Category Archives: Jorge Tadeo Vargas

COP24 y aún hablamos de París

COP24 y aún hablamos de París

“El IPCC en sus reportes nos dice lo que es políticamente posible. No lo necesario.

El panorama es peor del que nos presentan.”

Carlos Gay, Conferencia sobre Cambio Climático, Fundación Boëll, 2008

 

Del tres al catorce de diciembre del 2018, en el marco de la 24va Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático se reúnen los países firmantes del Acuerdo de Paris (COP21, 2015) para finalmente buscar los mecanismos apropiados que permitan poner en marcha los acuerdos firmados en el 2015. Habrá que recordar que estos acuerdos no son vinculantes y que los países firmantes no están obligados a cumplir ninguno de ellos; en algunos países se pone en primer plano el desarrollismo extractivista antes de cumplir con la reducción de emisiones.

La COP24 que se lleva a cabo en Polonia, primer país que repite en ser sede de las llamadas COPs de cambio climático, presenta una serie de retos interesantes, especialmente porque estos retos de no cumplirse dejarán muy claro que no hay una verdadera voluntad política de alcanzar el 1.5 grados, umbral que hace mención el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) en su último informe que además prácticamente deja a la mayoría de los acuerdos firmados en París caducos y con nula influencia ante el panorama actual. Hace ya tres años del Acuerdo de París y ahora se sentarán a buscar los mecanismos que pondrán en marcha en tres años más, es decir que estamos ante una situación de emergencia a la cual ningún país le da la importancia requerida.

Sin un cambio del modelo de producción-consumo de forma rápida y radical, tal como la situación lo exige, es un reto que está perdido desde el inicio. No valen todos los estudios que nos dicen que vivimos una época cercana al colapso civilizatorio si las soluciones que se proponen vienen desde la lógica capitalista, neo-extractivista. Sin embargo, mantener la pantomima de que se están buscando esas soluciones basadas en acuerdo no vinculantes permite que los mercados de carbono sigan funcionando a tope.

El segundo reto es la salida (ahora si definitiva) de los Estados Unidos del Acuerdo de París, que junto con la fuerza que va tomando la extrema derecha en el mundo y que niega categóricamente la existencia del cambio climático pueden frenar cualquier proyecto de adaptación principalmente si es contrario a los intereses de las corporaciones transnacionales. El discurso de Bolsanaro sobre la protección a las amazonas es muy significativo y deja claro que el lobby de las empresas sigue siendo uno de los ejes rectores para las negociaciones dentro de las COPs. Aquí el papel que pueden jugar los países del Sur Global ya afectados en muchas formas por la crisis climática debería de funcionar como contraparte. Lamentablemente terminan siendo cómplices de los países del Norte y las corporaciones.

El tercer reto, que es el más importante y en el que nos siguen quedando a deber desde hace veinticuatro años de reuniones. No es otro sino el escuchar las exigencias de las comunidades afectadas por el modelo de producción-consumo y la crisis climática. Exigencias que al menos desde la COP15 (Copenhague 2009) siguen estando en las calles, desde afuera, en las comunidades.

No es un reclamo por dejarlos fuera de las negociaciones, no es una plañidera que les pide soluciones, al contrario, son bastantes claras sus demandas: el fin del capitalismo, el cese del modelo de producción-consumo extractivo y privatizador y la puesta en marcha de los proyectos que desde las propias comunidades ya se están trabajando desde hace décadas. Desde proyectos de agricultura ecológica, familiar, económica solidaria, planes de basura cero, movilidad sustentables, decrecimiento, comunalidad, entre muchas otras acciones que no solo van encaminadas a otra forma de relacionarnos con el entorno ecológico inmediato, sino que cuestiona de forma activa a todo el modelo y el sistema de gobierno.

Todas estas acciones comunitarias se transforman tanto en medidas de adaptaciones (local) como en medidas de mitigación (global) a la crisis climática. Mejor aún, son claves para un verdadero cambio sistémico. Tal vez esa sea la razón por lo que las demandas de las comunidades que se manifiestan afuera de las reuniones oficiales no son escuchadas…bueno, excepto por aquellas que sirven para seguir legitimando un capitalismo verde. Propuestas que siempre van de la mano de ONG’s transnacionales que viven de los fondos de los gobiernos del Norte.

Que la COP24 se lleve a cabo de nuevo en Polonia, con los antecedentes de lo que paso en la COP19 donde las corporaciones tomaron el total control de todos los acuerdos y siendo la reunión donde los mercados de carbono y sus mecanismos se afianzaron como la FORMA de buscar medidas de mitigación (mentira: fue la FORMA de ganar más dinero con la crisis climática) es muy significativo.

Después de la fiebre de París, la cual parece que no se logra superar con un IPCC que nos dice que estamos ya en el punto de NO retorno y que no existe nada que nos lleve a detener el cambio climático, seguir hablando de la COP21 en este momento es seguir apostando por la pérdida de millones de vidas, de ecosistemas enteros, del aumento en la migración, de todo aquello que sigue siendo negocio para el capitalismo. Tenemos que seguir diciendo cada vez más fuerte: “no es el clima, es el modelo y si no lo modificamos estamos condenados a que el inminente colapso sea mucho más doloroso”.

Ciudad de México, Ex Distrito Federal, 2018

Jorge Tadeo Vargas Juvera, director de LIDECS.

@primaindie

Sin nada de pan y mucho circo o lo que es lo mismo: Consultas sin valor

Sin nada de pan y mucho circo o lo que es lo mismo: Consultas sin valor

“Sobrevivimos, apenas salimos triunfantes. No sabíamos que vendrían cosas peores”
Cyclops, Días del Futuro Pasado.

El debatible éxito que tuvo la supuesta consulta nacional sobre el lugar para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), trajo consigo un nuevo espectáculo dirigido por el gobierno de López Obrador que bien podríamos titular “todo a consulta” y que ahora prepara el segundo acto donde entre otros puntos se pondrá a votación nacional la construcción del tren maya, la refinería de Dos Bocas, Tabasco y el proyecto de reforestación de bosques con árboles frutales y maderables. Megaproyectos que han sido duramente criticados por especialistas, investigadores, pero sobre todo por las comunidades afectadas.

Lo primero que deben tener en cuenta todas las personas que movidas por el motivo que sea, van a participar en esta consulta nacional, es que no son vinculantes. Es decir que cualquiera de estos proyectos debe de cumplir con la ley, independientemente de lo que diga “la mayoría”.

Ese, por cierto, es otro tema a discutir,: la democracia electoral y su representatividad. Hoy no lo haremos, será en otro momento.

Seguimos: estos tres proyectos (Tren Maya, Dos Bocas, reforestación) deben de cumplir con una serie de normas y leyes antes de pensar siquiera en mover un solo peso del presupuesto o de destruir ecosistemas en nombre del progreso neoliberal. Desde la presentación del proyecto, su Manifestación de Impacto Ambiental, procesos claros de licitación, cumplimiento de leyes de protección ecológica a nivel municipio, estado y federación, así como algunos tratados internacionales que México ha firmado, específicamente el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo que es precisamente una consulta, pero no como las organizadas por López Obrador y su gente, sino una consulta a los pueblos y/o comunidades que se verán afectadas por estos proyectos (véase infografía con información al respecto).

Dejar esto de fuera y pretender que “la nación decida” es iniciar un proceso muy peligroso contra la autonomía de los Estados, de los municipios, pero mucho más peligroso contra la autonomía y autodeterminación de los pueblos y las comunidades. Esto al parecer al nuevo gobierno no le importa mucho. La consulta sobre el NAICM es clara en eso. Fue amañada y no se decidía sobre si fuera Texcoco, sino se decidía el nuevo destino, sin tener en cuenta lo que las comunidades pensaban al respecto y cerrando la posibilidad de otras alternativas.

Ahora veamos proyecto por proyecto y sus posibles impactos. Dejando fuera que sea cual sea el resultado de la consulta estos megaproyectos ya están en proceso de llevarse a cabo, por lo que como lo dijo el señor López Obrador, la consulta solo es para reafirmar que él no se equivoca.

Tren maya. Un proyecto que costará entre seis mil y ocho mil millones de dólares y que curiosamentebusca detonar aún más el desarrollo turístico de sol y playa de la región de Cancún, Tulum, Calakmul, Palenque y Chichen Itzá, región que dicho sea de paso se encuentra en riesgo por el alto grado de turismo devastador que ya tiene. Ahí, las comunidades que buscan vivir de otra forma que no sea la impuesta por las grandes empresas turísticas viven en una constante lucha y resistencia por mantener su forma de vida y sus territorios. Este proyecto pone en riesgo cientos de miles de hectáreas de selvas con lo que se perderían cientos de especies de fauna y flora, también se pone en riesgo la forma de vida de muchas comunidades que dependen directamente de este ecosistema.

No está de más mencionar, aunque no es tan importante (al menos para mí), que parte del dinero que se usará para la construcción del tren maya saldrá del presupuesto de la Secretaria de Turismo para la región, es decir, se corre el riesgo de que no se tenga el dinero suficiente para la promoción turística en la zona. Lo importante aquí es que las comunidades ya dijeron NO al tren maya y su voz es la que debería de valer. No existe ningún argumento válido para que este tema se decida a nivel nacional. El verdadero desarrollo pasa por las necesidades de las poblaciones, por las comunidades y no por todos los habitantes de un país.

Por donde sea vea no existe un mínimo de justicia en esta consulta nacional, al contrario, se intenta imponer el voto de una supuesta mayoría, que tampoco es el caso, pues es un proyecto que se piensa llevar a cabo sea cual sea el resultado.

Refinería Dos Bocas. Aquí muchas podrán argumentar que la consulta vale, pues una refinería es un proyecto que compete a todo el país. Incluso algunos dirán que las zonas de sacrificio que dejan a su paso este tipo de proyectos son daños colaterales del progreso y el desarrollo. Para los liberales y aún para los neoliberales la naturaleza es sujeta de secuestro cada que lo necesitan, bajo el discurso de que al minimizar los impactos todo está permitido. Incluso la destrucción de manglares, los cuales están protegidos por tratados internacionales y leyes mexicanas que así lo dictan. Tampoco importa los acuerdos firmados por México en materia de transición energética donde se debe priorizar las energías renovables.

Acá tampoco entraremos a discutir la matriz energética y lo insustentable que es. Tampoco el cenit del petróleo, con lo que estamos entrando a los últimos años de bonanza de hidrocarburos. De nuevo la consulta sobre este proyecto es un sinsentido si tomamos en cuenta que ya están preparando el terreno. El resultado no cambiará para bien la degradación y los impactos ecológicos que ya están presentes en la zona. Lo que sí es que aumentará un daño irreversible en uno de los Estados más impactados por un modelo extractivo, generando más zonas de sacrificio. Estamos ante un colapso civilizatorio producido principalmente por nuestra adicción a los hidrocarburos. Mantenerlo es suicida. Tal parece que la IV Transformación sufre del Síndrome del Titanic. Ven al iceberg, pero no piensan hacer nada para evitarlo.

Sembrando vida, proyecto de reforestación. Este megaproyecto que de cierta manera es el único que tiene una verdadera proyección nacional, se presenta como la solución a muchos de los problemas del campo, donde se habla que generará cuatro mil empleos directos.

¿De qué se trata? Pues de sembrar árboles frutales y maderables, estos últimos de ciclo corto con el propósito de reforestar zonas afectadas por la deforestación. En teoría suena bien. Estupendo diría cualquier persona a la que se le preguntara sobre este proyecto. Pero ¿Cuáles son los riesgos?

El primero es que convertir los bosques en zonas de monocultivos forestales no es una política adecuada para “sembrar vida”, al contrario convierte a los bosques literalmente en desiertos verdes que sólo tienen la función de producir materia prima con valor económico y donde los verdaderos servicios ambientales que cumplen dentro de un ecosistema son nulificados por el servicio económico que van a prestar. De nuevo, es un proyecto que se piensa desde el capital y no desde las comunidades y sus necesidades.

El riesgo de este proyecto es similar a los propuestos en mecanismos de los mercados de carbono como el REDD y el REDD plus, es decir que se conviertan en generador de ganancias para las multinacionales, dejando un impacto directo en los ecosistemas y las comunidades.

La propuesta de poner a consulta nacional proyectos que ponen en riesgo territorios específicos y con ellos la forma de vida de muchas comunidades (hablamos de miles de personas) no solo es irresponsable, sino que genera una injusticia social que se disfraza de democracia.

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS

@primaindie

Día cero ¿Verdad o paranoia inducida?

Día cero ¿Verdad o paranoia inducida?

En su edición de la segunda semana de julio el semanario hermosillense Primera Plana publicó un reportaje firmado por Imanol Caneyada titulado: “Hermosillo cada día más cerca del día cero”. Parte del reportaje se basa en un estudio realizado por el Instituto de Ecología de la UNAM el cual no pude encontrar en ninguna parte para darle un vistazo mínimo por lo que no puedo decir mucho sobre la metodología o como los investigadores llegaron a la conclusión de que a la ciudad (¿o es todo el municipio?) de Hermosillo tiene un deadline de dos años para llegar al día cero, ese concepto que popularizo Ciudad del Cabo al plantear que se quedarían sin agua en un día especifico de abril.

Al no poder leer el documento de los investigadores, el buen reportaje de Imanol me permite retomar y hacer algunas reflexiones sobre este concepto y como está siendo secuestrado por los tomadores de decisiones, no para corregir sus errores, al contrario, lo hacen para fortalecer el modelo de producción-consumo.

Es evidente que Hermosillo vive una sequía desde hace décadas, pero esta no es por la falta de lluvia o de la mala administración del organismo operador de agua y alcantarillado, si bien son dos factores importantes tenemos que sumarles también el crecimiento mal diseñado de la ciudad y el reparto inequitativo de agua en todo el municipio, donde más del 90 por ciento del agua disponible va para la agro-industria y para la industria en general.

Parque La Esperanza. Pésima gestión de aguas urbana. Foto: Libera Radio.

Esa misma agua se convierte en agua residual contaminada por gran variedad de tóxicos que se usan en las actividades industriales (los agrotóxicos y la industria minera son el mejor ejemplo de esto) lo cual trae como consecuencia una pérdida en la disponibilidad del líquido para uso humano. Ni hablar de la posibilidad de potabilizarla.

El otro 10 por ciento aproximado que se usa para las ciudades o para el consumo no potable de los seres humanos termina con una gestión tan mala por parte del organismo operador que se desperdicia más de la mitad en fugas. Si a esto le sumamos la pérdida de vegetación en toda la cuenca con una consecuencia directa en las lluvias tanto en la periodicidad, la cantidad y la posible captación por los mantos freáticos, la situación se torna un poco más crítica.

Las dos alternativas que se vienen proponiendo desde hace años por parte de los investigadores/académicos, -una ya en marcha a medias por todo el conflicto que trajo consigo- son soluciones de final de tubería que no van a la raíz del problema, ni proponen un enfoque ecosistémico que ayude a recuperar la cuenca hidrográfica. Las dos son soluciones de tipo hidráulico que nada dicen de reparar los ciclos hídricos, al contrario, tanto el Acueducto Independencia como la Desaladora a mediano plazo agravarán la crisis hídrica en todo el Estado.

Es curioso, Ciudad del Cabo y Hermosillo tienen actividades que requieres mucha agua. La primera con una gran afluente turístico y campos vinícolas, y la segunda con una fuerte dinámica agro-industrial desde el inicio de la cuenca del Río Sonora, en Bacanuchi, hasta la Costa Agrícola. Pero cuando las dos ciudades hablan del día cero, no plantean una modificación en las actividades comerciales. Eso sí, piden a la población tener sensibilidad, mientras el modelo de producción-consumo mantiene sus actividades extractivas y contaminadoras sin dejar de usar una gota de agua menos.

El día cero no tiene una relación directa con la falta de agua, sino con la disponibilidad y el conflicto que se da entre la industria y las poblaciones humanas. Pero así es el sistema. Socializa los costos socio-ambientales con las poblaciones más vulnerables y con la naturaleza. Es parte de su modus operandi. Así es como funciona.

Parque La Esperanza, en Hermosillo. “Reforestación”. Foto: Libera Radio.

El día cero es una verdad a medias. Que existe en todo el mundo una crisis con la disponibilidad de agua es innegable, pero hablar de un día cero en este momento es caer en una parálisis paranoica que no ayuda en nada excepto a los procesos de privatización de las cuencas. Monterrey es un ejemplo de esto: a la par de un discurso mediático de que solo quedan once meses de agua, el gobierno lanza iniciativas de privatizar el Río Catarina, el mayor productor de agua en el municipio.

Las causas de la crisis hídrica están bien identificadas al igual que las consecuencias. Las soluciones no pueden ni deben ser hidráulicas. O son soluciones hídricas basadas en una gestión ecosistémica de nuestras cuencas, de recuperación de nuestros ríos reconociéndolos como parte vital de nuestras vidas y de nuestro quehacer o de plano el día cero se convertirá entonces si en una realidad.

Es fácil: contra la paranoia del día cero. Gestión de cuencas con enfoque ecosistémico.

No hay más. Es fácil. Es lógico. Es sentido común.

 

Jorge Tadeo Vargas @primaindie

Director de Campañas en el Laboratorio de Investigación en Desarrollo Comunitario y Sustentabilidad (Lidecs).

 

El ecofascismo del litio y la gobernadora

El ecofascismo del litio y la gobernadora

Cuando la gobernadora del Estado de Sonora Claudia Pavlovich anunció con bombo y platillo la llegada de la empresa minera Bacanora Lithium, lo hizo no solo presumiendo los 420 millones de pesos que costaría la construcción de una planta de extracción de litio en la región de Bacadéhuachi, también presumió los 1200 empleos que generaría la construcción de esta planta, empleos que no serán para la población de las comunidades cercanas pues la empresa constructora como es lo usual traerá a sus propios trabajadores. Pavlovich también hablo de las 35 mil toneladas de litio que la empresa piensa extraer anualmente dejando claro que esto es algo histórico para el sector minero –sí, para el sector minero, no para la población del Estado- y por si esto no fuera poco tanto ella como su secretario de economía, Jorge Vidal Ahumada, presentaron el proyecto como un avance para ir convirtiendo a Sonora como un “impulsor de tecnologías verdes” pues es bien sabido que el litio es un mineral que se usa principalmente para baterías de productos electrónicos (celulares, computadoras, tablets…) y para coches eléctricos y por lo tanto es energía renovable. De hecho, Bacanora Lithium presume que tiene un contrato con Tesla Inc para venderle todo el mineral que necesite para sus coches eléctricos. Estas unidades que han sido altamente criticados por la enorme huella residual tóxica que traen desde su producción, consumo y posterior disposición.

Para la gobernadora este proyecto marca un antes y un después dentro de la minería en el Estado, lo dice principalmente por ser este el primer proyecto de extracción de litio en el país. No tanto porque este sea un proyecto limpio, menos dañino y/o tóxico. Para ella lo que este proyecto esconde no es importante, ya sea por ignorancia o por complicidad, pero estos proyectos que se venden bajo la marca de “sustentabilidad” son parte del capitalismo verde que va dejando a su paso devastación, contaminación y desplazamiento forzado en las comunidades donde se instala, justo como cualquier otro proyecto. La minera por simple lógica, no puede ser sustentable, ni mucho menos responsable.

Veamos: el gobierno del Estado habla de que cuando la minera esté operando empleará aproximadamente 350 personas. Bacadéhuachi solo tiene 1,083 habitantes, de los cuales los que están en edad de trabajar lo hacen en la agricultura y/o ganadería. Es decir, no se necesita una nueva fuente de empleo, sino mejoras las condiciones de las que ya existen. Para la extracción del litio se utiliza mucha agua y es una minería a cielo abierto. La traducción es que los destrozos serán visibles y dejará un residuo de salmuera contaminado con ácidos sulfúricos, sulfatos y otros contaminantes que aumentarán los riesgos de contaminación en los mantos acuíferos y superficiales con lo que se vulneran las actividades productivas de la zona. Si este proyecto lo vemos de forma integral junto a las otras plantas mineras tenemos que sus afectaciones suman a todo un territorio en riesgo. 350 empleos que la comunidad no necesita no justifican la extracción de litio.

Una planta similar a la que se pretende construir en Bacadéhuachi está ubicada en San Pedro de Atacama, provincia de Argentina, donde la cantidad de agua que se usa para la extracción es de aproximadamente 200 millones de litros diarios entre la salmuera y el agua dulce lo que para una región netamente agropecuario es peligroso.

El mito del trabajo y el progreso con la minería esta sobrepasado. Existen muchos casos donde esta práctica extractiva y contaminante ha sido fundamental para el rompimiento del tejido social creando una serie de conflictos en las comunidades donde antes no las había. La clara competencia entre la vocación natural de los pueblos y la entrada de las grandes empresas mineras va dejando un rastro negativo tan fácil de seguir que ya se ha escrito mucho al respecto.

Dentro de todos los argumentos que da tanto la empresa como el gobierno del Estado. ¿Cuáles son los que me parecen más peligrosos?  En un momento donde la minería es cada vez más evidenciada sobre sus impactos negativos y el rechazo a esta actividad va en aumento la extracción del litio se presenta como una alternativa “verde”, sustentable, que es parte de la lucha contra el cambio climático y se encamina a que dejemos de usar los combustibles fósiles. Así es como lo venden. Ese fue una parte fundamental del discurso de la gobernadora cuando presento el proyecto.

Veamos: en los últimos años, ante una fuerte crisis socio-ambiental, el modelo de producción-consumo ha buscado las alternativas para pintarse de verde y en muchos casos sus estrategias han funcionada bastante bien. El ejemplo de los coches eléctricos es uno de estos casos. El capitalismo verde nos dice que es mucho mejor usar autos eléctricos que los comunes que utilizan gasolina. Estar en desacuerdo con eso es poco sensible. Sin embargo, el modelo es un experto en esconder las huellas residuales que deja su eco-capitalismo. La cantidad de residuos que deja un coche eléctrico son mayores que los que deja un coche “normal” principalmente en lo que se refiere a residuos minerales como son el uso de cobre, cobalto, y litio. Ni hablar de la disposición final de estos minerales cuando el coche cumpla su vida útil. Esto aún no lo vivimos, pero seguro no será sin impacto socio-ambiental.

El capitalismo verde tiene como base un ecofascismo donde los impactos quedan fuera del ojo del consumidor. Es discriminatorio pues alienta la construcción de territorios de primera y de segunda. Los territorios de primera son para aquellos que pueden pagar el “ecofriendly” los que se garantizan una vida sin cuestionar las raíces de la crisis socio-ambiental que vivimos actualmente y los territorios de segunda que son aquellos que asumen (de forma obligada por el sistema) los costos socio-ambientales de todo el modelo de producción-consumo. Aquellos territorios que pierden su forma de vida. Que son violentados con la contaminación de sus tierras, su agua, su aire, su total forma de vida. Que en muchos casos son obligados a migrar a las ciudades donde siguen construyendo territorios de segunda, siendo los invisibles de las urbes.

El proyecto que Bacanora Lithium presenta para Sonora, no dista mucho de ser diferente a los demás proyectos mineros que tienen devastado a más de la mitad del territorio de ese Estado. No, es igual. La única diferencia es que es un proyecto ecofascista, promovido por un gobierno ignorante, cómplice que va creando estos territorios de primera y de segunda que son básicos en un capitalismo verde.

En una última entrega hablare sobre las alternativas a la minería extractiva y las trabas que pone el gobierno para que esta se lleve a cabo.

La minería y el cambio climático

La minería y el cambio climático

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en inglés) proyecta que las zonas que serán y que están siendo más afectadas por los cambios en el clima son aquellas donde se han ido perdiendo zonas prístinas para darle paso a megaproyectos extractivos que pueden ser desde el turismo de sol y playa, la pesca industrial, las presas y la minería siendo esta última una de las actividades extractivas más peligrosas dentro de la crisis climática, pues una vez que se instala un proyecto minero en un nicho ecológico su razón de ser es la destrucción de la naturaleza para extraer el producto. Una destrucción que no deja probabilidades para la restauración y/o la reparación ecológica.

Dentro de las proyecciones del IPCC para México, se dice que el norte del país por sus condiciones ambientales naturales sumado a la fuerte presencia de la agro-industria y la minería será la región más afectada en el país donde Sonora en lo particular es el Estado más vulnerable. Los cálculos de los especialistas hablan de que para el 2025 el Estado perderá más del 45 por ciento de sus zonas naturales para darle paso a una desertificación inducida donde las dinámicas poblaciones ya de por si vulnerables de un ecosistema desértico como el que tenemos en la mayor parte del estado entrará en riesgo de desaparecer.

Aquí debemos de aclarar que no significa lo mismo ecosistema desértico que desertificación. El primero se refiere a un ecosistema natural con sus propias dinámicas poblacionales, con cierto equilibrio que mantiene un control ante la biodiversidad nativa y las relaciones con los otros ecosistemas cercanos como son, en el caso de Sonora, los ecosistemas de corredor que nacen en las cuencas hasta llegar a los deltas que se encuentran dentro del desierto. Cuando hablamos de desertificación estamos hablando de una condición de riesgo donde las actividades humanas ponen en peligro ecosistemas (desierto y vegetación de corredor) y con ellos se pone en riesgo también la vida humana, es decir, las comunidades que viven en estas regiones.

Y si se proyecta la pérdida de más del 45 por ciento de las zonas naturales entonces el agua también se pone en riesgo por lo que los especialistas proyectan que para el 2030, Sonora tendrá un 60 por ciento menos de agua disponible de la que tenía hace 30 años. Un riesgo siempre asociado a los procesos de desertificación, y donde la industria minera contribuye considerablemente pues al ser una industria que destroza montañas para extraer minerales lo que está haciendo en realidad es matar las zonas donde nacen los ríos, las cuencas, dejándonos sin los mayores productores de agua tanto para los procesos de la naturaleza como para las actividades humanas.

De nuevo, en Sonora en los últimos años la temperatura ha aumentado un grado, suficiente para que en el caso de Siria se perdieran más del 80 por ciento de los cultivos y más del 90 por ciento del ganado con lo que se dio una migración del campo a la ciudad dando como resultado una guerra civil que ha dejado cientos de miles de refugiados ambientales sirios. Se tiene que entender que Sonora está en un riesgo mayor. Si la actividad minera es, solo en la extracción, la responsable del 9 por ciento de los Gases de Efecto Invernadero y si tenemos al 95 por ciento del territorio sonorense en riesgo socio-ambiental por la extracción y perdida de ecosistemas, es urgente planear medidas de medidas de mitigación, pero sobretodo de adaptación en esta industria.

Estas medidas no pueden ser más que la prohibición total de la extracción minera dando paso a la minera urbana como la forma de recuperar material descartado y ponerlo de nuevo en el ciclo de los residuos-producción. La ley estatal de cambio climático no contempla esto, al contrario, lo deja fuera permitiendo que tanto la industria minera como la agro-industria sigan fortaleciendo el modelo de producción-consumo.

La crisis climática tiene en el modelo de producción-consumo su principal causa, es decir, este modelo extractivo y privatizador que desde mediados del siglo pasado se ha convertido en el modelo hegemónico es el responsable de que en la actualidad tengamos consecuencias tan desastrosas en el mundo como lo es el cambio climático. No hay más, es por eso que proyectos que nacen dentro de lo que se conoce como “capitalismo verde” son proyectos que siguen la misma lógica de cualquier otro proyecto dentro del sistema capitalista. Externalizar los costos socio-ambientales con la naturaleza y las comunidades e internalizar las ganancias económicas. El proyecto de Bacanora Lithium es un proyecto dentro del capitalismo verde. No es ambientalmente responsable y dejará a las comunidades cercanas con muchos problemas socio-ambientales.

En la próxima entrega hablaremos del eco-fascismo de la industria del litio y como estas prácticas del capitalismo verde son aún más peligrosas para la naturaleza y las comunidades humanas.

Jorge Tadeo Vargas

@primaindie

Industria minera y Gobierno: cómplices del colapso

Industria minera y Gobierno: cómplices del colapso

Sonora ha sido históricamente un Estado minero, su posición geográfica/geológica y su gran extensión territorial se lo han permitido. Es un Estado tan dominante en esta actividad extractiva que aproximadamente más del 50 por ciento de la producción minera en México viene de Sonora, donde se tienen más de 43 mil kilómetros cuadrados concesionados a la industria minera con más de 5 mil concesiones. La mayoría de ellas son concesiones a empresas mineras transnacionales que tienen sus oficinas generales en Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, China y la India entre otras. El 23 por ciento del territorio estatal les pertenece a estas empresas.

Ante este panorama sería imperativo que el Estado tuviera una ley minera, una ley estatal que sirviera para regular, prevenir y sancionar los posibles impactos que genera una industria tan contaminante como esta. Y claro que tiene una ley estatal, pero no es para regular muchos menos para prevenir y nada de sancionar, es una ley para la promoción de la minera, para la protección, para el beneficio del sector minero por sobre otros sectores (léase agropecuario, turístico…) y donde la salud ambiental y humana de las comunidades cercanas a un proyecto minero no son tomadas en cuenta. No existe.

Y su usted no lo cree, basta con remontarse unos años atrás con el derrame en la Cuenca del Río Sonora que sigue sin resolverse o el caso de la mina Mulatos de la empresa Álamos que sigue causando serios daños en la parte alta de la Cuenca del Rio Yaqui, sin que esto se mencione en los medios, ni mucho menos se busque una solución a los impactos socio-ambientales que esta mina provoca.

Panorama en Bacadéhuachi, Sonora

Ante un panorama adverso socio-ambientalmente hablando, donde falta un cumplimiento de las regulaciones mínimas que tiene la industria minera a nivel nacional, con un territorio estatal colapsado por la industria agropecuaria, el crimen organizado, el mega turismo de sol y playa que han dejado como consecuencias una sequía histórica que ha generado ya cientos de desplazados forzados que migran a las ciudades o más allá de los fronteras impuestas por los países, el Gobierno del Estado, dirigido en este momento por Claudia Pavlovich hace unos meses anunció con bombo y platillo la llegada de una nueva empresa minera al Estado. Esta empresa inglesa/australiana llamada Bacanora Minerals (nombre absurdo por lo que significa Bacanora para los sonorenses) piensa explotar una veda de litio cerca de Bacadéhuachi, en la Cuenca Alta del Río Yaqui, perteneciente al afluente del Río Bavispe con una inversión inicial de 420 millones de dólares y se calcula que para el 2020 que la mina comience operaciones se extraerán en el primer año 17 mil 500 toneladas de carbonato de litio para aumentar hasta llegar a las 35 mil al año.

¿Para qué se usa el litio? Bien, una vez que el carbonato de litio pasa por un proceso de depuración para quedar solo como litio, un proceso que genera residuos tóxicos que, en grandes cantidades como los que esta mina dejara son dañinos para la salud ambiental y humana. Se usa para baterías de equipos electrónicos como smartphones, laptops, tablets pad, entre otros incluidos los automóviles eléctricos. En este caso, la empresa ha dicho que ellos tienen un contrato con Tesla Company para proveerle el litio necesario para los automóviles eléctricos que esta empresa está construyendo en masa.

Mina Mulatos, en Álamos, Sonora.

Dejemos fuera la obviedad de que los automóviles eléctricos son una falsa solución a la crisis socio-ambiental que vivimos, pues estos se mantienen dentro del mismo modelo de producción-consumo lineal y extractivo que sostiene a este sistema capitalista. Más allá de la crítica que ya se la ha hecho a Tesla Company por muchos motivos, entre ellos, la contaminación que provocan sus autos eléctricos, principalmente sus baterías, el discurso del gobierno estatal de que con esta minera “ecológica” se está promoviendo el uso de energías renovables no solo es irresponsable, sino es ignorante, falto de cuidado en informarse para no caer en falsas soluciones o discursos tontos y vacíos, sin fundamento científico.

Si el material con el que se va producir la energía viene de la extracción y este no puede renovarse (como es el caso de la minería) no es renovable, decirlo es contradictorio. Es ignorar lo mínimo de las dinámicas ecológicas y conceptos básicos como renovable y/o sustentabilidad.

Es importante señalar que esta nueva empresa no viene a generar un impacto positivo en la región, al contrario, si vemos todos los casos de proyectos mineros en los últimos 20 años, el impacto ha sido negativo, tomemos el ejemplo de la mina Mulatos donde los impactos negativos son una realidad con la que viven día a día los habitantes de esta comunidad. Incluida la criminalización y las amenazas a los que alzan la voz.

Más allá de los discursos de la empresa y el gobierno, los impactos negativos sobre las comunidades humanas y la naturaleza son de todos conocidos, especialmente en un Estado tan golpeado por la industria minera. La actividad minera extractiva como lo es la extracción del litio genera contaminación del agua, perdida de acuíferos, más sequía, perdida del paisaje natural lo que trae consigo la desaparición y/o migración de flora y fauna, altas cantidades de residuos tóxicos, enfermedades relacionadas con la extracción de los minerales que en este caso van de problemas en el sistema nervioso, respiratorio, quemaduras si se exponen directamente al químico, hasta la muerte. También genera el desplazamiento forzado de personas que pierden su forma de vida.

La idea de la minería sustentable que nos han querido vender tanto la industria minera como sus cómplices dentro de los gobiernos, es una mentira: no hay sustentabilidad en demoler montañas para extraer los minerales que tienen en sus entrañas.

No hay lógica ambiental en destruir, deforestar, contaminar ecosistemas que pueda entrar en ningún concepto de sustentabilidad, por lo tanto, los gobiernos que permiten la minería están atentando contra la justicia socio-ambiental de las comunidades y la naturaleza. La única alternativa medianamente posible y responsable de practicar la minería es mediante la minería urbana, pero de eso hablare en otra ocasión.

Por Jorge Tadeo Vargas @primaindie

 

Los océanos agonizan y en respuesta establecemos un Día Mundial

Los océanos agonizan y en respuesta establecemos un Día Mundial

Lo primero que nos viene a la mente cuando hablamos o pensamos en los océanos o mares, son sus costas, las playas donde nos vamos a descansar, donde pasamos nuestras vacaciones y que a base de cierta domesticación mediática pensamos que son el lugar ideal para el descanso de la vida de la ciudad. Asociamos vacaciones con turismo de sol y playa. Estamos condicionados a ello. Lo segundo que se nos viene a la mente es la comida. Pescados, mariscos, son comida que también asociamos como comidas no solo de buen sabor, sino que nos da cierto estatus comerlas. Es un tema de clase.

¿Quién no disfruta de estos supuestos placeres que nos dan los océanos? ¿Quién no cree que sentarse a ver un atardecer en la playa es de las mejores experiencias que les puede pasar? Los océanos son importantes para nuestro hedonismo capitalista.

Sin embargo la realidad es otra, es mucho más oscura, deprimente y aunque visible preferimos ignorarla: los océanos están al borde del colapso ecológico. Están a punto de convertirse en espacios sin vida. ¿Cuál es la causa? Existen algunas, pero las más importantes son: la sobrepesca, principalmente la industrial, la contaminación, el turismo de sol y playa y el cambio climático. Estos cuatro factores están contribuyendo directamente con el colapso de los océanos.

Hablemos de la sobrepesca: más del 80 por ciento de las zonas pesqueras en el mundo está sobreexplotada, es decir que se está pescando más de lo que las especies capturadas por las redes de arrastre son capaces de reproducir en su tiempo y forma. Muchas de estas especies ya están dentro de la zona roja de peligro de extinción donde muchas de ellas ni siquiera son especies comerciales, sino que son arrastradas a los barcos-factorías para después ser rechazadas. La pesca industrial afecta severamente la biodiversidad marina y sus técnicas de pesca hacen complicado que se cumplan con ciertas regulaciones como lo es la pesca tradicional o familiar donde incluso los tiempos de veda es más fácil cumplir y vigilar que se cumplan. El modelo de extracción de especies comerciales por medio de los barcos-factorías no es compatible con los océanos y sus dinámicas de poblaciones. Este debe desaparecer.

Una de las principales fuentes de contaminación de los océanos es las fugas de pretróleo que se dan de manera permanente, principalmente en las zonas de extracción. Pero también las aguas residuales que llegan a las costas son muy dañinas, pues es en esas costas donde ocurren la mayor parte de los procesos de reproducción de mucha especies marinas, especialmente invertebrados bentónicos o algunas especies de peces. Las aguas residuales contienen altos grados de contaminación de distintos niveles como son la aguas negras residuales de las ciudades o las aguas industriales contaminadas con metales pesados o agrotóxicos.

A esto le tenemos que sumar que, en los últimos 50 años los océanos se han convertido en la disposición final de más de 10 toneladas métricas de plástico al año con lo que la muerte de cientos de miles de especies marinas se viene dando de manera sistemática. Los esfuerzos que se vienen haciendo para evitar que el plástico llegue a los océanos quedan en buenas intenciones pues no quedan más que en eso. La prohibición del plástico de un solo uso debe ser una política impulsada a nivel global donde se obligue a los productores de plástico a dejar de hacerlo. Esto no solo sería benéfico para los océanos sino en general, pues un buen porcentaje del petróleo que se extrae se usa para la producción de plástico tanto en el uso de energía como en el producto final. Si tenemos en cuenta que se proyectó según la industria del plástico para el 2050 duplicar la producción estamos ante un escenario nada favorable.

El turismo de sol y playa es la actividad turística que más realizan los seres humanos en todo el mundo. Esto ha llevado que ciertas zonas costeras con mayor demanda turística estén en riesgo de desaparecer. Las razones principales es que la construcción de grandes hoteles como los que necesita esta actividad generan perdida de líneas costeras con lo que se genera una erosión en la playa y la migración de ciertas especies. El aumento de la intensidad de los huracanes también está relacionado con esto, además de la perdida de vegetación principalmente de zonas de manglares que de forma natural son una barrera contra estos fenómenos naturales. No es casualidad que el impacto de los huracanes sea mayor en las zonas con mayor afluencia turística. Los huracanes están relacionados el deterioro ambiental en favor del turismo y la intensidad con la que llegan. Y si esta le sumamos que actividades como la pesca tradicional terminan por desaparecer para darle paso al turismo, el impacto incluso se siente en la economía local.

Por último, el cambio climático que no es sino la consecuencia de los impactos ecológicos de esto modelo de producción-consumo y donde los océanos no solo no se han salvado, sino que al ser ecosistemas donde se llevan a cabo gran parte de las dinámicas de control del clima, la afectación ha sido mucho mayor. Desde la acidificación de los océanos que no permite que ciertas especies se reproduzcan o lleven a cabo sus procesos, los cambios en las corrientes marinas, la perdida de especies relacionadas con la producción de CO2, son consecuencias directas del cambio climático y causas secundarias de los efectos en todo el mundo. Este calentamiento global tiene como cómplice a todos los otros factores de impactos que mencionamos en este texto, por lo que el cambio climático es una causa-consecuencia de un modelo de producción-consumo muy alejado de los procesos ecosistémicos que permiten un equilibrio en el planeta.

Celebrar el Día Mundial de los Océanos como nos invita la ONU de manera muy tibia, sin compromisos de ningún tipo es tan absurdo como celebrar el día mundial de la tierra o cualquier otro de estos días que se presentan como una oportunidad para el sistema se pinte la cara de verde, sin hacer una verdadera critica a este modelo que nos tiene a punto del colapso.

Por: Jorge Tadeo Vargas. @primaindie

Cuando reciclar no es suficiente: la lucha contra la industria del plástico

Cuando reciclar no es suficiente: la lucha contra la industria del plástico

Los avances tecnológicos en teoría son para proporcionar mayor bienestar a las sociedades humanas. Este ha sido le argumento que se mantiene desde la revolución industrial a la fecha.

Todo lo que hemos avanzado en tecnologia nos permite tener el confort y bienestar del que supuestamente gozamos los seres humanos. Los impactos socio-ambientales generados por este desarrollo pocas veces se toman en cuenta y cuando se hace se ven como daños colaterales, necesarios para el progreso de la civilización humana, aunque desde que el capitalismo se ha convertido en el sistema de gobierno hegemónico, estos impactos se ven como una oportunidad de hacer negocios.

No solo los impactos, en general el modelo de producción-consumo se basa en una economía sin limites (al menos eso dicen los economistas) donde se extraen bienes naturales finitos dejando una seria crisis socio-ambiental pagada por la naturaleza principalmente y por las poblaciones humanas más vulnerables, casi todas ellas  viviendo en el Sur Global lo cual ha generado una deuda ecológica enorme entre el Norte y el Sur.

Uno de los ejemplos más claros son los hidrocarburos y como estos revolucionaron por completo los últimos dos siglos. El uso de combustibles fósiles para la producción de energía cambio por completo la geopolítica del mundo trayendo consigo un nivel de modernidad inesperado. También trajo una crisis climática histórica que en los próximos 20 años cambiara por completo la geopolítica global.

Los hidrocarburos también nos trajeron el plástico el cual vino a modificar a todas las sociedades humanas así como nuestra relación con nuestro entorno ecológico inmediato y nuestro entorno global. La entrada de los plásticos a nuestra vida diaria nos trajo un cambio radical en el tipo de residuos que comenzamos a producir, un cambio en todo el modelo de producción-consumo el cual se vio ampliamente beneficiado con esto.

El cambio que se dio es profundo, sistemático. Un cambio que por más que haya traído beneficios los impactos negativos son aún mayores. Aquí unos datos del plástico en el mundo pues ahora que nos estamos ahogando en éste es cuando se comienzan a buscar alternativas:

Se calcula que desde mediados del siglo pasado a la fecha se han producido alrededor de 9,000 millones de toneladas de plásticos en el mundo. Menos del 10 por ciento ha sido producido con material reciclado, es decir que la mayor parte de estos tienen como materia prima a los hidrocarburos. La disposición final de mas del 90 por ciento de la producción termina en rellenos sanitarios (los menos), en tiraderos clandestinos, en cuencas hidrográficas (los más) y por último en los océanos ya sea por las corrientes de los ríos o directamente en las costas. Mas de diez toneladas métricas de plásticos al año terminan en las corrientes marinas o en la ingesta de las distintas especies que viven en los mares y las costas. Al año mueren un millón de aves costeras por la ingesta de plásticos. Esto sin contar otras especies como las tortugas marinas, algunos mamíferos, peces y si tomamos en cuenta la cadena trófica gran parte del plástico termina en nuestros estómagos al comer especies marinas contaminadas.

Algunos investigadores hablan de que para el 2050 habrá más plástico que peces en los océanos del mundo. Si tenemos en cuenta el papel tan importante que juegan estos en el mundo, tanto para regular el clima, en la captura de CO2, en la economía de muchos países, la situaciones se complica.

Ahora bien, los océanos se ha convertido de cierta manera en el foco de defensa de muchas organizaciones principalmente conservacionistas y/o trasnacionales que buscan generar un cambio en el uso del plástico en el mundo. Buscan medidas que aunque importantes no están poniendo en jaque al modelo de producción-consumo sino que de cierta manera se quedan – de nuevo – en lo que es políticamente posible proponiendo reformas que no quedarán sino en soluciones de final de tubería donde las corporaciones transnacionales serán las beneficiadas con ellas. Coca Cola, una de las mayores empresas consumidoras de plásticos, plantea (lo anunció en Davos, Suiza con bombo y platillo) que para el 2025 cambiará el total de sus envases de plástico. Una medida que se antoja muy poca y muy tarde.

El plástico nos trajo una cultura del “usar y tirar”, de la obsolescencia programada y de la obsolescencia percibida, nos reafirmó la idea de que todo es desechable, descartable, de que no importa donde termina lo que usamos después de usarlo. El plástico fortaleció el modelo de producción-consumo al grado de que la única razón para que el fracking se mantenga es por la industria del fracking que quiere petróleo más barato. La industria del plástico nos ha quitado la opción de no usarlo. Esta en todas partes. En todo lo que consumimos. Es absurdo pensar en medidas políticamente posibles, no, o se es radical o esta será otra batalla perdida.

Jorge Tadeo Vargas.

@primaindie

La Davos Class y nuestro futuro robado

La Davos Class y nuestro futuro robado

“Vota a Macron, vota a Le Pen. Capital A, o capital B.

Votas a Hillary o votas a Trump.

Vota a quién quieras, no tengo rival.

No me puedes votar pero tengo el poder”

Sons of Aguirre, Privilegiados

Desde hace más de diez años que Davos, Suiza se convirtió en la sede de una reunión a la que se dan cita, jefes de Estado, presidentes y miembros de sus gabinetes y el sector más importante de la clase empresarial. Esa clase que son quienes tienen más poder en el mundo.

En estas reuniones se decide el futuro de todo el planeta, incluida la raza humana, futuro que queda en manos de los que algunas activistas/investigadoras, incluida Naomi Klein han dado por llamar “La Davos Class” y son quienes justamente, digamos –por ser un poco oscuros- desde las sombras van tomando todas las decisiones en materia económica, social y ambiental que repercutirán en las decisiones políticas en todos los gobiernos del mundo, siendo el Sur Global donde más se resiente, pues estas van encaminadas a mantener la hegemonía del modelo de producción-consumo dominante en la actualidad.

La Davos Class sabe exactamente qué es lo que quieren y están mucho más unidos en su objetivo que nosotras, aplican esa máxima neozapatista pero a la inversa. Ellos tienen como lema: “para nosotros todo, para ellos nada” y hacen hasta lo imposible por conseguirlo; desde imponer (por cualquier medio) a presidentes y congresos hasta dictar agendas mediante el financiamiento a ONGs en el Sur Global, principalmente ONGs transnacionales, donde se pueden influir de manera más directa. La Davos Class es el lado oscuro de nuestra realidad. Desde la oscuridad mueven los hilos de todo el mundo. Crean los caminos que mejor les sirven a sus intereses y nos mantienen encerrados en una prisión dividida por fronteras, obsolescencias percibidas, redes sociales, entre muchas otras de sus formas de control.

Este año desde el 23 hasta el 26 de enero se reunieron bajo el lema: “Un futuro compartido: en un mundo fracturado” y es que ¿Qué es una reunión si no tiene un lema al más puro estilo de live coaching? Y la reunión se hace bajo cuatro ejes principales: 1.-violaciones a la seguridad cibernética, 2.-degradación ambiental, 3.-tensiones económicas, y 4.-tensiones geopolíticas. Es decir que en pocas palabras, esta reunión se puede resumir en que las nuevas políticas ambientales, geopolíticas, económicas y de seguridad en internet, se dictaron estos días de reunión y serán el eje para los próximos años. ¿Los temas le suenan familiares? Sí, no se equivoca, son los temas que han echado abajo muchos de los tratados de libre comercio en los últimos años, o al menos son la razón por las que están en pausa la mayoría de ellos. Esto claramente afecta a la Davos Class, por lo que no debe extrañarnos que este año muchos de estos acuerdos comerciales logren avanzar hacia la firma de los mismos; claro, beneficiando al libre comercio y a las corporaciones involucradas.

Susan George, activista/investigadora/escritora plantea que la Davos Class tiene algunos puntos débiles, entre los puntos que menciona esta la falta de ideas e imaginación de esta clase, y su argumento se basa en que básicamente el sistema que sustenta el modelo de producción-consumo actual, es decir el Neoliberalismo no ha cambiado nada desde que Adam Smith escribió “Las riquezas de las naciones” en 1776 y la razón principal es porque no tiene por qué hacerlo, ese futuro distópico que se ve en la película Elysium (Bloomkamp, 2013) donde la clase dominante tiene acceso a todo lo necesario para una vida digna: agua potable, comida sana, naturaleza con aire limpio; la clase trabajadora vive en literalmente zonas de sacrificio sin acceso a ningún bien que los dignifique. Esto ya es una realidad que comenzamos a vivir día a día, sino que le preguntan a la gente que vive en la Triple A de la muerte o en la zona de Irapuato-Silao, dos de las zonas más contaminadas en el mundo. Este futuro cercano nos dice que el fin del neoliberalismo o del capitalismo en todas sus fases no está cercano aún y que éste no es como el que nos imaginamos donde la victoria será de nosotros. Si se da un final será por el colapso civilizatorio al que nos acercamos (El día cero de Ciudad del Cabo es un recordatorio diario de eso) y donde es probable que nosotras paguemos el precio más alto. Lo que se espera dista mucho de ser un final feliz.

A finales de noviembre estuve participando en el foro alternativo que se dio al Foro de la OMC en Buenos Aires, Argentina, en una de las mesas un investigador decía que a pesar de lo que parece, no todo está perdido, pues está en manos de los gobiernos en detener los embates de las corporaciones y el libre mercado. Su tesis descansa en que la democracia electoral nos permite elegir a los gobernantes idóneos para detener al sistema capitalista en todas sus formas y por lo tanto darle la vuelta al modelo de producción-consumo. Mientras lo escuchaba yo solo podía pensar en una canción de ese maravilloso proyecto sarcástico y burlón que son los Sons of Aguirre y una frase que no me podía sacar de la cabeza: “querían pararnos con votos, que monos”.

En Davos las mesas a la hora de la comida se dividen en dos al más puro estilo de Downton Abbey. En una comen los jefes de estado y sus gabinetes y el resto, la Davos Class come en las mesa de gala en el salón principal. Los presidentes solo tienen que responder “sí, amo” a las indicaciones de quienes en verdad tienen el poder.

Por: Jorge Tadeo Vargas.

@primaindie

Economía circular o la cuadratura del círculo: el Norte Global y sus formas de imposición

Economía circular o la cuadratura del círculo: el Norte Global y sus formas de imposición

El 25 de septiembre de 2014 se aprobó la comunicación de la Comisión Europea al Parlamento Europeo, al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y al Comité de las Regiones, llamada “Hacia una economía circular: un programa de cero residuos para Europa”. Con esto la Unión Europea trataba de emparejar el crecimiento económico con las crisis socio-ambientales que vivimos en la actualidad. Esto es lo que se dice cuando se habla de economía circular, básicamente se trata de cerrar el círculo de los residuos buscando con esto un mejor uso de los recursos y amortiguar o minimizar el impacto en la naturaleza.

La Unión Europea lo presenta como la panacea que nos ayudara a salir del bache económico a su vez que corregimos los problemas socio-ambientales que el modelo de producción-consumo ha venido causando en toda la historia del capitalismo y la globalización económica. El concepto no era tan nuevo como lo estaban presentando. China ha venido trabajando en una iniciativa de consumo y producción sostenible desde el 2008 cuando se formalizó la ley de economía circular de la República Popular de China. Para China, al igual que para la Unión Europea, hablar de economía circular representa una nueva área de oportunidades económicas; desde donde se busca dejar fuera en ciertos sectores de la producción al modelo extractivista manteniendo un crecimiento económico insostenible.

Aquí podemos encontrar el primer espejismo que nos vende este concepto. La economía circular no solo no cuestiona la idea del crecimiento económico infinito tal cual lo presentan los modelos de desarrollo actual; al contrario, nos hace pensar que a mayor eficiencia en el uso de los recursos, menor será su uso. Si nos apegamos a la línea del modelo de producción-consumo tenemos que incluso en el reciclaje se utiliza energía para la producción de nuevos productos. Es decir, seguiremos usando energía, seguiremos contaminando cuencas hidrográficas y atmosféricas y seguiremos consumiendo a un ritmo insostenible.

Si a esto le sumamos la Paradoja de Jevons que básicamente dice que la eficiencia de un recurso no necesariamente se traduce en un mejor uso sino que puede derivar en un mayor consumo; donde el uso del plástico como envase puede ser un ejemplo significativo. El ahorro energético que se tiene al cambiar el uso del vidrio por plástico habla de una mayor eficiencia en los recursos, pero trajo consigo un aumento en el uso de un material altamente contaminante que en este momento tiene en jaque a todo el planeta, principalmente a los océanos, aun cuando mucho de este plástico se recicla.

Así, mientras este tipo de conceptos siga inserto en la lógica del modelo de desarrollo actual no se podrá hablar de una economía circular que sirva para modificar de raíz el modelo de producción-consumo. Mientras se pretenda mantener la hegemonía del modelo y el crecimiento económico actual, cualquier proceso de eficientar el uso de los recursos, que de entrada usar la palabra “recurso” como se presenta en la economía lineal por llamarla de algún modo y la economía circular, nos remite de nuevo a que tanto la naturaleza como los seres humanos somos mercancía para el mejor postor.

El debate y la discusión deben de seguir centradas en ¿para qué y cuánto crecer? Y sobre todo ¿a qué costo socio-ambiental? Debate que se ha venido dando desde la década de los setenta del siglo pasado y que se traduce en conceptos como el decrecimiento, el Sumak Kawsay o el buen vivir, ecología social, municipalismos libertarios.

Otro de los argumentos de la economía circular es que se basa en la naturaleza, es decir; cuando se habla de “cerrar el círculo de los residuos” se habla de sacar a la extracción de la ecuación del modelo de producción-consumo. Eso es entendible e incluso de cierta manera, lo ideal, si logramos ir más allá. Sin embargo, muchos de los teóricos de este concepto, lo presentan como si la economía circular se basara en la naturaleza; esto es una mentira a medias.

La naturaleza, los ecosistemas son cíclicos lo cual no significa que sean circulares, son diversos, adaptativos y tienen ciertas dinámicas para relacionarse entre sí, dentro y fuera del propio ecosistema. Aplicar esto a procesos industriales privilegia solo a los beneficios económicos y no a la naturaleza y por sumatoria tampoco a los seres humanos, al contrario, es un riesgo para las comunidades.

Ahora, ¿dónde radica el peligro de la Economía Circular? El Norte Global se caracteriza por mantener una hegemonía de pensamiento a nivel mundial, es decir, aunque esta idea se haya presentado en la Unión Europea y sea en esa región donde se esté intentando se convierta en una Lex Regulatoria, la promoción que se está haciendo hacia países del Sur Global tanto a los gobiernos como a las comunidades por medio del cabildeo de organizaciones sociales fortalece todo el trabajo previo que se ha venido haciendo sobre economía verde, Mercados de Carbono, servicios ambientales.

Estas falsas soluciones, que se han venido combatiendo por parte de las comunidades afectadas, con la economía circular corren aún más el riesgo de perder su autonomía en nombre de una nueva solución de final de tubería. El presentar este concepto o fórmula como el camino a seguir; algo que están haciendo muchos de los Fondos de Cooperación Económica, el GIZ por ejemplo, así como muchas organizaciones que siguen las agendas pactadas por las fundaciones del Norte Global, invisibiliza los esfuerzos que se hacen y se están haciendo desde las propias comunidades de poner en marcha proyectos de economía popular enfocados a cambiar de raíz el modelo de producción-consumo.

Por Jorge Tadeo Vargas.

@prima_indie