paz arrebatada violentamente.

Se siente desolación, las  respuestas optimistas son pocas, las buenas acciones se pierden en un mar de impunidad, las voluntades se ahogan en la  corrupción. ¿De dónde podemos sostener lo bueno que aún queda en el mundo? Eso que hace palpitar con emoción los corazones cuando se siente solidaridad, fraternidad, concordia, amor.

Aún queda esperanza de que los sueños alcancen para resistir la cerrazón, los egos, prepotencias e indiferencia, de quienes gobiernan este planeta, de quienes lo necesitan oscuro.

Las olimpiadas me hacen soñar con la esperanza de la paz, entre pueblos, razas y especies.

Las delegaciones de las dos Coreas encargadas de organizar los Juegos.

Soñar que en mi ciudad no tenemos miedo, ni hambre, ni frío, porque hemos dejado la indiferencia, la apatía, el oportunismo; que en mi colonia nos conocemos todas las personas y confiamos que cuando que a nuestros hogares llegará fraternidad y no agresiones.

Si en nuestra comunidad no tenemos Juegos Olímpicos, sí tenemos jornadas con los más variados propósitos que nos unen, nos identifican y nos permiten crecer. Que podemos hablar en voz alta, caminar por la noche y tramitar el futuro que necesitamos, apropiándonos del presente.

Definitivamente soy soñadora como John y por suerte quedamos muchas, muchos, en el planeta esperando que la gente se hermane. Puede que no lo vivamos aunque tratamos de provocar y reforzar la unión amistosa.

El hoy violento puede transformase si empezamos a soñar en serio que podemos lograrlo. Vivir sin hambre, guerras ni enfermedades.

Soy una soñadora y no soy la única, yo como John, espero nos unamos y el mundo sea uno solo, sin barreras.

@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

 

 

Vamos a zapatear

Vamos a zapatear

Hoy como nunca México nos duele

no es más la suave patria que nos besa

hoy se lo está llevando la tristeza

y no hay mito ancestral que nos consuele

no hay águila o nopal que rebele

que picotee o espine con firmeza

es lacerante el sol, la lluvia espesa

a fosa clandestina el tiempo huele.

Es cierto que la rabia se acumula

que se llenó el buche de piedritas

pero algún maleficio nos anula

y sólo desahogamos nuestras cuitas

pero poco persiste y se articula

aunque abunden propuestas eruditas.

Cuando la ola se encrespa reaccionamos

y marchas, hay consignas y alboroto

pareciera que estalla el terremoto

pero pasa la euforia y ya no estamos.

 Fragmento, Guillermo Velázquez

 A Guillermo Velázquez le gusta interpretar huapango arribeño. Toma la palabra para decir poesía, porque dice que eso distingue al son arribeño, en el que siempre hay un guitarrero, un poeta, un trovador, un oficiante de la palabra, y eso es él.

Escucharlo es dejar que renazca la energía para empezar a zapatear en las casas, las calles, las ciudades, el país, para que se cimbren los héroes a los que hemos apostado,  como dice Guillermo, con la esperanza ceñida en el cuerpo.

Estoy consciente de que México me espina el corazón, como dice Guillermo, pero también que deseo y necesito hacer cada vez más presente ese México florido en el que se arraigan mis raíces, el amor, la memoria, el México profundo.

Agradezco a Guillermo Velázquez que nos comparta sus palabras en forma de huapango, su mensaje de fortaleza y amorosa resistencia, porque lo escuché decir que el sueño de nuestro país es un sueño todavía porque no ha podido ser, y que querer es poder, en eso enraizamos cada día la confianza invencible; decir que con costumbres, con danza, con sones que zapateamos, cultivamos el árbol de la esperanza, que no depende de la suerte, ni del diablo ni de muerte, porque el sol y las estrellas hacen de este árbol, que es México, algo fecundo.

Por eso le tomo la palabra e invito a hablar de esperanza, esa que se niega a extinguirse, esa que nos da ganas de zapatear en rebeldía, porque nada nos podrá quitar el gozo de despertar cada mañana a pesar del pesar.

Vamos a zapatear en la tarima,

y a convertir el blues en rock and roll

y a hacer de las agallas arrebol

y a no dejar que nada nos deprima

si la decisión nuestra de luchar

se vuelve cotidiana y la sumamos

en los hechos podremos comprobar

que a pesar del pesar en el que estamos

de nosotros depende imaginar

de nosotros depende reinventar

de nosotros depende refundar

el México distinto que soñamos.

(Fragmento Guillermo Velázquez)

 @SylviaT    sylvia283@hotmail.com

Dar vuelta al mundo

Dar vuelta al mundo

Filosofa, periodista, activista.

Hay que dar vuelta al mundo. Pero cada lágrima que corre allí donde podría haber sido evitada es una acusación; y es un criminal quien, con inconsciencia brutal, aplasta una pobre lombriz.

Rosa Luxemburgo.

Pasión y persistencia

Pasión y persistencia

Del puente a la alameda menudo pie la lleva
Por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda.

Chabuca Granda

Dice Sara Lovera que esta canción de la peruana Chabuca Granda habla de un puente real que está en la zona de Carrasco en la ciudad de Lima, Perú; que era una región hermosa llena de árboles. Le gusta porque habla de la naturaleza de una forma hermosa.

Puente Colonial en Arequipa, Perú.

Aproveché la complicidad de la música para platicar con esta mujer que admiro. Quise saber de su quehacer periodístico, que ella misma me contara como es la vida de una mujer periodista en este país.

Dice Sara que es una periodista tradicional. Hace 18 años que no es idealista. En  esos 18 años ha observado a sus compañeras y compañeros que hablan de la realidad de algunas comunidades poner en riesgo su vida. Probablemente pasa como con la violencia hacia las mujeres, dice, también habíamos naturalizado que algunas autoridades nos callen con amenazas, persecuciones y agresiones físicas.

Sara piensa que el nivel del contexto violento en el país ha favorecido el permiso para matar, una idea que le escuchó a un sociólogo mexicano. Ella es una mujer valiente, ha tratado muchísimos temas difíciles para exponer. Ha investigado a funcionarios de alto rango, autoridades, como los agentes judiciales y soldados que violaron a niñas en Altamirano, Chiapas, durante el movimiento armado.

Sabe de agresiones y de miedo. Como cuando recibió veladas amenazas de un exgobernador de Sinaloa porque investigó una ley de educación que derivó en protesta y un muerto.

La violencia contra la población en Chiapas. Antes y ahora.

Conoce bien la magnitud del miedo que viven muchas y muchos periodistas. También conoce lo implacable que puede llegar a ser la venganza, recuerda con dolor a Javier Valdez, colega asesinado en Culiacán, Sinaloa.

Todo esto y más escuché con atención de Sara Lovera. Soy consciente de la dura jornada de mujeres como ella, que cimentan con cada paso, cada batalla, cada letra, el camino para que mujeres como yo podamos tener acceso a los medios de comunicación.

Sara Lovera López recibió en 2016 el Premio Nacional de Periodismo 2015 en la categoría de Trayectoria, con el que se reconoce su trabajo a favor del derecho de las mujeres a ser visibilizadas en los medios de comunicación. Durante muchos años ha sido maestra y formadora de periodistas mexicanas, latinoamericanas y europeas. Además, es directora de la plataforma informativa SemMéxico.

Cuando escucho a Sara constato la imperiosa necesidad seguir dando voz a las mujeres, con y sin poder, algo que ella nos enseñó en el llamado Periodismo de Género o Periodismo Feminista.

Javier Valdés

Fundadora de La Jornada, donde creó el suplemento feminista La Doble Jornada, ella cree en la palabra, en la posibilidad de influir, cree en la difusión cultural como algo fundamental para ayudar a este país a salir adelante.

No da oídos cuando le dicen que todo es corrupto, todo es imposible y nada funciona, porque ella es una reportera especializada en el movimiento obrero y sabe cuánto cuesta crear un empleo, sabe por las cifras del IMSS que sí hay más empleos, y aunque no son los mejores dan seguridad social.

Esta mujer cree en México y en su gente, en la libertad de decir y exponer lo que no está bien. Me dijo que no hay que compartir la desesperanza porque una parte importante de la vida de las y los mexicanos está llena de esperanza y cosas bellas que vale la pena compartir   en cada letra, cada columna.

Creo, como dice Soledad Jarquín, que la vida de Sara está marcada por su pasión: el periodismo, y por la persistente necesidad de hacer visibles a las mujeres.

Por eso recuerdo una de sus canciones favoritas, porque puedo dar fe de que así como escribió Chabuca Granda, Sara Lovera transita la vida por veredas y caminos que estremecen al ritmo de su cadera y sus pasos firmes.

@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

¿Qué se responde?

¿Qué se responde?

Poco insulto debe haber que llegue a compararse…

qué poca sensibilidad hay que tener para tomar algo tan cruel

tan históricamente hiriente y pretender usarlo para imponerse…

Renee Goust

La letra de la Cumbia Feminazi es de reflexión profunda, obliga a meditar en el significado del Holocausto, esa catástrofe mundial de la que aún hoy vivimos sus terribles y nefastas consecuencias. Reflexionar en como algunas personas parecen ignorarlo y utilizan la palabra nazi para señalar a aquellas mujeres que les inspiran temor porque son valientes y poco frágiles, como dice la canción de Renee Goust.

Escuché a una mujer profesionista, educada, aparentemente culta decir “yo no tolero a las feminazis”. Ocasionando desconcierto, frustración, tristeza e impotencia. Ofende esa falta de respeto para el dolor de todo un pueblo que nunca se liberará de los estragos del Holocausto.

En esa catástrofe fueron seis millones de personas asesinadas por el régimen nazi justificando lo que llamaron “la solución final”. Asfixia por gas venenoso, fusilamientos, ahorcamiento, golpes, hambre, trabajos forzados, experimentos científicos, entre otros, sirvieron a este genocidio nazi.

Mujeres judías y no judías perseguidas brutalmente; confinadas en áreas y campos completos de concentración exclusivos para ellas, como Ravensbrück, en que se estima estaban encarceladas más de cien mil mujeres tan solo en 1945, cuando se liberó este campo.

Se han documentado innumerables atrocidades contra hombres y especialmente crueles contra mujeres. Se sabe que las embarazadas o con hijas o hijos pequeños eran enviadas a campos de exterminio para ser asesinadas en las cámaras de gas. En los ghettos las esperaban constantes golpizas, violaciones y experimentos de esterilización. Aunque algunas fueron líderes o integrantes de grupos de resistencia dentro de ghettos y campos de concentración.

Por todas ellas el término feminazi no debe ser mencionado nunca. La reflexión nos llega, pues nuestra cotidianidad se llena de violencia contra mujeres y niñas. Según cifras del Inegi, el crimen contra las mujeres es imparable en este país; las cifras indican que en los últimos diez años, en promedio cada cuatro horas fallece violentamente una niña, joven o adulta; cifra que aumenta en la zona centro de México. Estas mujeres fueron mutiladas, asfixiadas, ahogadas, degolladas, quemadas, apuñaladas o baleadas.

Los asesinatos se llevan a cabo en los hogares, el centro de trabajo, transporte público, parques, calles, hoteles, entre otros lugares. Un escalofriante 38% de asesinatos son cometidos por la pareja sentimental, familiares directos, compañeros de escuela y de trabajo, conocidos y extraños.

Y son las mal llamadas feminazis las que luchan contra esta amenazante realidad. Entonces, por qué perder el tiempo y los espacios utilizando palabras que ofenden y denigran a quien las profiere.

Se requieren más mujeres apoyando a las feministas valientes y temerarias, más personas apoyando sus batallas, el reconocimiento del creciente problema de la violencia contra niñas y mujeres. No hacen falta quienes profieren palabras sin pensarlas, ni quienes se dejan llevar por detractores que conducen al atraso.

Entonces, quien haya leído, visto, escuchado, estudiado o conocido a sobrevivientes del genocidio nazi sabe que tal termino designa algo nefasto. ¿Por qué aplicarlo a mujeres que luchan por derechos, libertades y justicia? Una sociedad habitada por hombres y mujeres que se dicen progresistas debe soltar el peso suicida de la ignorancia, auténtica o simulada.

Sylvia Teresa Manríquez

@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

Liga de interés: https://www.taringa.net/posts/info/17346601/Nazis-la-horrible-venganza.html