Author Archives: Dias del Futuro Pasado

No es la energía, es la matriz/modelo

No es la energía, es la matriz/modelo

#DíasDelFuturoPasado Vol. 19

“La tierra es para cultivar alimentos, las placas solares van en los techos de las casas”

Compañera Italiana de una cooperativa de energía

Si se habla de energía, en los últimos años se está hablando de crisis climática, del cenit del petróleo, de la promoción de las energías renovables mal llamadas limpias y de la necesidad ─dicen los especialistas─ de transitar hacia ellas de una forma justa y ordenada, es decir, continuar usando combustibles fósiles hasta que podamos abastecer todas nuestras necesidades energéticas sin depender del petróleo.

Algunos investigadores muy optimistas usan un concepto para hablar de los hidrocarburos, el concepto es “combustibles de transición” y se dice que para el 2050 debemos de estar libres de esta dependencia y solo usando renovables. Si la ONU está en lo cierto y nos quedan solo once años para detener el cambio climático, pues veo muy difícil lograrlo si nos quedan 30 años para dejar de usar combustibles fósiles. En fin, esta hegemonía de los hidrocarburos es a nivel global, donde solo algunos países del Norte Global están haciendo esfuerzos por un verdadero cambio en los energéticos que utilizan.

En México, con la llegada de la 4T, su política ambiental no tiene ningún cambio significativo en relación a los gobiernos anteriores, al contrario, podemos ver un retroceso en materia de cumplir con algunos acuerdos internacionales de reducción y mitigación, como el Acuerdo de París. La refinería de Dos Bocas, en Tabasco, la promoción del carbón, otorgándole un presupuesto mayor que el de las renovables, mantener y aumentar las plantas de ciclo combinado como principal forma de producción de energía a pesar de ser de la industria que más CO2 arroja a la atmósfera, son atrasos en materia de política energética. En las renovables se quedan con la solar/fotovoltaica y al eólica; la primera es la que recibe mayor presupuesto para poner en marcha algunas “granjas solares” en el norte del país. No se habla de otras renovables como pueden ser la mareomotriz por dar un ejemplo.

El panorama no pinta mejor o distinto que cualquier otro país en todo el mundo con pocas y honrosas excepciones, pero es el mismo: mantener la hegemonía de los hidrocarburos, carbón incluido. Las renovables son parte de la estrategia de capitalismo verde, y así piensan continuar hasta el 2050 sin importar lo que digan las investigaciones serias sobre el cambio climático y sus impactos. Aquí vale la pena hacer una pausa y preguntarnos: ¿Las energías renovables son la solución? ¿Usándolas podemos salir de la crisis climática? ¿El problema son SOLO los combustibles fósiles o también es la matriz energética? Preguntas de fácil respuesta si me lo preguntan.

El modelo o matriz energética actual se basa en mega proyectos que se instalan en zonas claves para lo cual desplazan ecosistemas y comunidades humanas dándole paso a grandes instalaciones que pueden ser hidroeléctricas, plantas de ciclo combinado, entre otras, con lo que comienzan a producir energía y contaminación en el aíre, tierra y agua, además de que esta energía no es para satisfacer las necesidades de las comunidades cercanas, las cuales no tienen acceso a ella con lo que tenemos un segundo momento de injustica socio-ambiental, el primero viene con el desplazamiento de personas y naturaleza. Esto sucede incluso con las mal llamadas energías limpias o renovables, el caso de los parques eólicos en Oaxaca son el mejor ejemplo de ello.

No se trata de qué tipo de combustible se usa para producir energía, es mucho más que eso, es una matriz energética que prioriza las necesidades del modelo de producción-consumo antes que a la naturaleza y los seres humanos. Cualquier megaproyecto energético que ponga en riesgo a los ecosistemas y a las poblaciones humanas no puede ser considerado como un proyecto sustentable y limpio, al contrario, es privatizador, extractivo y criminal. Mientras esta matriz sea centralizada y controlada por el Estado y/o por algunas corporaciones transnacionales (como es el caso de México y la mayoría de las renovables) es imposible pensar en una verdadera autonomía energética. La lucha para lograrlo, es un cambio de raíz sobre la matriz energética hacia una más colectiva, comunitaria, al menos municipalista, para así romper con el control que se tiene actualmente, además que permite que sean las propias comunidades quienes decidan cual es el tipo de combustible a utilizar, el que se tiene más a la mano, el más sustentable y sostenible para esa comunidad.

Las cooperativas de energía que desde la década de los 70’s del siglo pasado funcionan en algunos países de Europa son un ejemplo de hacia dónde podemos caminar, claro esto se tiene que hacer desde nuestras propias necesidades y limitantes, para no repetir errores que se vienen presentando en esos países, donde algunas cooperativas se han convertido en verdaderos monstruos corporativos difíciles de controlar por parte de la mayoría de los usuarios, convirtiéndolos en eso, en meros usuarios, cambiando así de matriz pero no de modelo. Los proyectos comunitarios deben ser así, comunitarios, más en corto, con gente con ideas afines, con la energía manejada por ellas mismas.

Ante el inminente colapso civilizatorio y la redefinición geopolítica global que se viene, modificar nuestra matriz energética, apropiándonos de ella, partiendo hacia una matriz comunitaria y colectiva es un primer paso para ir armando la resistencia contra este modelo de producción-consumo y el sistema de clases que lo sustenta.

Desde la rebelión contra la extinción

Zinacantepec, junio, 2019

El colapso como paso al neo-feudalismo: revisión desde los Hijos del Hombre y Elysium

El colapso como paso al neo-feudalismo: revisión desde los Hijos del Hombre y Elysium

#DiasdelFuturoPasado Volumen 18

“No estamos en Elysium. No podemos curarla y ya”

Elysium, 2013

La ciencia ficción desde su nacimiento ha venido presentando futuros distópicos ─y proféticos dirían algunos─ sobre lo que nos espera a la humanidad. “1984” de George Orwell y “Un mundo feliz” de Aldus Huxley son los libros más citados, además de los más populares sobre el presente actual y lo que nos espera para un futuro no muy distante. En ninguno de estos dos libros el futuro se presenta alentador; aunque también es cierto que desde la publicación de estos dos referentes del futuro distópico, nuestro presente lo ha ido modificando mucho, pues a pesar de la gran imaginación de Orwel y Huxley hubo muchos factores que no consideraron en sus novelas, pues no existían en ese momento, pero que sí lo han venido haciendo mucho otros autores un poco más actuales, tanto en la ciencia ficción escrita como en la que es llevada al cine. Esta última ha sido muy prolífica en presentar ese futuro devastador, de supervivencia que nos espera, al menos para los autores de ciencia ficción y sus seguidores. Un futuro que cada día se parece más a nuestro presente.

Los hijos del Hombre.

El punto en que nos encontramos del antropoceno, donde el colapso sistémico es un hecho dada la crisis ecológica y económica que vivimos, que trae como resultados muchas otras crisis, donde el sistema neoliberal, máximo representante del modelo de producción-consumo le va cediendo terreno a un sistema neo-feudal ya mencionado por muchos autores críticos de distintas corrientes de pensamiento, principalmente ligadas al anarquismo, incluso Jello Biafra habló al respecto en la cumbre de la OMC en Seattle, en 1999 en el concierto que dio junto el NO-WTO COMBO con un discurso al respecto de más de diez minutos.

Este colapso tan anunciado y del cual ya se habla hasta en los grandes medios de comunicación, por lo que ya no somos solo unos cuantos locos con el cartel de “el final está cerca” se ha ido alejando del futuro propuesto por Orwell y por Huxley, incluso los gobiernos totalitarios dictatoriales trabajan de otra forma para continuar fortaleciendo el modelo. Nuestro presente y por lo tanto nuestro futuro es más parecido a la distopia neo-feudal que presenta PD James en su novela de 1992, “Los Hijos del hombre” misma que en el 2006 fue atinadamente llevada al cine por Alfonso Cuarón, quién decidió que al lanzarla en el formato DVD incluiría una serie de entrevistas con investigadores, activistas, profesores como Naomi Klein, Slavoj Žižek, entre otros, donde hablan sobre sus perspectivas del futuro de acuerdo a problemáticas como el cambio climático, los gobiernos totalitarios, las fronteras y la migración, perspectivas que tienen mucho de proféticas si las volvemos a ver a más de diez años de filmadas.

Elysium. El cielo de pocos a costa del infierno de todos los demás.

Lo que estos especialistas nos dicen en estas entrevistas es algo que en menor o mayor medida, dependiendo la región, ya lo estamos viviendo: el cierre violento y represivo de las fronteras, la criminalización brutal a los desplazados en el mundo. Esto ya forma parte del día a día de muchas personas y se está agravando aún más conforme se agrava la crisis ecológica por la causa/consecuencia del cambio climático, pues con esto aumentan los refugiados socio-ambientales.

En “Los Hijos del hombre” se ven muy definidas las barreras que separan a los grupos con el poder económico de las clases obreras y de los migrantes, los cuales son tratados como animales en cautiverio. James en su libro y Cuarón en su visión cinematográfica ya comienzan a dibujar esas ciudades neo-feudales, que se ve cuando el protagonista visita a un pariente para pedirle un favor, esto que se dibuja de forma muy periférica; Neil Blomkamp lo lleva hasta el límite con Elysium (2013) donde la división entre ricos y su servidumbre y los pobres es mucho más explícita.

Curiosamente, el sudafricano que le gusta usar la ciencia ficción como plataforma para la crítica social (Ver Sector 9 y Chappie), decidió utilizar como escenario para la región donde viven los pobres a los barrios pobres de la ciudad de Tijuana, Baja California y el Bordo Poniente que no era más que el relleno sanitario más grande de Latinoamérica que fue cerrado a fines del 2012, ¿Mencione que estaba en el Estado de México y que diariamente llegaban 17 mil toneladas de basura directo del ex-DF?

Cualquier parecido con la realidad…

Elysium, aunque no es tan pasional o no tiene la estética de “Los hijos del hombre” o se pierde un poco en cine de acción, es mucho más dura que la película de Cuarón. Y si no más dura, sí es mucho más clara al mostrar las fronteras entre los que proveen los recursos viviendo en zonas y/o regiones de sacrificio y los que los usan a su antojo, lejos muy lejos y muy bien protegidos de la contaminación y la violencia que dejan como residuos su forma de vida. Sé que a muchos lectores les sonara como algo familiar, especialmente aquellos que ya viven en zonas de sacrificio para que los demás tengamos gasolina, cemento, agrotóxicos.

Estas dos películas que son el ejemplo de muchas otras que plantean un futuro similar, rompen con la idea de los gobiernos totalitarios posmodernos donde el control de la sociedad es mediante métodos psicológicos, brutales pero no como la represión que ya vivimos en nuestro día a día, tampoco presentan ese futuro donde el cambio climático va arrasar con todo el planeta por igual, curiosamente las grandes ONGs transnacionales ahora hablan mucho de “ese” futuro como el posible, claro así evitan mencionar a los verdaderos culpables o las acciones que se deberían de estar haciendo. Lo que “Los hijos del hombre” y “Elysium” presentan es un colapso paulatino, cruel, violento, pero selectivo donde se van construyendo las zonas de sacrificio a la par de esas “elysuim” que no son en el espacio, sino en regiones o ecosistemas previamente seleccionados para ese fin y donde los desplazados y refugiados ambientales no tienen cabida.

El fatalismo con el que a veces hablamos del colapso civilizatorio nos hace pensar que no hay alternativa (Tatcher dixit) y que solo resta esperar a que suceda, esto es lo que aprovecha el sistema de clase para ir preparando sus murallas y la zona feudal. Nos toca a nosotros ir preparándonos para dar la batalla lejos del fatalismo y más cerca de la realidad. Sí, los océanos aumentaran algunos metros sobre el nivel del mar actual, sí, los GEI han sobrepasado sus partes por millón en la atmósfera, sí, habrá más sequía y millones de personas serán obligados a refugiarse en donde puedan. Pero esto ya se está dando, es un proceso al cual debemos adaptarnos, es la única medida de supervivencia que podemos poner en marcha. Y la adaptación para los que estamos en las zonas vulnerables solo se puede dar mediante el apoyo mutuo, la colectividad, la comunalidad.

Se dice que las predicciones de la ciencia ficción (CF) ─especialmente aquella que está dentro de la CF dura─ son para prevenir esos futuros distópicos, mismos que están a la vuelta de la esquina. Si no queremos elysium o más murallas, violencia, criminalización, es el momento de hacer algo en colectivo contra el sistema de clases y su modelo de producción-consumo.

Desde la verdadera rebelión contra la extinción

Zinacantepec, junio 2019.

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de lidecs.org

Tw: @primaindie

Las ineptitudes de Josefa y algunas preguntas retóricas

Las ineptitudes de Josefa y algunas preguntas retóricas

#DíasdelFuturoPasado volumen 17

“Le llaman Paz a morir de silencio
A resignarse a morder el anzuelo
A no pelear porque no hay por qué hacerlo
A obedecer y a vivir con miedo
A claudicar ante cada injusticia
A depender de aquellos que las dictan
A comportarse de acuerdo a las normas
A renunciar y a agachar la cabeza”
Le llaman paz, Riot Propaganda

La historia oficial dice que Josefa González-Blanco Ortíz-Mena presentó su renuncia como titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) por haber utilizado sus influencias y retrasar un vuelo al que ella iba a llegar tarde, con lo que perjudicó a las demás pasajeras que volaban con ella y que no tenían nada que ver con su retraso.

En su carta de renuncia que además compartió en Twitter dice que lo hace, que renuncia a su cargo por congruencia con la política de la 4T y su discurso de “no perjudicar”. Vale, se entiende, lo que no se entiende es su concepto de no perjudicar o hasta donde llega su entendimiento sobre el significado de esta palabra, pues en su paso por esta Secretaria vaya que ha perjudicado.

Veamos; en sus casi seis meses como titular de SEMARNAT, González Blanco pasó sin pena ni gloria, solo son un mal recuerdo pues en su presente ausencia muchos proyectos a nivel estatal, municipal y sobre todo federal se pusieron en marcha sin cumplir con el mínimo de las leyes y regulaciones ambientales, su inacción fue benéfica para todos esos mega proyectos que estaban detenidos y ahora son una realidad. ¿Cuáles? Se preguntarán algunas, bueno, primero mencionemos la refinería de Dos Bocas en Tabasco el cual fue aprobado sin presentar Manifestación de Impacto Ambiental, sin tener ningún permiso y talando cientos de hectáreas de mangles lo cual no solo está prohibido por las leyes mexicanas, sino que son clasificaciones RAMSAR, es decir que tienen protección internacional. Solo por esto debería de haber presentado su renuncia hace meses.

El llamado Tren Maya está por la misma situación que la refinería, aprobado sin presentar ningún documento que por ley debe de presentar, además de no contar con una consulta pública tal como lo pide el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Un proyecto que por sus dimensiones regionales tiene un riesgo de impacto mayor, el cual no se ha medido y que Josefa aprobó sin problemas. Otra razón más para su renuncia.

La relación que mantiene con GIZ que desde administraciones pasadas dicta la agenda de la política ambiental en México y lo hace para mal, para continuar beneficiando mega proyectos que ponen en riesgo territorios completos. La misma visión integral de residuos que ella presentó con bombo y platillos junto a López Obrador parece un documento elaborado por la propia agencia de cooperación alemana y no por SEMARNAT que en teoría se encarga de proteger el medio ambiente. ¿No suena también como motivo de renuncia?

Hizo esperar un avión.

Si algo caracterizó a Josefa en estos casi seis meses fue su inacción para aplicar la ley y proteger a la naturaleza, parecía que su papel era de gestora para que los proyectos presentados desde arriba fueran aprobados sin problemas, permitiendo que cualquier megaproyecto presentado por sus patrones (no sus jefes que esos somos nosotras) fuera aprobado sin el mínimo de requisitos.

Su renuncia no toma por sorpresa a nadie, era de esperarse y siendo sinceros se tardó más de lo debido, pensando que ella fuera la indicada para ese puesto, que claramente no lo era. En el poco tiempo que estuvo mostro su incapacidad, debilitando aún más a SEMARNAT que ya de por sí está muy golpeada con los recortes presupuestales de la 4T, recortes que pegaron fuerte en proyectos claves de esta secretaria, que además quedaron en evidencia con los incendios forestales que mantuvieron una emergencia ambiental en el centro del país.

¿Ahora qué sigue? Llega Víctor Toledo al puesto, alguien que al menos como investigador ha mostrado cierto conocimiento sobre la defensa de la naturaleza y los territorios. El compromiso es grande para Toledo pues no solo tiene que corregir el rumbo que le dio Josefa a la Secretaría sino lograr que esta funcione, a pesar de los recortes, a pesar de la 4T.

Víctor Toledo. Un chambón por delante.

Ante este escenario que no varía mucho al de los gobiernos anteriores, con una SEMARNAT cada vez más debilitada por la falta de recursos, con un gobierno federal afín a los intereses de las empresas y los mega proyectos, solo podemos esperar que la embestida neoliberal (sí, esa que ya no existe) sobre los procomunes continúe, y así, la resistencia comunitaria siga siendo la trinchera de resistencia…al parecer las palabras de Moisés (el zapatista no el bíblico) sigue estando presente….”hasta morir si es preciso…hasta morir”.

Por: Jorge Tadeo Vargas

Director de lidecs.org

Tw: @primaindie

El Convenio de Basilea, el mercado de los residuos plásticos y la lógica capitalista

#DíasDelFuturoPasado Vol. 16

“…ahora el mundo permanece al borde, mirando fijamente sobre un maldito infierno…”

Rorschach, Watchen

Dentro del marco del Convenio de Basilea, firmado por más de 187 países y que tiene como objetivo principal regular y controlar mediante algunas mecanismos vinculantes los movimientos transfronterizos de residuos peligrosos, han logrado adherir a este marco la importación y exportación de residuos plásticos con el propósito de crear herramientas que sean legalmente vinculantes para así frenar un poco el mercado de los residuos plásticos, pues desde el cierre de las fronteras chinas para recibirlos se han convertido en un problema global de carácter histórico, creando una verdadera epidemia en muchos otros países asiáticos principalmente, aunque la amenaza de llegar a países de Latinoamérica está muy latente.

Este anexo dentro del Convenio dice que los exportadores (sean países o empresas) tienen que obtener un consentimiento aprobado por el o los países receptores antes del envío de los residuos plásticos, ya sean sucios, mezclados, reciclables o no. Esto da un espectro de acción legal para que se pueda detener o al menos negociar en mejores circunstancias el tráfico y el mercado del plástico.

No todos los países adheridos al Convenio de Basilea firmaron este nuevo acuerdo/anexo. Estados Unidos como acostumbra fueron de los que se negaron, al igual que Argentina, entre otros, que cedieron a la presión ejercida por el cabildeo de la industria del plástico, la petroquímica y muchas otras que ven en esta medida un peligro para su negocio.

Para muchas ONGs, especialmente las transnacionales, corporativas, así como las redes y alianzas globales que vienen trabajando desde hace años en buscar alternativas a la nueva crisis (oportunidad) que es la crisis del plástico, los avances conseguidos en esta reunión que se dio en Estocolmo, Suecia, son vitales para ir poniendo en marcha soluciones reales a esta crisis que aporta de manera negativa más de cien millones de toneladas de plásticos a los océanos y donde más del ochenta por ciento de ellos provienen ríos arriba, es decir tienen una fuente primara que es terrestre.

MANEJO INTEGRAL DE RESIDUOS SOLIDOS, FUPAD. YOPAL,CASANARE. JUNIO 21 DE 2004. FOTO: JUAN CARLOS SIERRA-REVISTA SEMANA.

Esta modificación pretende dar herramientas legales para detener el tráfico y comercio de los residuos plásticos. Pero dejemos de celebrar por un momento y veamos en donde está inserto este marco.

Se inserta en una lógica capitalista, con alto sentido de negociación económica, con presiones de los países más fuertes sobre los más débiles. No mal entiendan, si vemos en general el Convenio de Basilea, claro que se ha logrado disminuir el tráfico transfronterizo de residuos peligrosos, ¿Qué nos ha traído como resultado? Que la problemática se resuelva en lo local desde la misma lógica capitalista. Los residuos peligrosos ya no se mandan a países más vulnerables y pobres, ahora se queman/incineran en hornos cementeros en el país que los produce o en aquel con el que los países del Norte Global tienen algún acuerdo comercial convirtiendo a las poblaciones cercanas a las plantas cementeras en zonas de sacrificio.

La amenaza que lo mismo pase con los plásticos es muy latente pues el verdadero negocio está en los acuerdos que se puedan lograr entre países/empresas exportadoras y aquellos receptores que estén dispuestos a jugar con la salud de sus habitantes. Pues digamos que en el “mejor de los casos” ya no terminaran en basureros a cielo abierto, sino estos serán incluidos en los proyectos de co-procesamiento, es decir incineración en hornos cementeros con lo que el impacto se mantiene –incluso aumenta- solo cambia de forma.

Este nuevo acuerdo permite que países y empresas negocien “equitativamente” dentro del mercado de los residuos plásticos, pero no resuelve el problema de la producción. Solo importa hasta que es residuo, tal parece una solución de final de tubería que una solución de raíz. La producción y el consumo son problemas locales/nacionales. Ahora la disposición será también problema local/nacional lo cual no está mal, pero sin una política pública a ese nivel las soluciones se antojan por parte de los gobiernos como algo que se tiene que hacer como sea, donde sea. La iniciativa de la industria de los agrotóxicos para que sus residuos sean incinerados en hornos cementeros es un claro ejemplo de esto. La lógica capitalista, economista, pasa de nuevo por encima del sentido común.

Desde los Convenios, Acuerdos, Protocolos internacionales firmados por gobiernos cómplices a lo mucho se crean marcos, herramientas vinculantes o no, pero sigue imperando lo políticamente posible y llegan hasta donde la lógica capitalista y el cabildeo de las corporaciones transnacionales les permitan.  En este momento nos urgen medidas más radícales, mas ecosistémicos, antisistémicas, anticapitalistas y mucho más comunalistas, o estamos condenados a seguir siendo rehenes de este modelo de producción-consumo que sostiene al sistema de clase actual.

Desde la Extinción-Rebelión

Zinacantepec, mayo, 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas @primaindie

Director de lidecs.org

La necesidad del sistema y más zonas de sacrificio

La necesidad del sistema y más zonas de sacrificio

Días del Futuro Pasado vol. 15

En los últimos años se ha venido profundizando desde la academia y en algunas organizaciones socio-ambientales el concepto de zona de sacrificios; esto con el fin de poder clasificar aquellas zonas y/o regiones que tienen ciertas caracterizas a nivel local que las hace similares a nivel global.

Estas características por las que reciben este nombre son determinadas por el espacio geográfico donde se instalan industrias altamente contaminante donde además viven poblaciones vulnerables en mucho sentidos que van desde carencias económicas, sociales, de salud, cultura, entre otros derechos básicos para tener una vida digna, donde además la propia actividad industrial los va empobreciendo aún más, aumentando con esto su vulnerabilidad, creando un circulo de injusticias socio-ambientales del cual es muy difícil salir, especialmente porque la única salida que se ve como alternativa es el desplazamiento, la migración forzada.

Otra característica importante de las zonas de sacrificio es la ausencia del Estado para regular la actividad industrial –que casi siempre es extractiva- permitiendo que estas empresas, que son principalmente corporaciones transnacionales continúen contaminando una región. La ausencia del Estado muchas veces se transforma en complicidad o en casos de corrupción entre el gobierno y las empresas sin importar los costos socio-ambientales a corto, mediano y largo plazo, los cuales los pagan las comunidades y la naturaleza.

Aunque el concepto comenzó a cobrar fuerza hace no más de cinco años, cuando los impactos de muchas zonas de sacrificio comenzaron a ser denunciados por sus habitantes, fue en la década de los 70’s del siglo pasado cuando algunos investigadores estadounidenses acuñaron el término para hablar de los impactos del cinturón carbonífero del oeste de los Estados Unidos o de la posibilidad de rehabilitación de territorios mineros devastados por esta actividad extractiva.

Esta posibilidad de rehabilitación, reparación y/o remediación da para otra columna pues tanto los investigadores como las comunidades saben que lo justo es que se repare, se remedie, que la empresa pague por sus daños, pero ¿Es posible? En la mayoría de los casos no lo es.

El Sur Global por ser históricamente el patio trasero del Norte está repleto de zonas de sacrificio; Latinoamérica no es la excepción y vemos que en México estas van en aumento, principalmente aquellas asociadas a la industria petrolera tanto en la extracción como en la producción (refinerías…) en nuestro país justo a un lado de la refinería que se encuentra en Atitalaquia, Estado de Hidalgo, es que tenemos una de las regiones de sacrificio más contaminadas del mundo y con un impacto directo sobre dos entidades federativas.

Conocida por las propias comunidades que la habitan como “la tripe A de la muerte” los municipios de Atitalaquia, Atotonilco en el Estado de Hidalgo y Apaxco en el Estado de México tienen tal cantidad de industria contaminante que sus habitantes han perdido la esperanza de respirar aire limpio, donde la salud ambiental y humana han sido puestas en venta a la industria petrolera, cementera, del plástico, de agrotóxicos entre muchas otras, que con la complicidad de los gobiernos municipales, estatales y federal no tienen ni siquiera la posibilidad de tener agua medianamente limpia ya sea para consumo humano o para la poca agricultura que les queda. Tienen que usar las aguas residuales urbanas e industriales que han contaminado por completo sus ríos.

Este puede parecer un ejemplo muy radical de lo que es más que una zona una región de sacrificio, pero es la que mejor nos sirve para poner en evidencia al modelo injusto que sostiene un sistema de clases donde los seres humanos y la naturaleza tienen precio y los que tienen el poder económico y político están dispuestos a pagar por ellos, asesinando ya sea de forma rápida o lenta como ocurre en estas regiones con tal de mantener su zona de comodidad. Para ellos es lo único que importa. El “crecimiento económico ilimitado” y su forma de vida “consume hasta morir”.

Las regiones de sacrificio responden al fracaso de la economía sin límites que nos vendía el neoliberalismo, convirtiendo zonas muy bien delimitadas y definidas en lugares de extracción de recursos para ellos, naturaleza para nosotras separadas por fronteras imaginadas y reales, manteniendo el confort del modelo de producción-consumo. Estas murallas y fronteras se presentan de muchas formas, desde las económicas que funcionan en base de la obsolescencia percibida, del clasismo y la segregación hasta las reales.

La división global y local está muy clara, así como las zonas de sacrificio. Afortunadamente las poblaciones no están dispuestas a soportar más y siguen resistiendo para recuperar sus territorios, se mantienen en una rebelión contra la extinción.

Apaxco, Estado de México, mayo 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas. @primaindie

Director de lidecs.org

¿Libres de plástico?

¿Libres de plástico?

#DíasDelFuturoPasado Volúmen 14.

Si leen habitualmente mi columna creo que ya identificaron una constante. Cuando hablo de las campañas globales sobre los peligros del plástico siempre soy pesimista. Se debe a que las campañas de las redes internacionales, así como las legislaciones nacionales no plantean soluciones de raíz ni mucho menos, sino que apelan a un sentimentalismo burgués usando a los océanos –y los animales que viven en él- como los principales afectados por el plástico. Rara vez se exhibe como éste afecta a las personas o a los ecosistemas, mares arriba.

La cobertura que se hace de los impactos en los océanos es importante y hasta cierto punto ha funcionado con la clase aspiracionista, además de que es –o debería ser- un reflejo de la interconexión de los océanos y las afectaciones del modelo de producción-consumo en todo el planeta, incluso de aquellos lugares y ecosistemas alejados de la “civilización humana”. Sin embargo, tenemos que entender que el impacto negativo del plástico va más allá de las costas y mares, es más complejo que prohibirlo y que la disposición final “legalizada” también está poniendo en peligro comunidades cercanas y otros ecosistemas que no son necesariamente océanos.

Ahora bien, con las nuevas políticas sobre plástico que viene aplicando China desde inicios de este 2019 esto se convirtió en tema prioritario, no solo para los gobiernos. Muchos ONGs transnacionales han puesto todas sus baterías en la problemática, así queda demostrado con la investigación que Greenpeace East Asia y la Alianza Global para Alternativas a la Incineración llevaron a cabo para identificar el flujo del plástico en el mundo y el impacto que tiene en las comunidades humanas.

Esta investigación que se llevó a cabo principalmente en países asiáticos como Tailandia, Vietnam y Malasia arroja tres resultados base. El primero es que la mayoría de los países en el mundo están sobrepasados por el plástico y no hay una gestión real de estos residuos, al contrario, van improvisando sobre la marcha o bien exportándolo cuando es posible hacerlo. Es por eso que la prohibición china ha pegado tan fuerte. Los países del norte literalmente se están inundando de plástico, algo que no saben cómo manejar, por primera vez se enfrentan a este problema buscando ver como lo solucionan: han convertido al Sudeste Asiático en un basurero plástico sin ninguna restricción, en consecuencia estos países asiáticos están inundados, sin poder gestionar los miles de toneladas que reciben al día.


Mapa de las exportaciones de residuos de plástico a China desde terceros países

Lo segundo es que los países del Sur y muchos del Norte sin la capacidad de “exportar” sus residuos plásticos para el comercio de los mismos van a terminar en tiraderos, rellenos sanitarios, ríos, barrancas, mares y en los últimos tiempos con una tendencia ascendente en los hornos de la industria cementera. En esto último lamentablemente México es tendencia en hacerlo con una industria del cemento que quema miles de toneladas de plástico al año, con incalculables daños e impactos a la salud ambiental y humana de las comunidades cercanas. Ante una mala gestión de residuos, una falta de regulación y de políticas públicas reales, las soluciones de final de tubería son cada vez más utilizadas, generando graves impactos.

El tercer resultado, se refiere a como las corporaciones transnacionales, amas y señoras del uso del plástico, no las que lo producen, ellas pocas veces aparecen en escena aunque sean las mismas petroleras que aprovechan nuestra dependencia al petróleo hasta ese nivel para continuar con su hegemonía, pero las consumidoras primarias, llámese Nestlé, Coca Cola, Unilever, etc siguen beneficiándose del modelo “consume hasta morir” que permite al plástico mantenerse en el primer lugar en el consumo y la producción.

Las grandes transnacionales, a la par de ir aumentando el uso del plástico en sus productos, tanto en el embalaje, transporte, almacenaje y producto final, aprovechan las nuevas tendencias para armar sus propias campañas de fomento al reciclaje, participan activamente con los gobiernos locales y/o nacionales incluso para promover leyes sobre el plástico de un solo uso a sabiendas de que la industria del reciclaje –sí, es una industria, es decir parte de la idea económica, no social- no puede manejar la cantidad de plásticos que se producen actualmente. Con el Green Washing la industria se prepara para buscar salidas ad-hoc al problema. De nuevo la industria cementera suena como su mejor aliado. Y sino no lo creen es fácil ver como es la industria menos atacada por las ONGs transnacionales.

Del 28 de abril al 10 de mayo, más de 180 países se dedican a analizar la normativa en materia del comercio y manejo de residuos a nivel internacional con el objetivo de modificar el Convenio de Basilea para que dentro de la regulación del control del movimiento transfronterizo de residuos peligrosos se incluyan los plásticos –de hecho, son residuos peligrosos en el sentido estricto de la palabra- y así detener la exportación e importación o al menos regularla al máximo. Una medida que se lee interesante y a la cual solo la federación europea de gestión de residuos y servicios ambientales ha puesto oposición, es lógico esta regulación pone en riesgo todo el trabajo que la Unión Europea ha venido haciendo en materia de economía circular y residuos. La modificación del Convenio de Basilea supone un reto para los países que participan en el comercio del plástico pues principalmente los exportadores tendrán que buscar nuevas formas de gestión, ya no podrán usar a otros países como patios traseros en donde “esconder su basura” mientras presumen de verdes. La responsabilidad extendida al productor tampoco es la solución. Están ante una encrucijada mayor.

Pero seguir regulando el comercio de los residuos del plástico a nivel internacional mantiene la problemática justo donde está, no importa cuánto se regule a nivel nacional sin una regulación internacional, que además son paliativos para el problema real al cual no se le puede dar solución a corto o mediano plazo dentro del modelo de producción-consumo; necesitamos una visión radical, anti-capitalista y sobretodo que parta del conocimiento científico que dice que el planeta no aguanta más.

Desde la posible Extinción, no queda más que la Rebelión.

Gómez Palacio, Durango, abril 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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Rebelión o extinción, esa es la pregunta

Rebelión o extinción, esa es la pregunta

#DíasdelFuturoPasado Volumen Trece

“La ciencia nos lleva advirtiendo desde hace treinta años: estamos llevando al planeta a una espiral destructiva”.

Grail Bradbook

Es muy claro que el movimiento ecologista en el mundo ha caído en un impasse desde hace algunos años, del cual el modelo de producción-consumo se ha aprovechado para ir construyendo una serie de trampas a las cuales nos hemos ido acercando peligrosamente sin la menor resistencia.

La que mejor les ha funcionado en los últimos años, es la que se refiere al plástico. Grandes cantidades de dinero se mueven a ONGs transnacionales, y algunas ONGs pequeñas que reciben –como siempre- lo que escurre de las grandes para “concientizar” con respecto al uso del plástico.

Foto: diariodemorelos.com

Pero ocurre que ni las trasnacionales, ni las locales/nacionales cuestionan realmente el modelo, mucho menos cuestionan el capitalismo y su idea de crecimiento ilimitado; a lo mucho buscan incidir en modificar la producción para así reducir o dejar de usar plásticos sin un cambio en el consumo con lo que se mantiene la filosofía actual del “consume hasta morir”, ahora aderezado con la prohibición de los plásticos. Ya vemos que en muchos países –incluido México– se cabildea para la prohibición de bolsas de supermercado, popotes, vasos desechables, unicel entre otros demonios que ponen en el consumidor, es decir en la ciudadanía, la mayor responsabilidad, con muy poca o nula responsabilidad al modelo.

Claro que se habla de esto en los reportes e informes que las redes internacionales (formadas por las ONGs grandes y las pequeñas), se cuestiona, se pide la reducción del consumo, incluso las más “radicales” exigen a las marcas (si a las marcas, no a los gobiernos) que asuman su responsabilidad con su forma de producción. Pero esto solo queda como una lista de buenos deseos, porque es difícil que vaya a pasar algo si se exige sin el cabildeo necesario que logre modificar las formas de producción. Lo mismo sucede con el boicot a las marcas. Son soluciones que para satisfacer el ego personal y nada más. Estas soluciones propuestas por investigadores, ONGs y/o legisladores son placebos para ocultar la realidad.

La realidad es que estamos ante una situación sin precedentes en toda la historia de la humanidad. Más del 60 por ciento de los vertebrados están en peligro (o van) de desaparecer para mediados de siglo. La sexta gran extinción (en la quinta perdimos a los grandes mamíferos) está a la vuelta de la esquina. La inestabilidad climática ha roto con la historia del planeta como nunca. Este año tuvimos inviernos de menos 45 grados en el cono norte y veranos de más de 50 grados en el cono sur. Se espera una situación similar, pero a la inversa en este verano-invierno. Esto se da con todas las consecuencias socio-ambientales que trae consigo que van desde la pérdida de ecosistemas hasta el desplazamiento de miles de personas y animales.

La nueva modalidad del capitalismo que se pinta de verde y sustentable se ha ido apoderando de muchos espacios de lucha y ante el impasse de gran parte del movimiento ecologista, donde muchas veces esto resulta en una complicidad de las ONGs, tienen secuestrado los espacios de resistencia y han incluido en la obsolescencia percibida el “ser verde”, ecofriendly y desde donde se tienen que cumplir ciertas reglas para serlo, de no hacerlo serás criticado, señalado, estigmatizado, eso sí, esto no cuestiona los problemas o las causas de raíz.

La pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la contaminación de los océanos se resuelven siendo “ecofriendly” aunque para eso necesites estar en una posición privilegiada, tener una solvencia económica, ser verde cuesta, pero es un sacrificio por el planeta que lo vale, dirían aquellos que creen que comprar en mercados certificados como orgánicos, andar en bicicleta, no tener hijos los convierte en seres superiores, iluminados que están salvando al planeta. Nada más falso, a lo mucho son cómplices del modelo de producción-consumo y sus nuevas trampas que va preparando para la entrada del neo-feudalismo, sus muros, sus ciudades definidas para ricos y sus sirvientes y por fuera las marginadas, las que no tienen derechos.

El problema de raíz es el modelo, el plástico es un síntoma.

Hemos llegado al punto del NO retorno. La ciencia no se equivoca, aunque el sistema lo pretenda ocultar. Lo que se viene con el cambio climático –como la causa-consecuencia más obvia del colapso- no se puede revertir y menos desde la lógica del consume hasta morir que es catastrófica para los más vulnerables, tanto para los seres humanos como para la naturaleza misma. Solo queda adaptarnos a las nuevas condiciones tanto geográficas como geopolíticas.

Sin embargo, no tiene caso quedarnos en el alarmismo que no permita movilizarnos; al contrario, el modelo de producción-consumo nunca se había visto en un riesgo como el que hoy se presenta, es por eso que es el momento de la rebelión, las acciones de desobediencia cobran mayor fuerza, es justo ahora que no podemos seguir ocultando verdades por más incomodas que sean, no podemos quedarnos estáticos sin hacer nada. Es simple: estamos ante la extinción y no queda más salida que la rebelión.

Ex – Distrito Federal, abril del 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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Rumbo al colapso

Rumbo al colapso

Días del Futuro Pasado vol. 12

“ni paz entre clases, ni guerra entre pueblos…”

Barrionalistas, Los Chikos del Maíz

Dentro de las presentaciones del libro “Contándolo desde adentro: una crítica a las COPs desde la justicia climática” es inevitable el tema del colapso civilizatorio al que nos acercamos peligrosamente y al parecer sin notarlo por lo ocupado que estamos en practicar la filosofía capitalista del “consume hasta morir”. En estas presentaciones salen algunos comentarios que me toca reflexionar sobre ellos y plasmarlos por acá.

Podemos iniciar con un comentario que me hizo una compañera, donde me plantea que el tema del cambio climático no es tan fuerte en las comunidades de nuestro país porque aquí estamos muy ocupados defendiendo los territorios como para ocuparnos de algo que de pronto es tan intangible.  Yo hablé de como las compas en Centroamérica dentro de las defensas de sus territorios –que también tienen una defensa férrea- tienen muy clara la justicia climática como una de sus peticiones. ¿Por qué? Bueno, saben que el modelo de producción-consumo que privatiza y extrae la naturaleza es el responsable directo del cambio climático, por la tanto este es una causa más del capitalismo salvaje neo-feudal que vivimos actualmente. Hacerlo parte de nuestra resistencia es vital para ir derrotando al sistema.

¿Qué pasa en México? Es simple; la discusión está secuestrada por los centros de investigación, universidades, dependencias gubernamentales, ONGs transnacionales y/o corporativas, sin permitir que esta discusión baje a las comunidades. Por eso es tan intangible, tan poco vinculante con sus luchas que salvo honrosas excepciones son capaces de apropiarse de él y hacerlo parte de la resistencia.

Otra pregunta común es cuando hablo del panorama un tanto oscuro que nos espera, especialmente cuando hablo de la falta de agua, de espacios para cultivar alimentos, de refugiados ambientales, el comentario siempre es que, en los países del Sur, México incluido, ya vivimos esas problemáticas desde hace años, las vivimos día a día y los pobres estamos acostumbrados a ellas.

Tienen razón; en nuestros países hace mucho tiempo que vivimos en el límite del colapso, nuestros barrios son dignos barrios de Elysium, tanto los pobres donde vivimos la mayoría, así como los ricos a los cuales nos niegan la entrada, ya sea con fronteras físicas o imaginarias. El impacto mayor del colapso se está dando en los países del Norte hacia donde se mueven miles de refugiados ambientales al año, donde poco a poco la naturaleza esta forzada a cederle el paso al cemento, y donde sus habitantes acostumbrados al consume el día, al día no saben muy bien que hacer.

Sin embargo, que en el Sur estemos viviendo en el límite no quiere decir que estemos preparados para lo que se viene, principalmente por el cambio climático. Este colapso es histórico y no solo cambiará la geopolítica global entre los países, sino también los ecosistemas y la naturaleza en general. Esto nos llevara a una nueva forma de gobierno mucho más agresiva, sectaria, criminal –sí, lo siento, pero aún no hemos visto hasta dónde pueden llegar los gobiernos y las corporaciones por mantener su hegemonía- más cercano al feudalismo que al propio liberalismo.

Un amigo siempre que hablamos de esto, que lo hacemos muy seguido, rodeados de libros en el espacio de la Biblioteca Social Reconstruir, me dice que el capitalismo necesita de los pobres para sobrevivir, no puedo estar en desacuerdo con él, nos necesita, pero no en el mismo lugar o espacio geográfico; los muros son tanto reales como imaginarios, la segregación cada vez es más fuertes. Los últimos suspiros de la clase aspiricionista sin conciencia de clase (sic) está poniendo clavos de nuestro ataúd.

La proyección de lo que se viene, a pesar de todos los inventos del capitalismo verde que no hacen sino agravar y acelerar el colapso, es muy oscura, las fuerzas que tienen el sartén por el mango e intentan por todos los medios mejorar sus ganancias, mantener el crecimiento económico ilimitado a costa de la naturaleza y de las poblaciones humanas más vulnerables continúa su ataque y no parece detenerse; al contrario, estamos ante un punto de inflexión donde es todo o nada, donde nos toca entender que las resistencias por la defensa de los territorios son también por la vida.

Pero no todo está perdido diría la Yayo Herrero, eco-feminista que entiende muy bien de que va el colapso, a veces lo entiende mejor que muchos otros teóricos colapsistas catastrofistas. Ella sabe que es inevitable y por lo tanto debemos de prepararnos para él. ¿Cómo? Recuperando viejos hábitos de solidaridad, colectividad, comunalidad, dejando fuera de nuestras vidas la filosofía del consume hasta morir, cambiándola por el amor, pero no el amor individual, egoísta producto de las enseñanzas del capitalismo/patriarcado, sino del verdadero amor por nosotras y por la naturaleza. Sin eso estamos perdidos como humanidad.

Hablar del colapso no tiene que ser catastrófico ni mucho menos, es solo una cuestión de visiones. Podemos aceptar lo que nos espera con el camino neo-feudal por el que nos llevan los gobiernos actuales junto a las corporaciones o podemos avanzar hacia una transición justa, equitativa, horizontal, plural. Nos toca a nosotras decidir.

Zinacantepec, abril 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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Deudas historias, sociales, económicas, ecologías. Deudas Actuales

Deudas historias, sociales, económicas, ecologías. Deudas Actuales

#DíasdelFuturoPasado Volumen 11

“Pensaban que nos habíamos rendido, no sabían que solo estábamos preparando el contraataque”

Wolverine, Días del Futuro-Pasado

Hace unos días, el flamante líder de la IV transformación lanzó una declaración provocadora con el claro objetivo de polarizar opiniones, principalmente en las redes sociales que en estos meses le han servido como termómetro para medir su popularidad entre la ciudadanía. El señor lópez obrador (en minúsculas) que si algo le ha aprendido a Donald Trump –entre muchas otras cosas– es a mantener a los medios con “beefs” aburridos, declaró que le mandó una carta al pariente de francisco franco, es decir al rey de España para pedirle que ahora que se cumplen 500 años de la caída de Tenochtitlán se disculpara por la invasión de España en 1492 que trajo consigo genocidio, despojo y desplazamiento de los pobladores de este continente.

Obviamente la respuesta del gobierno español y del Borbón (ladrón) fue un categórico NO HAY DISCULPAS DE NUESTRA PARTE, además de muchos comentarios, insultos, defensas de personas de ambos países.

Esta declaración de lópez obrador (siempre en minúsculas) tuvo uno daño colateral o al menos apagó un poco, tal vez sin proponérselo, las voces de cientos de mujeres que piden justicia ante el acoso que viven día a día en distintos ámbitos. Es así, vivimos en un país donde el entretenimiento vacío y superfluo es más importante que una exigencia justa. Afortunadamente esta exigencia ha trascendido más allá de la presidencia y se mantiene la denuncia.

Pero no quiero detenerme más en esto. Es claro que cualquier disculpa, perdón o lo que se inventen desde el poder político no tiene relación alguna con la petición de justicia que los pueblos vienen haciendo desde hace muchos años. Entre cómplices del capital no puede, no habrá disculpas, ni perdones honestos, solo simulación (de cuarta), sin embargo, esto me permite escribir sobre lo que desde abajo y desde hace casi veinte años se viene trabajando sobre el perdón y la justicia; dónde los pueblos del Sur Global en colectivo con los del Norte se organizan para pedir algo más que una disculpa.

A inicios del nuevo siglo, el ala más radical de la iglesia católica que comenzaba los preparativos del Jubileo de inicios del siglo XXI invitaba a los países del Norte Global a “perdonar” las deudas económicas que los países del Sur tienen con ellos; esto como un símbolo de un nuevo comienzo en armonía para así lograr la tan anhelada y utópica paz mundial. Como era de esperarse tanto los países involucrados y las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) dijeron que eso no era posible, pues se corría el riesgo de que la economía global colapsara –me pregunto: ¿eso sería algo malo?–, nada que nos sorprenda sabiendo que en el capitalismo las deudas son tan importantes como el comercio y el crecimiento ilimitado, aunque esto nos lleve a un verdadero colapso civilizatorio.

Jubileo Sur Américas, 20 años de luchas contra el Colonialismo. https://twitter.com/jubileosur

Lo que si fue sorprendente es que muchos clérigos, monjas, organizaciones religiosas de base que vieron en esta petición una oportunidad de ir más allá y no solo pedir el perdón de la deuda económica, sino que se reconociera a los países del Sur Global como acreedores de una deuda histórica, social, económica y ecológica en la cual se sostiene el poder de los países del Norte y que va en aumento con el nuevo feudalismo dominado por las corporaciones transnacionales.

Esta red que tiene por nombre Jubileo Sur y que este año 2019 está cumpliendo veinte años de denunciar y exigir a los países del Norte Global, a las IFIs y las empresas transnacionales, además de los gobiernos cómplices del Sur que reconozcan, reparan y resarzan los daños causados por todos los años de extracción, privatización, despojo de los bienes naturales, así como de violencia hacia las comunidades. Jubileo Sur ha logrado en estos veinte años evidenciar que la riqueza, el poder, la hegemonía de la que gozan los países del Norte y toda su estructura que fortalece al modelo de producción-consumo se basan en la devastación, la extracción, la violencia que continua hasta nuestros días.

“Sin memoria y sin Justica es imposible un cambio” canta Tony Mejía de Los Chikos del Maíz en una maravillosa colaboración con los Habeas Corpus en la canción “¡Ay de los vencidos!”; podemos ir más allá, debemos ir más allá, el verdadero perdón tiene que ir acompañado de la justicia en todos los sentidos. Pedir o exigir una disculpa cuando se es cómplice del capital es cinismo.

El reconocimiento a los pueblos como acreedores de una deuda histórica, social, económica y ecológica se tiene que dar con una reparación de los daños, con un resarcimiento de todo el despojo y la violencia que han sufrido por siglos de dominación. Una disculpa entre cómplices del capital solo sirve para simular y mantener el modelo de producción-consumo. Pedir, ofrecer y dar disculpas solo es posible cambiando de sistema, cambiando de modelo, es la única vía posible.

Zinacantepec, Estado de México, marzo, 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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¿Incineradoras? No es necesario, tenemos cementeras

¿Incineradoras? No es necesario, tenemos cementeras

#DiasdelFuturoPasado Volumen 10

A finales del 2011, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) decide clausurar el Bordo Poniente que hasta ese momento era considerado el mayor relleno sanitario de toda Latinoamérica, el cual recibía 13 mil toneladas de residuos sólidos urbanos (RSU) provenientes de la Ciudad de México y parte del área metropolitana. Esta clausura se hizo sin contar con un plan específico para la disposición final de las siete mil toneladas de residuos inorgánicos: lo orgánico se dispondría en el mismo Bordo Poniente para en un primer momento hacer composta y después armar una planta de gas de relleno mal llamado biogás.

Al final el plan fue hacer un convenio con la empresa cementera Cementos de México (CEMEX) para que cuatro mil de estas toneladas fueran incineradas en los hornos de esta empresa cobrándole a la ciudad la friolera de 600 pesos por tonelada. Las plantas seleccionadas fueron Tepeaca en el Estado de Puebla, Huichapan y Atotonilco en el Estado de Hidalgo. Con esto se abrió la puerta para que otras cementeras vieran en la incineración de RSU otra alternativa para subsanar la crisis que están viviendo.

La primera intentona fue mediante los Mercados de Carbono en donde Holcim y CEMEX intentaron acceder a los Mecanismos de Desarrollo Limpio. Afortunadamente una buena movilización nacional e internacional lograron detener estos dos proyectos. Para el 2015 con la asesoría técnica de la agencia de cooperación GIZ por sus siglas en alemán, la Cámara Nacional del Cemento (CANACEM) en bloque decide meter un proyecto en los mismos Mercados de Carbono, pero esta vez en el mecanismo de Acciones Nacionales Apropiadas de Mitigación (NAMAS por sus siglas en inglés) asegurando que la quema de residuos contribuía a la reducción de CO2 en la atmosfera.

Una mentira, no solo porque no logran cumplir con esto, sino que no ven el problema de la basura de forma global. También mienten en la disposición final pues el ese mecanismo no permite un cierre en el círculo de los residuos con lo que la reducción de CO2 no es tal, al contrario, aumenta considerablemente, así como otros contaminantes que afectan a las comunidades locales.

Hay algo que las NAMAS no contemplan. Este proyecto fue aprobado por los Mercados de Carbono internacionales con lo que la industria cementera tenía otro argumento más para continuar con su intención de incluirlo en su coctel químico (que ya enlista a los residuos industriales y de manejo industrial), así que se dieron a la tarea de buscar convenios directamente con los Ayuntamientos para incinerar la basura de los mismos. Claro cobrándoles a los Ayuntamientos por el “servicio”. Esto ha generado un retroceso hacia la gestión sustentable de los RSU, fortaleciendo la incineración como una salida de final de tubería que no fomenta, ni el reciclado, ni la reutilización, mucho menos la reducción o la prevención de residuos.

En México, como en toda Latinoamérica no hay incineradoras en la modalidad de termovalorización o waste to energy y ante la posibilidad de que la nueva ley de gestión de residuos, mal llamada “Visión Nacional Hacia Una Gestión Sustentable: Cero Residuos” contemple la termovalorización con todo un apartado de permisividad y operatividad manejado por GIZ, la situación se convierte en un serio problema para las comunidades que viven cerca de una planta cementera donde no se necesita infraestructura para la incineración; ya la tienen los hornos cementeros.

La negociación con los ayuntamientos no solo es mucho más fácil, sino que tiene la aprobación del Gobierno Federal. Con esto tenemos que cualquier proyecto de Basura Cero (partiendo del concepto real y no de lo que 4T dice que es) se verá en riesgo de desaparecer. Además de un aumento en los riesgos de contaminación generando impactos mayores en la salud ambiental y humana de las poblaciones cercanas. Sumado a que los grupos pepenadores se quedarían sin trabajo al no poder competir con la incineración de residuos por obvias razones. No importa que la 4T hable de darles becas, esto no es más que asistencialismo que no ayuda en nada. Necesitan ser incluidos en un programa de Basura Cero con centros de reciclaje que les permita salir de los rellenos sanitarios y hacer su trabajo en mejores condiciones.

Hay que entender que las incineradoras son un negocio que funciona con basura y estas necesitan un flujo constante que vaya en aumento, de lo contrario tienen perdidas económicas, lo cual ningún negocio puede darse el lujo de tener. Una visión de gestión de residuos que contemple la incineración no es una visión enfocada en planes de Basura Cero o Economía Circular. Habrá que entender que si la Unión Europea plantea una cancelación gradual de la incineración es por su propia dependencia a ese tipo de energía no por otra razón, por lo tanto, eso no se aplica a México que ya tiene que ir pensando en una transición de su matriz energética, no solo hacia energía supuestamente limpia, sino en toda su forma, una transición justa en todos sentidos.

La visión tecnócrata, cerrada, que no considera los argumentos científicos mostrada hasta ahora por la 4T se expresa claramente en su visión del manejo de residuos. No solo no consultó a expertos, exceptuando aquellos que se ponían a modo de lo que ellos necesitan, tampoco participan los verdaderos involucrados y/o afectados, pero sí la industria cementera e incineradora en la construcción de su plan. El resultado es una solución de final de tubería que deja al Gobierno Federal y los Ayuntamientos con una deuda ecológica, social y económica con las poblaciones humanas y la naturaleza.

 Zinacantepec, marzo del 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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