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Cuatro Funerales y una Revolución Musical

Cuatro Funerales y una Revolución Musical

#CrónicasdeWormwood

Por: Jorge Tadeo Vargas.*

La década de los ochenta es una década que para mucho es opaca, para el olvido; en la política se comenzó a dibujar el neoliberalismo como forma de gobierno; en los Estados Unidos, Ronald Regan, un mal actor de Hollywood llegó a la presidencia con lo que trajo una década de desempleo, miseria. En el Reino Unido, Margaret Tatcher habló de que no había alternativas al capitalismo, priorizando al individuo sobre la colectividad. En México se comenzaba a dibujar una crisis socio-económica de la cual no hemos logrado salir.

En la música global, a pesar de los esfuerzos del American Hardcore de retomar el espíritu del punk de la década anterior, esto costaba trabajo, se mantenía como una escena musical para adolescentes y aunque con el paso del tiempo fueron parte de las influencias de lo que vino después en esos momentos, lo que sonaba en las radios, quienes tenían la hegemonía total era el New Wave británico, hijo bastardo del punk inglés y el Glam Metal principalmente aquel que salía desde la oscura y decadente Sunset Boulevard en Los Ángeles, California. La escena musical en particular, así como otras formas de expresión artística como la pintura, la literatura, pasaban por un mal momento, salvo algunas excepciones en la literatura, solo el cine donde muchos directores que venían creando obras maestras desde años anteriores sacaron la cara por todos los demás; aunque esta década permitió que Hollywood finalmente tomará la hegemonía como el espacio para producir los mayores éxitos comerciales, mismos que tenían como característica su baja calidad artística.

Mother Love Bone, Andy Wood en primer plano.

Sin embargo, como siempre, como todo, la superficie es engañosa, mientras que el mainstream nos vendía el Glam Metal como la máxima expresión artística, el New Wave trataba de pasar como “alternativo” disfrazándose de gótico, oscuro; a la izquierda del dial de la radio estadounidense comenzaba a gestarse un nuevo movimiento musical que vendría a revolucionar la música en particular y la cultura pop en general, siendo posiblemente el último gran momento que se ha vivido con respecto al rock y su capacidad de ser contestatario, creador, libertario.

Kyle Anderson en su libro: “Accidental Revolution: the Story of Grunge” inicia con la frase: “El rock ha muerto y Axl Rose tiene la culpa”, un prólogo para dejar claro que mientras que el Glam Metal entraba en su etapa terminal, sus sobrevivientes, como fue en ese momento los Guns and Roses fueron capaces de encaminarse hacia otro sonido mucho más global, matando con eso el rock. Una afirmación no solo muy arriesgada, sino un tanto equivocada pues lo que pasaba justo en ese momento era el cierre de un ciclo, pasando a otra cosa. Muchos grupos que se habían mantenido fuera del ojo del mainstream comenzaban a cobrar fuerza, a firmar con grandes compañías disqueras, aparecer en las revistas especializadas y no solo en los fanzines. Sonic Youth, R.E.M, Janes Addiction’s empezaban su camino a la fama, lo que abrió las puertas para que los cazadores de talentos, esos que están en cualquier profesión donde haya dinero, comenzaran a buscar la escena alternativa que pudiera explotar hacia los mainstream, como en su momento fue el Punk en Londres, Thrash Metal del área de la Bahía de California, el Glam Metal en Los Ángeles, por mencionar algunos ejemplos. El lugar ideal para esto lo encontraron en Seattle, Washington, donde una joven escena, llena de influencias que venían justamente del American Hardcore y toda esa música alternativa que se escuchaba en las radios universitarias de la que se leía en fanzines, que no llenaban grandes estadios sino tocaban en bares y/o pequeños locales. Este fue el caldo de cultivo que dio paso a un movimiento local con una idea muy punk de hazlo tú mismo, que terminó convirtiéndose en un fenómeno global, el último momento en que las grandes compañías disqueras lograron enriquecerse, volviéndose multimillonarias antes del quiebre del mundo musical como negocio en manos de corporativos únicos.

Hacer un recorrido por toda la historia de esta escena que el mainstream bautizo como Grunge y donde encasillaban lo mismo a Nirvana, banda estandarte para vender esta escena al mundo, que a Mudhoney o Screaming Trees, los cuales lo único que tenían en común es pertenecer a una misma ciudad y a una misma escena es un tanto ocioso. Hacer este recorrido nos llevaría todo un libro, y al menos Kyle Anderson ya lo hizo y muy bien, igual que Mark Yam con su libro: “Todo el mundo adora nuestra ciudad: historia oral del Grunge“. Pero más allá de las etiquetas, cosa que en su momento muchas bandas trataron de negar, la revolución musical que causaron ya es parte de la historia y del presente de la música en todo el mundo.

Como toda escena o movimiento musical tiene sus mitos, sus leyendas, sus historias, sabemos que la escena de Seattle no hubiera sido nada sin la presencia de Bruce Pavitt y Jonathan Poneman, creadores del sello Sub Pop, culpables directos de que muchos grupos pudieran grabar sus discos, previo a ser cazados por los grandes sellos discográficos. Con ellos grabó Green River, primera banda en utilizar el término Grunge, además del primer disco de Nirvana y de los Soundgarden entre otros; aunque para mi hay un momento clave dentro de la escena que les dio el aura de estar en el camino correcto, esa parte que le gusta a los medios y que la explotan a la perfección. Todo movimiento necesita un mártir, alguien a quienes los fans puedan admirar quedando en la memoria como una persona intachable, un verdadero artista. El Grunge tiene cuatro que en determinadas épocas han venido a reforzar las leyendas.

El primero y el único que no disfruto de la fama y el dinero que estaba llegando a Seattle es Andrew Wood, vocalista de Mother Love Bone, que se suicidó de una sobredosis de heroína dejando un disco póstumo. Después de su muerte la banda no siguió tocando, pero meses después pasó a convertirse en Pearl Jam. Andy, no solo era reconocido en toda la escena de Seattle, para muchos era/fue el mejor frontman que dio esa ciudad. En el documento sobre su vida: “Malfunkshun: La historia de Andrew Wood“, se habla de su aportación al sonido de Seattle y como él fue parte fundamental en la evolución de toda esta revolución musical. Al menos existe algo muy claro. Sin la muerte de Wood, Pearl Jam no existiría y es posible que la historia del Grunge fuera totalmente distinta en la actualidad.

Nirvana es posiblemente la banda más popular que surgió de toda esta revolución, que como bien lo escribe Kyle Anderson, fue totalmente accidental, los cazadores de talento llegaron y aprovecharon el momento para convertir en estrellas a todas aquellas bandas que cumplieron con los requisitos para hacerlo. Nirvana, específicamente Kurt Cobain cumplía con ellos. Personalidad depresiva, talento musical y fácilmente manipulable. Con solo tres discos de estudio y un unplugged, Nirvana llevo al Grunge al nivel más alto permitiendo que muchas otras bandas llegaran a las grandes ligas como lo son, Alice in Chains, Soundgarden y por supuesto Pearl Jam. Cobain fue la cara de este movimiento hacia el mundo lo que trajo como resultado su suicidio cuatro años después de que Andrew Wood lo hiciera cerrando con esto el capítulo mainstream de una ciudad, de un supuesto género musical dejando que algunas bandas se mantuvieran dentro del mainstream haciendo música más allá de Seattle y una etiqueta que para entonces ya era usada para definir bandas en California, Inglaterra o Australia. El suicidio de Cobain por más doloroso que fue para sus fans cerró las puertas para otras propuestas de Seattle que no estaban cuajando en el terreno masivo de lo comercial como Screaming Trees, Tad y los mismo Mudhoney, y puso cada cosa en su lugar lo cual a la fecha es de agradecer.

Ocho años después y con una carrera musical muy establecida, Laney Stanley, vocalista de los Alice in Chains, el mismo día que Kurt Cobain decide quitarse la vida con una sobredosis de heroína. Para cuando Stanley decide suicidarse la fiebre del Grunge ya había pasado, ellos como un par de bandas más se mantenían tocando, grabando y con un buen número de fans. La decisión que tomó no es la misma que tomó Cobain, sin embargo, resulta curioso que lo último que grabaron los dos fue un Unplugged para MTV, mismo que deja muestra del dolor y la desesperación que sentían en ese momento.

En el 2017, Chris Cornell se convirtió en el último mártir del Grunge, un movimiento ya sobre pasado, quedado en el olvido por el mainstream que ha buscado primero en el Nu-Metal y luego en la música mal llamada Indie encontrar su nueva veta de oro sin lograrlo y entrando en una crisis económica de la cual no saldrá. Cornell fue el más prolífico de los tres, con Soundgarden hizo grandes discos, al igual que como solista y en el proyecto con la base musical de Rage Against the Machine, llamado Audioslave. Al final su ansiedad lo llevo al suicidio en plena gira de regreso de los Soundgarden. El ultimo mártir del sonido de Seattle.

La revolución accidental que dio paso a la comercialización de la escena musical de Seattle, trajo consigo un atrevimiento de muchas bandas de buscar un sonido más allá de las modas o el consumo el cual a pesar del robo y plagio del mainstream logró sobrevivir y mantenerse, solo basta ver bandas que siguen tocando, produciendo, dando giras, influenciando a nuevas generaciones a más de 20 años de aquel fatídico 1991, cuando la revolución inicio.

*Jorge Tadeo Vargas es Activista, anarquista, biólogo, panadero casero y coordinador de lidecs

Tw: @primaindie

No es el cambio climático, es el modelo: Australia en llamas y el sistema de pie

No es el cambio climático, es el modelo: Australia en llamas y el sistema de pie

#DíasDelFuturoPasado Vol. 36

Los incendios que están ocurriendo en Australia desde hace ya varias semanas ha regresado el debate sobre el cambio climático, mismo que se había perdido después del fracaso de la COP25 en Madrid. No es para menos, millones de animales y plantas, árboles han sido asesinados por el fuego, ecosistemas enteros destruidos y tendrán que pasar muchos años antes de que se puedan recuperar en su más mínimo funcionamiento, el CO2 y otros Gases de Efecto Invernadero que estos incendios arrojan a la atmósfera se contabilizan por toneladas, aumentando con esto la crisis climática que ya se esta en su punto más dramático y el punto de no retorno hacia el colapso se comienza acortar más y más.

Estos incendios comienzan a días después de que finalizara la COP25, la cual pasara a la historia como la peor Conferencia de las Parte sobre Cambio Climático, misma que terminó mucho antes de que comenzara acabando con cualquier esperanza de que los gobiernos llegaran acuerdos mínimos, vinculantes, necesarios para hacerle frente a la crisis climática que tenemos enfrente. No obtuvieron ni siquiera la declaratoria de emergencia climática que tanto buscaban algunas organizaciones patrocinadas por las corporaciones transnacionales. De los pactos verdes mejor ni hablar, al parecer estos se verán de forma individual con lo que la Unión Europea y los Estados Unidos mantendrán el control de lo que se decida sin ponerlo a debate con otros países. Aquí es bueno hacer un paréntesis y mencionar que el gobierno australiano que se ha dedicado desde hace algunos COPs a boicotear cualquier intento de acuerdos vinculantes en lo referente al modelo extractivo, hizo lo propio en la realizada en Madrid con presidencia en Chile frenando todo lo que tuviera que ver con regular un poco la minería, el fracking, entre otras formas de extractivismo que SI están ligadas a los incendios que ocurren en este país.

Proyectos devastadores que son la causa de la deforestación, la sequía que está matando ecosistemas enteros, es la causa real y no como muchos medios de comunicación nos lo quieren vender diciendo que es el cambio climático, así en abstracto dejando fuera que este fenómeno antropocéntrico en su mayor parte es una causa/consecuencia de todo el modelo de producción-consumo. Esta confusión saca de la ecuación la causa más importante de la crisis socio-ambiental que es el extractivismo, la privatización de los territorios, es decir el sistema de clases que sostiene al modelo de producción-consumo, culpable directo de todos los impactos negativos a la naturaleza. Mantener al cambio climático como el culpable solo ayuda a que las corporaciones trasnacionales y los gobiernos cómplices busquen como pintar de verde -con sus nuevos pactos económicos ecofriendly- el camino hacia el abismo al que nos acercamos peligrosamente. El colapso civilizatorio va más allá de declaratorias de emergencia climáticas que solo sirve para perpetuar un sistema de clases. Australia es el mejor ejemplo de esto al pretender culpar un fenómeno causado por el modelo, sin culpar a nadie en concreto.

Los incendios en Australia, como los ocurridos en menor medida, pero no por eso deben ser menos importantes en Chile; los incendios en la Amazonia brasileña de hace algunos meses atrás, junto con los ocurridos en África, California, México y muchos otros países, son el indicador perfecto de que la devastación a la que hemos sometido a la naturaleza nos tiene en una especie de jaque mate donde no se logra ver una salida con justicia para la naturaleza, incluidos los seres humanos, al contrario todo indica que continuaremos con esta devastación hasta que el neofeudalismo sea el sistema de clases hegemónico. Aquí el cambio climático se antoja como el menor de los problemas, no porque no sea una crisis, sino que de no cambiar el modelo de producción-consumo más comunitario, local, cooperativo, comunal la crisis climática no podrá ser no digamos detenida sino tratada con justicia. No se trata de declarar emergencias climáticas, se trata de poner en marcha la justicia climática para sobrevivir. Esto lo podemos lograr con una visión ecosistémica de nuestro andar, recuperar la biodiversidad local para tener repercusiones positivas globales, reducir a cero los gases y residuos contaminantes recuperando las dinámicas ecosistémicas que traen como resultado una recuperación del tejido social.

El cambio climático, presentado como un ente ajeno a todo lo que hace el modelo de producción-consumo es el nuevo monstruo a quien culpar y aunque habrá quien me diga que no es así, que si existe un cuestionamiento a la forma de consumir, claro es una forma de legitimarse del propio sistema pero mientras no se busque darle vuelta al extractivismo y la privatización de la naturaleza cualquier discurso es mera retórica -incluso esta columna lo es- debemos de dejar de repetir el discurso mediático de no culpar a nadie culpando un problema ocasionado por el propio modelo y comenzar a señalar a los verdaderos culpables. La deforestación masiva para el monocultivo, la agroindustria y el uso de los venenos agrotóxicos, el mega turismo de sol y playa que se esta extendiendo ahora hacia los bosques, selvas disfrazado de turismo ecológico, la ganadería y pesca industrial, en fin, todo aquello que está dentro del modelo extractivo.

Ante el inminente colapso, tener claro quienes y en donde están los culpables es el primer paso para la organización comunitaria que nos permita no solo sobrevivir, sino hacerlo desde la justicia socio-ambiental que tanto nos niega el propio sistema.

Desde el colapso hacia la rebelión

Enero, veinte20

Jorge Tadeo Vargas

Tw: @primaindie

Activista, anarquista, biólogo, panadero casero y coordinador de lidecs

La realidad ficticia de George Romero

La realidad ficticia de George Romero

#CrónicasdeWormwood

“When there’s no more room in hell, the dead will walk the earth.”

George Romero

Soy de la generación del video, del cine en VHS, donde ir al video club como si fuera ir a una biblioteca y buscar entre cientos de títulos –si es que tenías suerte y el video club de tu barrio era lo suficientemente grande- la película que querías ver. Estas se acomodaban de la siguiente forma:  en primer lugar, los estrenos que estaban justo frente a la entrada para que los vieras en cuanto entrabas al lugar, muchos de estos no se estrenaban en el pequeño cine de tu ciudad, incluso algunos ni en los cines de las grandes ciudades. Las demás películas se acomodaban a criterio del empleado del lugar: acción, comedia, drama, cine europeo –si el negocio lo tenía- y al menos en lo que yo conocía hasta el final, en el espacio más escondido, muchas veces junto a la puerta con la cortina que separaba el  porno de los otros géneros custodiado por los thrillers estaba el cine de terror con todas sus variantes donde no había una clasificación para ellas, bien te podías encontrar un slasher a un lado de una película de fantasmas, al menos que corrieras con suerte y algún empleado fuera fan de este género, entonces si había una clasificación meticulosa.

El proceso de rentar por 24 horas una película era todo un ritual, al menos lo era para mí. Entraba a la tienda pasaba horas buscando, escogiendo, leyendo el resumen de la película en la parte trasera de la caja para darme una idea clara, muchas veces ya sabía que quería e iba directo por ella esperando que estuviera disponible. En un espacio de este tipo en un video club, no en las salas de cine fue donde inició mi “adicción” a las películas. El poco que llegaba a las salas entre la década de los ochentas y noventas del siglo pasado era casi siempre malo, blockbuster, sin ofrecer algo más, pero en los videos club, podías conseguir hasta lo inimaginable. Así pude ver Halloween de John Carpenter, Hellraiser de Clive Barker, Alien de Ridley Scott, Braindead y Bad Taste de Peter Jackson, las tres de Evil Dead de Sam Raimi y una que me impacto mucho más que las mencionadas arriba, convirtiendo el género de zombis en mi favorito. Dawn of the Living Dead de George Romero.

Me gusta el cine de terror en general, aún recuerdo no haber dormido en días después de ver Nigthmare on Elm Street, la sensación de asco, miedo y risa involuntaria con la saga de Evil Dead, esta última con su tercera parte es una influencia clara en muchas series de televisión de dragones y caballeros aunque no se diga abiertamente, pero los zombis tienen un encanto particular para mi desde que con doce años vi Dawn of the Dead llevándome a buscar en el video club cerca de mi casa y después en otros más lejanos todo lo que hubiera de este subgénero y a pesar de la genialidad de Fulci, de D’ Amato, incluso del propio Peter Jackson, George Romero fue y sigue siendo mi favorito; su estilo de filmar, lento, a medias, sin prisas dan a sus películas la desesperación suficiente para saber en todo momento que los humanos tienen perdida la batalla contra los No Muertos, alienados, solo buscando sobrevivir desde su propia e inerte realidad.

Con el paso del tiempo llegue a ver las primeras películas de este subgénero como White Zombi (Calperini, 1932), The Plague of zombis (John Gilling, 1966) el inminente apocalipsis que introdujo Romero con The Nigth of the Living Dead y que fue puliendo con sus sucesoras hasta llegar a su última película Diary of the Rose, creando con esto el escenario perfecto que aún a la fecha se mantiene.

Mentiría categóricamente si dijera que con las primeras películas de Romero que vi, entendí a las primeras su crítica social que está implícita en toda su obra, esto lo supe al volver a verlas, al menos las que vi en la década de los ochenta e inicios de los noventa. Lo entendí en mi adolescencia ya con más información en mi cabeza, entonces me quedo claro que la realidad que se planteaba en sus películas muy contrario a lo que hoy en día significa ser zombi, donde lo han convertido en una moda con sus días del zombi, sus desfiles, con las series de televisión popularizándolas en el mal sentido, tenemos zombis que evolucionan, que se organizan, que se comunican, que hablan. Para Romero un No Muerto era un ser alienado, que camina intentando sobrevivir, sin la capacidad de cuestionar, los humanos son los supervivientes, los marginados, los que rechazan ser como la manada y están dispuestos hacer lo que sea para no convertirse; para mantener su individualidad, claro, esto siempre tiene un costo y queda claro en cada una de sus películas, los humanos tienen que luchar contra los No Muertos y contra la misma dinámica del poder, de la avaricia, del egoísmo.

Otra de las críticas de Romero son los culpables, cualquiera que sea el escenario, la crítica que hace con culpables muy específicos se observa desde el inicio, ya sea contra el racismo, la guerra, el consumismo, la individualidad egoísta, los fraccionamientos cerrados o los medios de comunicación, el común denominador es el sistema de clases, los gobiernos, las corporaciones transnacionales, la gente con poder económico. En cada una de las cinco películas que Romero filmo, evidenció que el sistema de clases fomenta un individualismo egoísta, la segregación, el miedo a lo diferente es el culpable de la inminente derrota de la humanidad contra los No Muertos. Muy similar a lo que vivimos en la realidad, donde a los diferentes se les ataca, donde se niega la diversidad, donde no podemos ponernos de acuerdo y ganan nuestros prejuicios.

La forma en que se ve a los zombis ha cambiado desde aquel 1968 que transformo por completo a los muertos vivientes. Ahora ya tenemos series de televisión muy exitosas con grandes presupuestos y producción, tenemos libros, comics, películas blockbuster, ya son parte de la cultura pop actual y como tal son un producto de consumo más. Muy lejos ha quedado aquel intento de crítica social que Romero inició tratando de hacer una analogía de la realidad con esta ficción en particular y aunque aún existen algunos intentos que se salvan como Z-Nation (Karl Schaefer y Craig Engler, 2014 -) Train to Busan (Yeon Sang-ho, 2016) The Girl with of Gifts (Colm McCarthy, 2016) incluso algunas utilizando la comedia como parte de esta crítica, como son Shaun of the Dead (Edgar Wright, 2004), Juan de los Muertos (Alejandro Brugués, 2011) o la más reciente de Jarmush, Dead Don’t Die (2019) la asimilación de los zombis en la cultura popular se llevó esa parte contestataria, convirtiendo al subgénero en un No Muerto que solo busca que asimilemos el sistema como la única salida posible.

George Romero 1940-2017

*Jorge Tadeo Vargas Activista, anarquista, biólogo, panadero casero y coordinador de lidecs

Los infiernos ambientales de la 4T

Los infiernos ambientales de la 4T

#DíasDelFuturoPasado Vol. 35

El pasado 30 de julio, el titular de la SEMARNAT, Víctor Toledo es su columna que mantiene en el periódico La Jornada desde sus años como investigador previos a convertirse en funcionario público escribía que 30 años de neoliberalismo han dejado en el país al menos seis infiernos ambientales, un término que aunque es muy gráfico en el mundo es desconocido pues las regiones que menciona son zonas de sacrificio, es decir regiones que el propio Estado ha decidido sacrificar para mantener el progreso y desarrollo del capitalismo, ya sea de Estado o neoliberal.

Tren maya y transítsmico. La locomotora.

Después de esta columna y aprovechando su puesto de funcionario público, Toledo ha comenzado a trabajar en planes de restauración -así los nombra él desde SEMARNAT- y en una declaratoria de “emergencia ambiental” para las seis regiones que identifica en su columna. En papel esta línea de trabajo propuesta se lee como algo fantástico. La 4T haciendo su trabajo contra el neoliberalismo y su herencia de devastación socio-ambiental.

Aquí me generan algunas dudas que no las comparto todas por cuestiones de espacio, pero si les dejo un par ¿Cómo hará Toledo y la secretaria a su cargo para parar las emisiones tóxicas de la refinería de Tula? Esto es prácticamente imposible a menos que la cierren. ¿Cómo va parar las emisiones tóxicas que arroja la industria cementera también en la región de Tula por la incineración de residuos? Debemos de tener en cuenta que la industria del cemento es de las más poderosas y que tiene un par de aliados muy fuertes cerca del propio presidente, Slim y Romo poniendo nombres a quien deben de llevarlo.

Al final lo que escribe Toledo el investigador no es retomado por el funcionario público más que para limpiarle un poco la cara a la 4T, pues por más que el discurso que mantiene este gobierno intente ser antineoliberal sus políticas extractivistas lo contradicen por completo. Al igual que el secretario de SEMARNAT.

Apaxco, en Tula, Hidalgo.

Pero más allá de la denuncia de las seis zonas de sacrificio -me niego a llamarlas infiernos ambientales y con esto quitar la responsabilidad que tiene el modelo de producción-consumo y el sistema de clases- que Toledo menciona en su texto de La Jornada, éste deja fuera los megaproyectos estratégicos de la 4T que convertirán en zonas de sacrificio nuevas regiones del país. Sin orden de importancia y por espacio mencionare algunas de ellas iniciando por la refinería de Dos Bocas, que no solo es contraria a cualquier intento de paliar un poco la crisis climática que tenemos encima, sino que como toda refinería causara serios daños socio-ambientales desde la construcción hasta la operación. No hay forma que la extracción de petróleo no sea devastadora. No existe en el mundo una zona de extracción o de refinería que no sea una región de sacrificio. No hay más.

El segundo a mencionar es el proyecto transístmico, un sueño neoliberal que con la 4T tiene muchas posibilidades de convertirse en realidad con todos los impactos que conlleva hacer un corredor que atraviese el país desde el pacifico al atlántico. El proyecto integral Morelos que si bien no es un proyecto de esta administración lo han apoyado por completo con todo lo que este implica en daños socio-ambientales. Para terminar con estos ejemplos tenemos el mal llamado tren maya que al igual que los otros proyectos arriba mencionados, es un proyecto que no cuenta con la aprobación de las comunidades afectadas, que se esta haciendo en base a mentiras y engaños, además de criminalización y amenazas a los activistas que resisten contra él. No Hay diferencia con el actuar de los gobiernos anteriores. El tren maya convertirá cientos de kilómetros, por usar las palabras del secretario de SEMARNAT, en un infierno ambiental toda una región.

Estas no son todas las regiones que están en riesgo de convertirse en zonas de sacrificio, hay muchas más pues la tendencia con este gobierno supuestamente antineoliberal, el extractivismo, la privatización de la naturaleza sigue siendo la forma de gobierno, igual que los anteriores. No hay un cambio ni de forma, mucho menos de fondo. Estas son las formas de accionar de este gobierno que intenta vendernos una cuarta transformación donde a pesar de lo que diga el líder supremo seguimos caminando hacia el abismo, directo al colapso.

22 de diciembre 2019
Desde la rebelión ante la extinción

Jorge Tadeo Vargas. @primaindie
Activista, anarquista, biólogo, panadero casero y coordinador de lidecs

Del Green New Deal a la cuarta revolución industrial

Del Green New Deal a la cuarta revolución industrial

#DíasdelFuturoPasado 34

A mediados de la década de los treinta F.D. Roosevelt, entonces presidente de los Estados Unidos implementó un plan para sacar a su país de la crisis económica en la que vivían en ese momento conocida como la Gran Depresión. En teoría, este plan llamado “New Deal” presentaba una serie de reformas que ayudaron a los Estados Unidos, sino a salir de la crisis, al menos a instalar un Estado de Bienestar. En la práctica, desde ahí comenzaron a poner los cimientos para la entrada del neoliberalismo de la mano de la Segunda Guerra Mundial que los ayudó no solo a salir del bache económico, sino que los convirtió en lo que son ahora.

Más allá de lo que los economistas pueden argumentar, el “New Deal” y su supuesto Estado de Bienestar es el responsable de esta cara amigable que maneja el libre mercado y que tanto daño ha causado en la naturaleza y en las poblaciones humanas vulneradas por el propio modelo de producción-consumo.

Bernie. Yes, we can.

Ahora en plena crisis socio-ecológica que nos esta llevando peligrosamente al fin del Antropoceno -afortunadamente- con muchos cambios civilizatorios que nos pondrán en jaque como civilización, incluso nuestra propia supervivencia está en riesgo, intelectuales, senadores, activistas y una serie de personajes como Bernie Sanders, Alexandria Ocasio Cortéz, Naomi Klein proponen un nuevo plan para salir de la emergencia ecológica que nos afecta. El nombre de este plan es: “Green New Deal” y tiene como base de acción la propuesta de Roosevelt, pero adaptada a los nuevos tiempos.

Según sus promotores este nuevo pacto verde nos ayudará a salir de la crisis socio-ecológica que vivimos y lo hará principalmente apostando por energías renovables mal llamadas limpias. Eso si sin cambiar un ápice del modelo de producción-consumo, ni cambiando el sistema de clases que mantiene el capitalismo, es decir su propuesta no va más allá mantener el maquillaje verde, esta vez bajo el argumento de crisis, emergencia y otros conceptos que ya están adoptando en su lenguaje seudo-socialista.

A pesar de mantener -según ellos- a la naturaleza como el centro del pacto, la verdad es que los cambios propuestos son pocos, mantienen el crecimiento económico y el PIB como principales indicadores del estado de bienestar y no hablan de la extracción y sus impactos a la naturaleza y las comunidades afectadas. Siguen con una lógica economicista que se contrapone a cualquier proyecto de defensa del territorio y la naturaleza. Es claro que este “Green New Deal se propone desde el Norte Global donde el Sur participa poco en las decisiones. Baja directamente desde el Imperio. No hay más que reconocer el histórico papel de extracción, violencia que Estados Unidos a propiciado desde mediados del siglo XX a la fecha en zonas estratégicas para el modelo de producción-consumo para entender que este pacto dista mucho de ser una alternativa.

Alexandria, la Casa Blanca detrás.

Este pacto promovido por la izquierda progresista, electoral, muy poco comunitaria ya habla de una cuarta revolución industrial ad-hoc a los tiempos que vivimos. Para esto buscan modificar la forma de producción de energía cambiando de energías fósiles a energías renovables. Aquí esta el primer error. No están buscando cambiar la matriz energética, ni la cantidad de energía que se consume actualmente, al contrario, se parte de una idea errónea que incluso con energía limpia podemos aumentar el consumo. Primero, el cambio de la matriz es fundamental para poder avanzar hacia medidas que permitan una transición justa y adecuada. Una matriz municipal, comunitaria es el camino correcto, no los grandes proyectos energéticos para los cuales se necesita mantener y aumentar la extracción de materia prima -utilizando sus conceptos economicistas- se necesitan cientos de miles de tonelada de metales y minerales para las granjas solares y sus paneles, para los parques eólicos, para su energía geo motriz.

Todos estos megaproyectos mantienen la extracción como el punto principal para que puedan funcionar. La naturaleza sigue estando al servicio del capital y los costos socio-ecológicos los pagan las poblaciones mas vulneradas por el sistema. Mantienen la lógica del crecimiento económico, pero esta vez lo pintan de verde y sustentable. El segundo error es creer que las energías renovables nos pueden proveer de la misma cantidad y eficiencia técnica que la que nos dan las energías producidas con combustibles fósiles. No hablar de reducción energético o no modificar la matriz energética es un error a pagar pronto si este pacto se mantiene, aunque lo más seguro es que ya tengan todo preparado para lo que se viene.

Existen tres factores a considerar dentro de las problemáticas a las que nos enfrentamos. Todos ellos relacionados con el modelo de producción-consumo y el sistema de clases que tenemos desde la revolución industrial a la fecha, pero perfeccionado con el “New Deal”. Estos son en orden de importancia. El consumo desmedido, que nos lleva directo al colapso civilizatorio y es el principal culpable de las extinciones masivas de seres vivos -flora y fauna- del Antropoceno. El modelo de producción lineal es el principal factor. Segundo es tecnológico. Nos han hecho creer que a mayor tecnología mejora nuestra calidad de vida. Para algunos antropólogos radicales como el colectivo editorial de la revista Fith Estate en los años ochenta, la tecnología llegó a su punto máximo para ofrecer comodidades en la década de los setenta del siglo pasado, lo demás ha sido para aumentar el control del sistema. El tercero que es el que mediáticamente recibe más golpeteo es la sobrepoblación humana. Este último a pesar de ser el mas satanizado no es el más importante, primero porque es relativamente fácil regular la sobrepoblación y hay una tendencia hacerlo; además que en este momento una buena distribución del territorio, de los alimentos, así como una reconstrucción de las ciudades y el campo podrían ser suficiente para mantener a toda la población actual. Tanto el consumo, como la tecnología no son contemplados para una modificación de raíz en este nuevo pacto ahora llamado verde. Intenta mantener un modelo lineal, insustentable e insostenible.

Make America Green again.

Este pacto es el último intento del capitalismo por detener la mutación hacia el neofeudalismo que con todo y sus beneficios será un cambio poco agradable. Tristemente es avalado por personajes con cierto respeto dentro de los movimientos sociales, tienen credibilidad entre muchos grupos que apuestan no por un cambio de raíz pero si un cambio mínimo, como son por mencionar un ejemplo necesario, tienen credibilidad para Greta Thunberg y su movimiento Fridays for Future, por lo que el “Green New Deal” se presenta como parte de las soluciones a la emergencia climática y por lo tanto en la COP25 será el emblema y la petición más fuerte por parte de los gobiernos. Reconocer la emergencia climática como el problema y el “Green New Deal” como la solución. Ya las instituciones financieras internacionales y las corporaciones se frotan las manos por lo que pueden hacer con esto.

Estamos ante el final del capitalismo tal como lo conocemos y no son buenas noticias. Esta es una realidad innegable. Nos toca a nosotras entender y prepararnos no con pactos que se firman desde arriba sin la participación de las comunidades. Es necesario comenzar a decrecer, trabajar en colectividad desde lo local. Recuperar viejas/nuevas formas de relacionarnos. Comunitarias, colectivas, de apoyo mutuo, de lo contrario, el sistema y sus pactos pintados de verdes nos mantendrán como lo que esperan que seamos. Esclavos de su modelo.

Piensa global, actual local.

*Jorge Tadeo Vargas

Activista, anarquista, biólogo, panadero artesanal y coordinador de lidecs.

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Decrecimiento, ecofascismo y el avance de la derecha

Decrecimiento, ecofascismo y el avance de la derecha

#DíasDelFuturoPasado vol.33

“Parece que va explotar, pero nunca explota
Siguen poniendo parches y la maquina está rota”
Creen que saben que, Machete en Boca (La prima)”

Hace unas columnas atrás, use este mismo epígrafe, el cual con todas las revueltas populares que se vienen dando en las últimas semanas pienso que nunca mejor dicho lo que las Machete en Boca dicen en voz de la MC la Prima. El colapso ya se siente y el sistema sigue poniendo parches, tratando de detener lo inevitable. O tal vez no está intentando detener nada, tal vez solo busca ocultar la aceleración del proceso de despojo, desplazamiento, del aumento de las zonas de sacrificio y de los Elisyum en todo el mundo. Estas nuevas revueltas legitimas y de mucho descontento son una buena excusa para esconder este colapso y el cómo la derecha se prepara para enfrentarlo y sacar provecho de él.

Minas de estaño en Bolivia, las razones detrás del golpe.

Veamos: hace poco mas de 25 años, el Club de Roma advertía de los peligros del crecimiento ilimitado partiendo de la realidad de que vivimos en un planeta con límites muy bien definidos y regulados por las propias dinámicas ecosistémicas las cuales los seres humanos ignoramos, bueno, no los seres humanos, quienes las ignoran es el sistema de clases que se ha venido especializando en un modelo de producción-consumo que tiene en la revolución industrial su punto de partida y en el neoliberalismo su especialización con la apertura del libre mercado y todo lo que esto significo para el planeta en general y para los seres humanos en particular, pues con la entrada del libre comercio este modelo de producción-consumo se convirtió en el hegemónico, llevando las deudas ecológicas a un punto de no pagarse, sino de continuar avanzando en ellas por parte de las corporaciones transnacionales, las instituciones financieras internacionales y los gobiernos cómplices. En 25 años, partiendo de la declaración del Club de Roma y el informe Burtland los impactos a la naturaleza han ido en crecimiento con lo que las consecuencias ya se resienten en las poblaciones vulneradas por el sistema y en todos los ecosistemas del planeta.

El colapso, no es cómo, es cuándo.

El último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC) dice que tenemos 12 años para mitigar los impactos del cambio climático en la naturaleza, ojo, no están hablando de detener el cambio climático, sino de que sus consecuencias no sean tan desastrosas como se prevé lo serán si no hacemos algo de forma inmediata. Las refugiadas climáticas, el aumento de los océanos, los huracanes y todo con lo que ya vivimos actualmente se mantendrá, solo que si hacemos algo no serán tan dramáticos y desastrosos como si mantenemos esta tendencia que llevamos actualmente. De igual forma la Agencia Internacional de Energía nos pone en sobre aviso de que para el 2025 será imposible cumplir con la demanda de petróleo de continuar con el gasto energético actual, lo que nos lleva a preguntarnos si realmente los gobiernos están buscando modificar su matriz energética o solo están preparándose para lo inevitable, buscando con las energías mal llamadas renovables mantener la tendencia energética actual, lo cual nos lleva a otro impacto. Las energías renovables necesitan minerales, necesitan de la naturaleza y la extracción para que funcionen a gran escala como las propuestas de los gobiernos y las empresas energéticas. No hay mucha diferencia entre los impactos del uso de los combustibles fósiles y estas energías. El impacto en la naturaleza y las poblaciones cercanas se mantiene. Es decir, las zonas de sacrificio aumentan en daños, impactos y tamaño. Si a esto le sumamos el decrecimiento económico obligado por la misma crisis donde muchas empresas están cerrando sus fábricas, donde hay menos empleo o estos son precarios dejando a una clase obrera en un estado de vulnerabilidad tanto social, económica como ecológica se entiende muy bien las revueltas que se vienen dando desde hace una década de manera sistemática, que responden al momento y es ahí cuando el sistema pone los parches a la máquina para que esta no explote y continúe con la explotación (sic) de la naturaleza y las poblaciones vulneradas.

Progreso

Mientras estos parches sirven solo para ocultar el colapso civilizatorio que se nos viene encima, en el mundo se esta dando un avance de la derecha más extrema que con un discurso fascista, xenófobo, machista, patriarcal, altamente violento contra las mal llamadas minorías, va permeando en una parte de la población que ante el fracaso y la desesperación lo adoptan como suyo. Esta derecha va más allá del neoliberalismo o del capitalismo de estado, busca instaurar una nueva -vieja- forma de gobierno basada en feudos, donde las corporaciones transnacionales hacen el papel que la iglesia tuvo en el feudalismo y estos nuevos gobiernos funcionan como señores feudales, con sus ciudades amuralladas -físicas e imaginarias diría Naomi Klein– con los esclavos fuera de ellas viviendo en zonas de sacrificio desde donde se extrae los recursos para que sus Elisyum funcionen. Esta es la tendencia a la que nos acercamos peligrosamente con el avance de la derecha fascista que tiene en su otra cara al ecofascismo que la de una justificación “sustentable” para mucho de lo que hace en su capitalismo verde. Se culpa a la clase obrera y su falta de conciencia ambiental de toda la problemática y el supuesto derecho al desarrollo solo se aplica para la clase dominante, la que tiene el poder político y económico. El resto debe de sobrevivir con las consecuencias de la crisis ecológica a la que nos ha llevado este modelo de producción-consumo.

El avance de la derecha fascista, el ecofascismo, el despojo, la violencia, el neo-extractivismo, el desplazamiento de poblaciones enteras se va ocultando, quedando solo a la vista aquello que ellos quieren evidenciar. La avanzada neo-feudal esta pisando el acelerador. Su cuarta revolución industrial es un ejemplo de ello. Su propuesta es tal como lo fue a inicios del siglo XX, usar al Sur Global para materia prima de su desarrollo.

¿Qué hacer ante este escenario y el inminente colapso civilizatorio donde los fascistas se preparan para mantener el poder? Miquel Amorós propone una tesis anti-desarrollista sin llegar a la propuesta anarco-primitivas de John Zerzan y todo el grupo editorial de la revista Fith Estate de los años ochenta, proponiendo una sociedad menos tecnológica y más técnica, digamos más artesanal usando lo que ya tenemos a la mano para avanzar hacia una sociedad menos dependiente del desarrollo capitalista, mas colectiva que competitiva. Carlos Taibo, no llega al punto anti-desarrollista de Amorós y propone una especie de decrecimiento con fuertes líneas anarquistas, alejándose un poco a la propuesta de Latouche sobre esta teoría, partiendo del entendimiento de que el planeta tiene límites, que es finito. La propuesta de Taibo se basa en decrecer a la par de que se construyen espacios más comunitarios, colectivos, antes de seguir pensando en que los gobiernos tendrán una política drecrecentista.

Para mi no existe una receta de como sobrevivir a este escenario que se presenta. Pensar en que existe una sola forma ya nos mete en una estructura homogénea que es parte de los vicios actuales que tenemos desde los gobiernos. No hay más que apostar por el apoyo mutuo, la comunalidad, la horizontalidad, la colectividad para ir avanzando hacia ese mundo más justo del que muchas hablamos. Cuestionar las estructuras actuales y como estas son las responsables del colapso es un buen inicio.

*Jorge Tadeo Vargas
En activista, anarquista, biólogo, panadero artesanal y coordinador de lidecs.
@primaindie

COP25: nueva sede, mismos resultados

COP25: nueva sede, mismos resultados

#DíasdelFuturoPasado Volumen 32

Hace un par de meses escribía en este mismo espacio que en Santiago de Chile, en la COP25 teníamos la obligación de convertirla en el Seattle de esta época. Es decir, llevar las movilizaciones de calle hasta el punto de romper la cumbre oficial, convertir las calles de esa ciudad en un campo de batalla encaminada a propinarle un fracaso a cualquier intento de negociación entre los países y sus cabilderos. Unas semanas después cientos de miles de personas indignadas, lideradas de cierta forma por las jóvenes tomaron las calles para protestar contra las medidas económicas que el gobierno de Piñeira intento poner en marcha. Medidas que afectaban directamente los derechos básicos de la población. A la fecha las revueltas se mantienen con una revolución diaria haciendo recular a un gobierno cuna del neoliberalismo, el cual lo ha ido perfeccionando a una forma de gobierno más salvaje, voraz, criminal.

Protestas masivas en Chile, se va la COP25 a Madrid.

A pesar de los intentos de Piñeira de mantener el régimen, esto claro sin entrarle de lleno a las peticiones de la ciudadanía que lo que pide es básicamente justicia, un NO a las reformas implementadas por el gobierno, la renuncia del presidente, una asamblea constituyente plural, en fin, cambios profundos y de raíz. Al no tener esto las calles siguen ardiendo en la resistencia colectiva logrando adelantar mi pronóstico de romper con la COP25. Esta, aunque no se cancela, Santiago de Chile no tiene en este momento condiciones para organizar un evento de este tamaño, así que después de muchas pláticas y negociaciones entre la ONU y los diversos países firmantes del Acuerdo de París, se tomó la decisión de llevarse la cumbre oficial a Madrid, España. La cumbre de los pueblos se mantiene en Santiago, con lo que por primera vez tendremos una serie de movimientos desde el Sur Global hacia el Sur de Europa. En Madrid los cabilderos tendrán que pisar el acelerador para continuar con las negociaciones hacia el nuevo pacto verde promovido fuertemente por una supuesta izquierda progresista, preocupada por la naturaleza, eso sí, desde el Norte Global y con una mirada desarrollista, una  falsa declaración de emergencia climática, fortaleciendo aún más el modelo de producción-consumo, con una serie de variaciones que permita ir avanzando en la cuarta revolución industrial que ya viene en camino y que tiene como característica la mutación del capitalismo hacia un neofeudalismo mucho más agresivo y sectario entre clases.

Greta: la rebelión blanca.

Haber logrado que la cumbre oficial cambiara de sede, es una victoria de este movimiento colectivo chileno, que no estoy muy seguro que esperaran esto; digamos que es un plus a la movilización. Esto deja claro que el hartazgo y la indignación de las poblaciones afectadas por las medidas criminales de los gobiernos, el FMI, las corporaciones institucionales han sobrepasado las estrategias del sistema para mantener el control sobre los territorios y la naturaleza. El sur se esta movilizando en un nuevo ciclo de resistencias callejeras, donde parece que el miedo comienza a cambiar de bando y donde para tener un cierre de este ciclo de movilizaciones ante el inminente colapso civilizatorio se tiene que ir más allá. La organización colectiva es la clave para lograrlo. Esta victoria contra la COP25 se tiene que traducir en algo más, darles mayor respaldo a los procesos colectivos, horizontales, de búsqueda e implementación de alternativas al colapso, de ahí la importancia de mantener la cumbre de los pueblos en un país que desaloja a los gobiernos y les da la bienvenida a todos los pueblos del mundo.

¿Ahora que sigue? Con Madrid como nueva sede de la cumbre oficial, manteniendo las mismas fechas, sin importar la premura para organizar un evento de este tamaño, es importante notar la necesidad del sistema de clases de no detener la cuarta revolución industrial, la urgencia de seguir avanzando en sus procesos hacía un nuevo modelo de producción-consumo donde se mantenga el control y la extracción de la naturaleza por parte de los que tienen el poder económico y político, con  grueso de la población en situaciones de precariedad, y de violencia socio-ecológica. El nuevo pacto verde, del cual hablaremos en otra ocasión es un ejemplo de esto. El Sur al servicio del Norte, con el pretexto de la emergencia climática y una falsa sustentabilidad. Que mejor que la Europa del Sur para presentar este nuevo acuerdo con bombo y platillo. Aquí se antoja una coordinación entre la cumbre de los pueblos y lo que sean capaces de organizar los distintos movimientos europeos para hacer una especie de pinza de presión, no solo para lograr -ahora sí- un fracaso total de la COP, sino con esto poner la primera piedra de la tumba de estas reuniones tan inútiles.

Nueva sede: Pongamos que hablo de Madrid

Cambiar la sede de la COP25, así como mantenerla para la cumbre de los pueblos, en términos reales no cambia nada lo que nos enfrentamos, la crisis climática producto de una crisis aún mayor que nos lleva al colapso va más allá de en que lugar se llevan a cabo estos dos eventos, el verdadero cambio se verá después, y en estos próximos días se decidirán muchas acciones que serán punto clave para lo que se viene en un futuro no muy lejano. O nos acercamos al fin del Antropoceno de la mano de un sistema de clases que busca en el neofeudalismo su nueva forma de gobierno, donde las zonas de sacrificio irán en aumento, hasta ser los espacios de supervivencia más común entre las clases más empobrecidas, o comenzamos a trabajar en una nueva forma de relacionarnos una vez que este colapso tome mayor fuerza. Esa es una decisión que tenemos que tomar pronto, pues el sistema de clases ya esta trabajando para poner en marcha su plan con lo que la vida de millones de personas y el equilibrio ecológico del planeta están en juego.

Desde la Rebelión contra la Extinción

La Habana, Cuba, noviembre del 2019

Por Jorge Tadeo Vargas, director de lidecs.org

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De marchas y huelgas climáticas ante el punto de inflexión

De marchas y huelgas climáticas ante el punto de inflexión

#DíasDelFuturoPasado vol. 31

“…parece que va explotar, pero nunca explota

Siguen poniendo parches y la maquina está rota”

Creen que saben que, La Charli, Machete en Boca

El pasado viernes 20 de septiembre a iniciativa de Fridays for Future dio inicio la campaña “Huelga por el Clima”, una iniciativa que Greta Thunberg inicio en su escuela local en el 2018 como una forma de visibilizar la crisis climática que vivimos. Esta acción la catapulto a la fama como una activista global a la que han invitado incluso a Davos, a hablar con quienes tienen el poder económico y político en el mundo, lo que ha traído toda una revolución mediática que tiene como exigencia que los gobiernos del mundo declaren una emergencia climática.

En Guadalajara, marcha global y performances.

El inicio de esta campaña se da con una marcha global, justo el viernes 20 de septiembre, donde cientos de miles de personas salieron a las calles a protestar por la justicia climática o la falta de ella. Contrario a lo que podemos pensar, producto de la memoria tan corta que tenemos actualmente, gracias a las redes sociales y sus algoritmos, esta marcha no es la primera que se realiza a nivel mundial. Hace cinco años por iniciativa de Climate Action Now! se organizo una marcha similar, donde la acción de los Occupy Wall Street de inundar el corazón del capitalismo, es decir, las calles del sector financiero de Nueva York, fue de las mejores acciones que se llevaron a cabo. Las peticiones hace cinco años eran muy similares a las que se hacen actualmente. También se llevo a cabo una Cumbre de los Pueblos donde muchas comunidades participaron para dar testimonio de como viven el cambio climático sin justicia.

En Hermosillo también marcharon decenas de jóvenes.

Este 2019 no tiene nada de novedoso en realidad, excepto que el escenario global ha cambiado bastante y por fin el sistema de clases ha logrado introducirse por completo en algunas luchas climáticas, o al menos construir su propio espacio desde donde llevar la agenda, pervirtiendo el discurso, dejándolo vacío, sin contenido, pintándolo de verde.

Pero ¿Qué paso el viernes en el mundo con la marcha mundial por el clima? Hagamos un ejercicio crítico al respecto, partiendo desde una verdadera lógica anticapitalista, reconociendo en primer lugar la poca participación de comunidades afectadas por el colapso climático en particular y el socio-ambiental en general en esta marcha, principalmente en el Sur Global.

Lo bueno: digamos que a pesar de Fridays for Future, de los jóvenes y su discurso adulto-fóbico, de la falta de un discurso que englobe el colapso civilizatorio que vivimos, que miles de personas salgan a la calle siempre es bueno, nos da energía, especialmente cuando te encuentras con amigas que desde hace diez años continúan en la resistencia. ¿Alguien recuerda Rising Tide? Ver que gente que tiene un respaldo de trabajo con comunidades, con grupos, colectivos siguen aquí es siempre un aliciente.

Lo malo: el secuestro mas que evidente que se viene dando por parte del sistema de clases. Casi la totalidad de las manifestaciones que se dieron en todo el mundo tuvieron un discurso capitalista, muy verde, sí, pero a fin de cuentas capitalista. Muy poca crítica real al modelo de producción-consumo, están mucho más basados en el ecofriendly que un cambio de raíz. Pero ¿No es acaso la agenda de Fridays for Future? Lo peor: saber que un enorme porcentaje de los fondos para llevar acabo esta acción global fue puesta por fundaciones y corporaciones que están detrás del “nuevo acuerdo verde” que tiene un objetivo muy claro: pintar de verde al sistema de clases para ir preparando la nueva mutación del capitalismo del neoliberalismo al neofeudalismo. Tristemente lo están logrando con ayuda de muchas personas bastante ingenuas para no entender hacia donde vamos. Greta es una de ellas. Este movimiento de clase media, blanco, forma parte de la estrategia.

#SalvandoSuPutoMundo. Hermosillo.

La campaña “Huelga por el Clima” continuará todo el mes de septiembre, donde cada grupo de Fridays for Future y aliados estarán organizando diversas acciones como foros, talleres, conversatorios, entre otras. ¿Qué seguirá después de septiembre? Yo no lo tengo claro. La incidencia que pueda tener Greta y su movimiento dentro de la cumbre oficial, COP25 en Santiago de Chile no lo tengo muy claro, sería especular, seguro que dará un maravilloso discurso que aparecerá en todos los medios. Lo que es claro es que la incidencia de este grupo en la realidad que vivimos, especialmente en el Sur Global es nula. La razón principal es la falta de trabajo de base, comunitario, que no existe al respecto por parte de estos grupos. No solo desconocen el tema, en el mejor de los casos lo confunden y hasta los más radicales terminan con acciones ecofriendly que nada aportan al colectivo, mucho menos a las alternativas al colapso civilizatorio que tenemos encima.

Estamos ante un momento clave para la resistencia, un punto de inflexión donde el capitalismo se prepara para una nueva mutación. El colapso civilizatorio que se viene, pone en riesgo no a las corporaciones transnacionales pues ellas ya se preparan, en realidad pone en riesgo toda la geopolítica global y con eso a la naturaleza y las poblaciones vulneradas por el modelo. El capitalismo ve en la COP25 una oportunidad de comenzar esta mutación, el nuevo pacto verde, sumando a la emergencia climática que seguro saldrá desde las reuniones oficiales y nos la venderán como el mayor éxito de la cumbre: vienen a poner la mesa para ello. Nos toca a nosotros hacer de Santiago en el 2019, nuestro Seattle del 99 (busquen en Google si no saben de lo que hablo) y hacer tambalear al sistema.

Hermosillo.

No se trata de hacer una crítica sin sentido a un movimiento que es legítimo, al menos para muchas de las que están abajo en la cadena de mando oenegero. Se trata de ir más allá, buscar a quien le beneficia, quién esta detrás de esto y a quién le sirve. Algo es claro: al planeta no le sirve mucho. Mas allá de campañas específicas, la radicalización de los movimientos ─ no solo climáticos─ sino por la justicia en general es urgente para lograr sobrevivir al colapso civilizatorio, donde el sistema no sea quien dicte como se dará. Nos toca trabajar mucho más que ellos.

Desde el colapso, ante la extinción, rebelión.

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

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Foto principal: https://www.zonadocs.mx

Fotos interiores tomadas de la cuenta en facebook Colectivo Caminantes del Desierto

Poniendo en jaque a la industria cementera

Poniendo en jaque a la industria cementera

#DiasdelFuturoPasado volumen 30

El pasado cinco de julio, la diputada del PRD, Areli Rubí Miranda Ayala y el diputado Víctor Osmid Guerrero Trejo presentaron en la cámara de diputados del Estado de Hidalgo una iniciativa de reforma al artículo 162 de la Ley de protección ecológica del Estado, con la que buscan prohibir categóricamente la incineración de residuos sólidos urbanos en cualquiera de sus formas, ya sea waste to energy o coprocesamiento. Dicho sea de paso Hidalgo es el Estado con más plantas cementeras incinerando residuos –sólidos urbanos, peligrosos y de manejo especial- por lo que obviamente a la industria cementera no le gusto dicha iniciativa y ha iniciado el cabildeo para detenerla en el dictamen, el cual se tardara varios meses para darse y las compañías cementeras están aprovechando el “apoyo” de ciertos grupos “ambientalistas”. Pongo entre comillas estas dos palabras pues sabemos que estos grupos son mercenarios que se venden al mejor postor y le tienen más amor al verde del dólar que a su supuesto ecologismo. No voy a entrar en el beef con estas personas que, gracias a su historia y su proceder su credibilidad no es peligrosa, no tienen validez social, al contrario, si ven un beneficio económico personal un día pueden demandar a la industria cementera ─que lo hicieron─ y el otro estar de su lado, apoyando sus malas prácticas socio-ambientales. Me centraré a una realidad que viven las comunidades cercanas a las plantas cementeras y que fue la razón principal para que el Frente de Comunidades en Contra de la Incineración hicieran alianza con estas diputadas para lograr que se diera esta iniciativa.

El Valle del sacrificio en Hidalgo. Foto: elindependientedehidalgo.com.mx

La región de sacrificio de Tula, Hidalgo ha estado en los reflectores mediáticos desde hace un par de meses cuando Víctor Toledo, secretario de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) clasificó esta región como un infierno ambiental, dándole extraoficialmente la categoría de emergencia ambiental; sin embargo, las comunidades que viven ahí tienen décadas luchando para que el gobierno ponga cartas en el asunto, armando un plan de restauración. Entre estas comunidades están los municipios de Atotonilco de Tula y su vecino del Estado de México, Apaxco, donde sobreviven a pesar de las seis cementeras que están instaladas en unas cuantas hectáreas. Estas seis cementeras están incinerando residuos, arrojando gases tóxicos a la atmósfera, aumentando con esto la toxicidad del aire en la región con contaminantes orgánicos volátiles y contaminantes orgánicos persistentes. Todos ellos con graves daños a la salud ambiental, no solo de estos municipios sino de toda la región de sacrificio que es el Valle del Mezquital. Esta es la razón por la que las comunidades se organizaron en un frente con más comunidades del país y desde donde mantienen una lucha por la defensa de la salud ambiental. Con esto en mente buscaron una alianza con funcionarios públicos con la capacidad de legislar, mejor aún si una de las diputadas como Areli, que sabe lo que es vivir en una región de sacrificio y ver día a día el deterioro de la salud de su pueblo.

Resistencia.

 Más allá de lo que los convenios internacionales puedan decir, de lo que se crea que es bueno para las comunidades desde un escritorio, incluso lo que la propia esquetiometría pueda formular desde la química, de las normas y leyes hechas a modo de la industria, la realidad es que las personas y la naturaleza en esa región se está muriendo. Aceptando que los impactos son multisectoriales, que en una región de sacrificio son muchos los factores, eso no quita la responsabilidad que tienen las plantas cementeras y su incineración disfrazada; al contrario, los pone a la cabeza de los culpables. Esto es evidente con tan solo darte una vuelta por la región. Inclusive activistas anti-incineración de España, Italia, Argentina lo ven así, lo han dicho así, la peor región de sacrificio del mundo. Y sí, existen luchas en todo el mundo contra esta práctica, aunque los mercenarios pagados por la industria creen que estas luchas solo se dan en México por revoltosos. Sin embargo, en Italia, Holanda, Serbia, Eslovenia han logrado detener la incineración de residuos, incluso cerrando algunas plantas, igual que en España.

La modificación propuesta al artículo 162 de la ley de protección ecológica del Estado de Hidalgo es histórica a nivel nacional por el simple hecho que invita a los municipios a buscar nuevas formas de manejar sus residuos que no sea enterrarlos o quemarlos, es una oportunidad de voltear a ver planes de Basura Cero que fortalezcan las economías locales, que permitan una ley de responsabilidad extendida al productor, trabajando con la comunidad, incluyendo a los pepenadores, una solución que SÍ va el camino hacia donde van la mayoría de los países del Norte Global.

SEMARNAT ha decidió poner en marcha planes de restauración para esta región, trabajando directamente con la comunidad, esto junto a la iniciativa de ley asustan a una industria que en México nunca ha sido tocada, así que han comenzado su ataque. No queda más que mantener la resistencia buscando terminar con esta región de sacrificio, formada por años de ausencia de y complicidad del Estado.

Toluca, septiembre 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de www.lidecs.org

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Desmitificando el cambio climático

Desmitificando el cambio climático

#DíasdelFuturoPasado volumen 28

En tiempos de colapso, el sistema de clases busca un chivo expiatorio a quien culpar de las multiples crisis sistémicas provocadas por el modelo de producción-consumo. mientras que éste se ha ido “perfeccionando” la devastación socio-ecológica va en aumento.

A medida que los medios de comunicación toman como chivo expiatorio al cambio climático, culpándolo de todos nuestros males actuales y por venir, cualquier otra problemática socio-ecológica provocada por el modelo extractivo queda fuera de foco, incuso algunas como la minería de litio o el plástico verde son justificadas para continuar con el maquillaje verde. Aquí vale preguntarse qué tan culpable es el cambio climático de toda la crisis civilizatoria o es simplemente una consecuencia mayor, producida por el modelo de producción-consumo, modelo que si bien es cierto que con la llegada del neoliberalismo alcanzo el máximo nivel de depredación, este viene funcionando como motor de la economía global mínimo desde la revolución industrial, aunque algunos antropólogos radicales mencionan la entrada de la agricultura como el punto de inflexión del modelo civilizatorio actual, un tema para discutir después.

Sería absurdo negar que la crisis climática se presenta como la mayor amenaza para nuestra civilización actual, ni que sus consecuencias nos ponen en un riesgo muy grande de desaparecer como especie, el cual solo podemos subsanar con un gran esfuerzo adaptativo a las condiciones que se vienen presentando y que van en aumento; sin embargo, no podemos caer en el juego maquiavélico del sistema de asegurar que todos nuestros esfuerzos deben de ir encaminados a frenar el cambio climático. En primer lugar, porque es imposible frenarlo, ya lo estamos viviendo y a lo mucho –y esa debe ser nuestra apuesta- podemos adaptarnos a las nuevas condiciones, mientras buscamos los mecanismos comunitarios, colectivos y ecosistémicos para que las consecuencias se reduzcan al mínimo.

Esto nos lleva a lo segundo: el sistema no está buscando un cambio radical, sería un suicidio para él, lo que busca es un maquillaje que le permita ir modificando ciertos patrones y así continuar con su hegemonía. Por lo tanto, es mucho mejor hablar de emergencia climática que de emergencia sistémica. Mientras hablemos de cambio climático, desde un discurso desfasado de la realidad es mucho más difícil para las comunidades vulneradas comenzar con un verdadero proceso de adaptación, especialmente para aquellas –que son casi todas- que viven en territorios devastados, privatizados, donde la incidencia y la libre autodeterminación de los pueblos se ve cooptada por la violencia del Estado y las corporaciones transnacionales.

Minería de Litio en Chile.

El modelo de producción-consumo está en crisis, también lo está el sistema de clases. Es imposible negarlo y esto lo lleva a buscar como adaptarse para sobrevivir, mutar hacia otro sistema mucho más agresivo que tiene como antecedente cercano, el feudalismo con sus espacios amurallados para la protección de quienes tienen el poder político y económico y donde las poblaciones vulneradas sobreviven en las regiones de sacrificio. Esto es claro para cualquiera que no tenga miopía ideológica. También es claro que la crisis climática es el mayor síntoma de esta enfermedad llamada neo-extractivismo, capitalismo, o como le quieran llamar los académicos a este sistema de clases que viene oprimiendo desde hace algunos siglos, especializándose hasta llegar a lo que tenemos actualmente.

Desde esta crisis socio-ecológica podemos/debemos actuar para construir nuevas formas de relacionarnos entre nosotras y con la naturaleza, y eso solo lo podremos hacer si logramos rescatar la acción y el discurso de quienes hoy lo tienen secuestrado para darnos una versión a modo, sin contenido, desde la lógica del mercado y lo que es peor sin colectividad, apoyo mutuo, comunalidad.

Desde algún lugar en el Nevado de Toluca

Septiembre 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas Juvera

Director de www.lidecs.org