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¡No es la alimentación, es el sistema!

¡No es la alimentación, es el sistema!

#DíasdelFuturoPasado volumen 26

Hace unos días muchos medios de comunicación publicaron una nota sobre el nuevo informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) que es el órgano científico de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP) de la ONU. En sus notas destacaban o solo se centraban en dos puntos de un informe de más de cien páginas. El primer punto es sobre la importancia de rescatar los bosques como una medida de adaptación/mitigación a la crisis climática y aunque el informe habla de rescatar los ecosistemas con características forestales, manglares incluidos, solo retomaron la parte donde las plantaciones de monocultivos pueden tener cierto valor económico en el mercado de carbono. Esta parte del informe es muy seguro que sí la retomen en la próxima COP. Jugando un poco a la predicción y el supuesto, es posible que el REDD en todas sus formas tome fuerza en la reunión número 25 de la conferencia de las partes a celebrarse en Santiago de Chile. Esto sumado a la fuerte inversión y/o promoción que se le viene dando a los mega-proyectos turísticos con la etiqueta o la certificación de “sustentable”, es decir, más maquillaje verde al modelo.

El segundo punto que fue el que se convirtió en tendencia mediática fue sobre la industria agropecuaria, principalmente en el consumo de carne y como reduciéndolo podemos combatir al cambio climático, salvando con esto al planeta de su inminente destrucción, así como la extinción de los seres humanos. Para quienes no leyeron el informe y están con la dinámica catastrofista que nos han vendido los medios, las nota les comprobaba que en efecto estamos al borde de la extinción y que tenemos que hacer algo, lo más sencillo, lo más fácil que no cuestione al modelo desde la raíz. Puedo imaginarme a muchos de los que leyeron la nota corriendo a su refrigerador para sacar la carne que tienen almacenada en él y dárselas a sus mascotas. Acto seguido ir a la tienda de productos orgánicos más cercana a comprar tofu importado de Asía, o Norteamérica. Igual yendo al mercado por sus kilos de soya de Sudamérica.

Los que SÍ leyeron el informe (el cual invito hacerlo a todas quien aún no lo hacen) pueden darse cuenta que en este no se habla de la carne como el principal emisor de Gases de Efecto Invernadero. Habla de una industria cárnica, que como toda industria tiene una huella ecológica mayor que la simple producción. De nada sirve dejar de comprarle carne a tu carnicero local que a su vez se la compra al ganadero de la región, si el tofu, la soya u otros productos libres de carne vienen de miles de kilómetros de distancia,viajando en avión, barco, camiones para llegar.

Veamos otro estudio. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos publicó su informe anual sobre las causas del cambio climático, dando las principales fuentes emisoras de Gases de Efecto Invernadero y las presenta en el siguiente orden. Los comentarios a pie de cada porcentaje son míos: producción eléctrica, 28 por ciento. Aquí entran todas las formas de producir energía dentro de la matriz actual. Desde las que usan combustibles fósiles hasta las llamadas renovables. Transporte, 28 por ciento. Desde los carros hasta los viajes personales pasando por la distribución de productos (como el tofu de Asia) es lo que se contabiliza en este rubro, siendo la aviación y la marítima quienes más aportan. Transportar productos es la parte más significativa de las emisiones de CO2. Industria, 22 por ciento. Desde el turismo hasta la manufacturera, solo en la producción alcanza para tener el deshonroso tercer lugar, si sumamos el transporte, el número se eleva. Es parte de la cadena lineal de nuestro modelo de producción-consumo.

Por último y con un 9 por ciento está la agricultura. Donde la ganadería industrial aporta el 3, 9 por ciento de las emisiones. No hablaremos de la ganadería extensiva que tiene más aportes benéficos que dañinos. Estos datos que son mucho más serios que las notas que hemos visto circular, lo que nos dicen es que tenemos un modelo de producción-consumo insostenible por decir poco, y desde donde se apuesta desde el propio sistema de clases a construir mega proyectos extractivos, privatizadores, socializando los costos ecológicos con la naturaleza y las poblaciones humanas más vulnerables.

Cambiar nuestra alimentación es importante por muchos factores. Tantos agroquímicos tóxicos, dañinos para la salud ambiental y humana tiene que dejar de producirse, debemos de buscar modificar muchas de nuestras conductas individuales para asegurarnos el buen vivir. Pero este cambio debe de venir de la mano de un cambio sistémico, debe de tener una mirada más allá de lo que podemos hacer de forma individual para remplazarse por acciones colectivas. Dejar fuera el discurso aspiracionista del capitalismo verde que no hace otra cosa que seguir fomentando al modelo de producción-consumo actual. Un poco distinto a los ojos de nosotras, pero sigue siendo privatizador, extractivo, criminal y es el principal culpable del colapso al que nos acercamos.

Desde la Rebelión ante el Colapso

Zinacantepec, agosto, 2019.

Por: Jorge Tadeo Vargas, Director de LIDECS

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¿Ser “ecofriendly” nos salvara del colapso?

¿Ser “ecofriendly” nos salvara del colapso?

#DíasdelFuturoPasado 25

“Ay vamos amigo, ¿Esta te parece la cara de
alguien que va causar problemas?”
Elrod Hulk, en Old Man Logan

A medida que las noticias sobre la extinción de la humanidad van en aumento, con lo que los supuestos síntomas también aumentan aparecen artículos de periodismo de investigación que hablan de la depresión por el cambio climático, del desinterés por un gran sector de jóvenes de no querer planear su futuro, pues al fin y al cabo solo nos quedan diez años antes de la extinción. A la par de este fenómeno mediático también aumentan las soluciones de final de tubería que nos invitan mañosamente a cambiar nuestros patrones de consumo, incluso comienzan a usar términos que años atrás eran exclusivos de los ecologistas, como son comercio justo, cierre de ciclos del modelo, entre muchos otros que ahora permean dentro de la ciudadanía, principalmente aquella aspiracionista, con cierto acceso económico que busca justificar sus patrones de consumismo bajo la etiqueta de ecofriendly.

El “ecofriendlyismo”, modas para descargar conciencias.

Basta con darnos una vuelta por cualquier centro comercial para darnos cuenta que “cuidar el ambiente” ya no es una cosa solo de locos “abraza-árboles”, sino de todas y donde las marcas comerciales hacen todo su trabajo. Muchas marcas de ropa nos invitan a donar nuestra ropa vieja –siempre y cuando la hayas comprado ahí- pues para ellos donarla a personas necesitadas cierran el circulo de la moda. Lo que estas empresas ocultan es la violación de los derechos laborales de las personas que trabajan en sus fábricas o en las fábricas que ellos contratan para que les produzcan su ropa, donde los que lo hacen viven en condiciones de pobreza extrema, trabajando doce horas o más, casi siempre en algún país del Sur Global. Ocultan también la cantidad de químicos tóxicos que usan en la producción de su ropa que va formando una cadena de contaminación desde la producción hasta la disposición final. Mucho menos hablan de toda la ropa que desechan al final de temporada (la moda se rige por temporadas) donde toneladas terminan en las incineradoras contribuyendo a las emisiones de contaminantes al aire. Esta ropa nueva no está dentro del ciclo de la moda como lo está nuestra ropa vieja. La gente necesitada usará ropa de segunda, nunca nueva, al menos no de estas marcas que presumen su responsabilidad socio-ambiental con este tipo de prácticas basadas en la economía verde, es decir, con un maquillaje pero nada de fondo.

Así como este ejemplo de capitalismo verde basado en el ecofriendly puedo dar muchos otros. Incluso podríamos hablar de estos personajes que aparecen cada determinado tiempo para mostrarnos el camino, la urgencia del cambio, que el cambio dentro de este sistema de clases y su modelo de producción-consumo en efecto se puede dar, que es solo cuestión de voluntad política. Esto nos dicen ciertos personajes desde su espectáculo muy bien montado siguiendo el juego del capitalismo verde, pero sin cuestionar de raíz la crisis socio-ecológica que atravesamos en estos momentos del antropoceno y donde la crisis climática es la que recibe –por obvias razones- más reflectores.

Industria textil, la segunda que más contamina en el planeta

Pero más allá de las críticas que son muy válidas a estas prácticas ecofriendly individuales que no cuestionan el modelo de producción-consumo ¿Sirven en algo para mitigar la crisis socio-ecológica que vivimos? Después de todo son miles de personas en todo el mundo las que han dejado de usar popotes, o plástico, que no viajan en avión por decisión propia, que consumen solo de marcas certificadas como ambientalmente responsables. ¿Existe en realidad un avance gracias a este capitalismo verde? La respuesta es clara y rápida: no, no sirve, no se ha visto una reducción a la crisis ecológica, ni a la crisis climática en particular.

¿Tas nojada, Greta?

El capitalismo, ya sea de estado disfrazado de izquierda o neoliberal con fuertes tendencias a convertirse en neo-feudal en unos años, lo que busca es el crecimiento económico basado en el modelo de producción-consumo que tenemos desde hace cientos de miles de años y perfeccionado en los últimos cincuenta. Es extractivo cuando lo necesita, como lo ha sido hasta ahora pero bien puede modificar esta conducta o ampliarla aún más allá como lo podemos apreciar recientemente. Hará lo que necesite para perpetuar su modelo de desarrollo o su mito de desarrollo. El espectáculo del ecofriendly es solo eso. Una nueva forma de esta economía de perpetuarse, logrando poner la obsolescencia percibida en el ojo de las personas; donde si no estás en la moda verde eres cuestionado, marginado, segregado y si quieres ser parte de la sociedad de consumo –ahora consumo verde- las empresas están para venderte todo lo necesario. Ya puedes comprar a precios altos ropa de segunda –tal como lo hace la clase obrera en los países latinoamericanos desde hace años pagando poco- acuñando un nuevo concepto para eso: “alargar la vida de los artículos”. Lo que necesites, las empresas están encantados de venderte.

No basta con hacer cambios dentro del mismo modelo que nos sigue invitando al consume, consume, consume hasta morir, pues con esto mantenemos no solo al modelo de producción-consumo sino también al mismo sistema de clases que socializa los costos ambientales con las poblaciones oprimidas y con la naturaleza, lo cual nos está llevando al colapso civilizatorio.  Es necesario cambiar nuestras formas de convivencia donde el falso progreso y desarrollo no sean la meta y el objetivo. Cambiar por formas más comunales, de cooperación, apoyo mutuo, reconociéndonos como parte de la naturaleza.

Desde la selva salvadoreña

Primero de agosto del 2019

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

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La COP25 a debate

La COP25 a debate

#DíasDelFuturoPasado vol. 24

On the road to the #FuckCOP25

Después de cuatro años del tan cacareado Acuerdo de París, el cual los medios de comunicación nos vendieron como el acuerdo que nos iba a salvar de la crisis climática, puesto que era el que más países habían firmado y nos daban como garantía esas firmas para lograrlo. Sin embargo, esta crisis no ha hecho más que aumentar en todo este tiempo y los impactos han superado cualquier precedente histórico del que se tenga registro en todo el devenir del hombre hasta llegar al antropoceno.

Desde el Acuerdo de París a la fecha se han celebrado dos conferencias de las partes (COP) más, junto con un par de reuniones extra-oficiales donde los 197 países firmantes, menos los Estados Unidos que curiosamente sigue participando a pesar de ya no formar parte, países que deben o deberían de conciliar acciones conjuntas que permitan armar un documento rector para el que hacer contra el cambio climático. Estas reuniones han sido rotundos fracasos, principalmente por la falta de acuerdos entre los propios países, al contrario, parecen ir en la dirección contraria, priorizando el sistema económico actual basado en un modelo de producción-consumo lineal que es básicamente el culpable directo de esta crisis climática antropocéntrica. Este tratado que no puede ser vinculante o no han querido que lo sea pues no han logrado hacer un reglamento que sirva como el eje rector para poner en marcha cada una de las acciones descritas en el documento oficial. El único acuerdo al que han llegado es obviar los resultados del último reporte del IPCC que habla de la necesidad de tomar medidas drásticas ante el inminente colapso de no buscar soluciones de raíz.

En diciembre se llevará a cabo la COP número 25 en Santiago de Chile, reunión que llega bastante desdibujada por la emergencia climática que vivimos y que los gobiernos no solo no quieren reconocer, sino que además tratan de aprovecharla para impulsar todo su capitalismo verde y su idea “ecofriendly” de salvar al mundo mientras la crisis socio-ambiental aumenta. Esta reunión llega con este estigma y sin ninguna expectativa de que de ahí salgan soluciones reales de adaptación a la crisis climática.

 A pesar de esta falta de expectativas sobre lo que puede o no ocurrir en Santiago de Chile, principalmente con el Acuerdo de París, el cual dicho sea de paso merece una revisión seria de sus alcances en esto momento, hay cuatro temas importantes que deben de estar en la discusión que se dé entre países y buscar la mejor resolución por el bien de la humanidad y del planeta en general.

Primero:  desde la COP25 deben de firmar una declaratoria de emergencia climática global que acepte los hechos científicos actuales y que la reconozca como parte de una crisis ecológica y social más grande, poniendo énfasis en el modelo de producción-consumo hegemónico y su necesidad de modificarlo. No podemos seguir negando la información científica que incomoda a ciertos gobiernos y a las corporaciones transnacionales.

Segundo: los fenómenos naturales se han ido agravando a la par del aumento de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) y de la devastación ecológica que vivimos, es decir que, a mayor crisis climática y ecológica, mayores son los impactos ecosistémicos y sus problemáticas. En la COP16 celebrada en Cancún, México se presentó el Fondo Verde que es justamente para ayudar a los países ante estos fenómenos y sus impactos. A la fecha no ha logrado funcionar por la falta de acuerdo entre los países del Norte y el Sur de cómo deben ser las aportaciones, por lo que el fondo a casi diez años no ha logrado recaudar ni el diez por ciento de lo proyecto, sin ponerse en marcha. Es bastante claro que esta discusión no debería de darse, los impactos del cambio climático son diferenciados: el Sur Global sufre la mayoría de ellos, pues es donde la devastación ambiental hace que el aumento de los fenómenos naturales deje un mayor impacto. Es el Norte Global quien tiene una deuda histórica, ecológica y social para con el Sur por lo que ellos son quienes deben de financiar el fondo.

El tercer punto a debate son las metas de reducción/mitigación. El Norte Global dice que estas deben ser a diez años, la mayoría de los países del Sur hablan de que a cinco años es mucho mejor. ¿Qué dice la evidencia científica? Dice que ya no podemos esperar más. Este punto está muy ligado al primero. Lo único que tenemos para ir creando las medidas de adaptación necesarias que puedan tener un impacto en la reducción de GEI son aquellas que están basadas en las evidencias científicas y los gobiernos tienen la obligación de tomarlas en cuenta para sus planes nacionales, y para las acciones regionales y globales. La ciencia es la herramienta que junto a las acciones comunitarias nos pueden llevar a una transición justa, equitativa y ecosistémica.

El cuarto y último punto que además considero que es el más importante pues ha sido donde generalmente se detienen las negociaciones son los Mercados de Carbono. En el Acuerdo de París no se buscó una regulación más fuerte o poner frenos reales a los mecanismos que llevan a hacer un negocio de “economía verde” a la crisis climática, altamente promovida por los Mercados de Carbono. Lo que lograron fue poner un artículo, el número seis, muy peligroso, pues permite que todo aquello que esté dentro de este economía climática pueda ser contabilizado dos veces, por el país que da el dinero y por el país que lo recibe, es decir que es una contabilización amañada de la reducción de GEI. Además de los impactos que ya se vienen dando desde hace algunos años con la privatización de la naturaleza con mecanismo como los MDL, el REDD, el REDD+ entre otros.

Llegar acuerdos en estos puntos es vital, si en verdad se busca que desde Santiago de Chile salga el reglamento que permita avanzar en el Acuerdo de París, que repito, necesita revisarse para que sea vinculante y este ad-hoc a la emergencia climática actual. Así los países tendrán mayor información para armar políticas nacionales, regionales y globales. A Chile le toca recibir una reunión sin expectativas, sin crítica, cooptada por el cabildeo de las Instituciones Financieras Internacionales, las corporaciones transnacionales y las agencias de cooperación del Norte Global. Si le sumamos que se llevará a cabo bajo un gobierno neoliberal, históricamente neoliberal, al servicio de los entes mencionados arriba el augurio no es bueno. Si la sociedad civil no sale a las calles a romper con esta COP y exigir medidas ante la emergencia climática estamos condenados a un colapso aún peor de los previsto.

Desde el Colapso Civilizatorio

En algún lugar de la selva mesoamericana, julio, 2019.

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

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El ecocidio permanente de Grupo México. La punta del iceberg de la industria minera

El ecocidio permanente de Grupo México. La punta del iceberg de la industria minera

#DíasdelFuturoPasado volumen 23

“Hay un par de muertes menores, pero nada de qué preocuparse señor” Hard Boiled, Miller, Darrow, Stewart

Hace unos días Grupo México volvió a ser noticia al derramar más de 3 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en la Bahía de Guaymas, Sonora, con todos los impactos negativos que esto conlleva a corto, mediano y largo plazo, donde el gobierno federal ya ha declarado que no existe peligro alguno de contaminación. Este derrame se suma a una larga lista de “accidentes” que el grupo minero ha causado desde hace algunos años en el Estado de Sonora y me atrevo a decir que la situación es bastante similar en todo el país. El ocurrido hace ya casi cinco años en la cuenca del Río Sonora con el derrame de las presas de jales de la minera Buenavista del Cobre en la ciudad de Cananea, Sonora. Uno de los mayores desastres ecológicos en la historia de México y el cual aún no ha sido ni reparado, ni restaurado, demostrando con esto que la impunidad y la falta de justicia trasciende sexenios gubernamentales y proyectos de nación.

Antes de hablar de los daños a corto, mediano y largo plazo que este nuevo derrame dejará, ahora en el Mar de Cortés, que sumados a los daños sin reparar en la Cuenca del Río Sonora ponen al Estado en una situación tristemente histórica; en este aspecto es importante generar el debate sobre el impacto negativo de la industria minera que va en aumento en Sonora y que con esta administración estatal actual ha sido indiscriminada, pues es bien sabido de los nexos de la gobernadora con la industria minera.

El derrame el pasado 09 de Julio. Que no pasa nada, dicen algunos expertos.

Abramos el debate. Primero, en los últimos cinco años, Sonora pasó de tener concesionado aproximadamente el cincuenta por ciento de su territorio a más del setenta por ciento para este 2019; aunque no es lo mismo una concesión que un proyecto minero, si es un peligro latente de convertirse en uno y si entendemos que la minería es una actividad extractiva, que impacta negativamente en la naturaleza y las poblaciones humanas cercanas a donde se realiza, estamos ante costos socio-ambientales mucho mayores que las ganancias de la propia industria. El mito de la minería sustentable es solo eso, un mito sin bases, ni fundamentos, sin embargo, esta cobertura mediática que se está dando de nuevo con Grupo México debe ser aprovechada para tratar de abrir el debate de cuan necesaria es la minería en este momento y si vale la pena los riesgos y los costos socio-ambientales que pagan la naturaleza y las comunidades. Los daños “accidentales” causados por Grupo México son la punta del iceberg de todos los daños que causa la industria minera en el mundo y donde el Estado de Sonora no es la excepción, de hecho si consideramos la cantidad de proyectos extractivos (minería incluida), la agro-industria, el turismo de sol y playa, las granjas acuícolas, entre otros, nos deja un Estado en plena devastación, como todo el país, como todo el Sur Global que está destinado a ser la zona de sacrificio del Norte y sus corporaciones, con gobiernos cómplices, que permiten todo bajo el discurso del derecho al desarrollo.

Río Sonora. ¿Remediación?

Hablar de los impactos que tendrá este nuevo derrame, es muy amplio. En corto plazo las afectaciones, principalmente en los mamíferos marinos, las tortugas y sobretodo en los marco-invertebrados bentónicos será muy evidente, va desde abrasiones en la piel hasta la muerte por quemaduras y/o envenenamiento, lo que a mediano y largo plazo se traduce en una disminución en las poblaciones de algunas especies, muchas de ellas con valor socio-económico -pesca- por lo que las acciones de reparación del daño deben de incluir un diagnóstico de la pesquería tanto artesanal, que será la más afectada hasta la industrial con mucho énfasis en la de arrastre por su impacto negativo ya de por si en el ecosistema del Golfo de California/Mar de Cortés. Este diagnóstico debe de incluir planes de manejo y cuidado de los macro-invertebrados bentónicos, especialmente los bivalvos y crustáceos, mamíferos marinos poniendo énfasis en la zona de la vaquita marina que con esto el riesgo de su desaparición aumenta y en la disminución de algunas especies de peces. El Golfo de California ya de por si devastado por el mega turismo, la pesca de arrastre y los proyectos extractivos río arriba, está en una posición aún más vulnerable. Asegurar que el daño está controlado sin antes haber hecho este diagnóstico habla muy mal de SEMARNAT y sus dependencias encargadas de dictaminar el daño.

Si la 4T es coherente con su discurso tendría que comenzar cancelando todos los proyectos mineros de Grupo México, además de obligarlo a reparar y restaurar todos los ecosistemas afectados por esta empresa. También debe de hacer desde un análisis muy serio, con una investigación exhaustiva de la necesidad de la industria minera, evaluando los costos socio-ambientales y de justicia ecológica por sobre el concepto de desarrollo que se tienen y las necesidades reales de las comunidades de mantener los ecosistemas sanos y funcionales, de lo contrario es continuar con la farsa que tiene al país y al mundo al borde del colapso.

Desde la rebelión contra la extinción

Zinacantepec, julio 2019.

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

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Migrar es un derecho, el desplazamiento forzado es un crimen

Migrar es un derecho, el desplazamiento forzado es un crimen

#DiasdelFuturoPasado volumen 22

Si nos quedamos con el concepto ecosistémico de la migración, esta es parte fundamental de las dinámicas poblacionales que mantienen a los ecosistemas y a la naturaleza sana, funcional. Por lo que la migración de los seres vivos es necesaria para identificar la salud de la naturaleza, incluso existen modelos matemáticos para esto.

Ahora, si el concepto lo dejamos solo para los seres humanos, la definición sigue siendo la misma. Las personas migran por una necesidad de buscar nuevas oportunidades, que no necesariamente tienen factores negativos para hacerlo, muchas veces son factores positivos. Las culturas evolucionan con la migración, las comunidades se enriquecen con ellas. Entonces, si entendemos la migración desde la visión ecosistémica y la visión socio-cultural esta no es solo un derecho, sino que forma parte de los aspectos bioculturales.

Centros de detención de migrantes en Texas.

 Dicho esto, tendríamos que ver si la gran mayoría de las personas que dejan sus países en las condiciones que lo hacen actualmente, son las condiciones reales de migración o lo están haciendo forzados por factores negativos que los obligan abandonar sus comunidades. Son cientos de miles de desplazados que según la organización española Ecologistas en Acción, en 30 años estos pueden alcanzar la cifra de 200 millones de desplazados en todo el mundo, con todos los impactos que esto conlleva.

Existen varias razones para el desplazamiento forzado y aunque en estos días se habla de la crisis climática como la única causa, esta es solo una consecuencia de una crisis mayor que va desde una deuda económica y ecológica injusta que permite a los países del Norte, las corporaciones transnacionales y las Instituciones Financieras Internacionales continuar privatizando la naturaleza para ponerla a su servicio, con lo que el modelo de producción-consumo extractivo mantiene su hegemonía. La crisis sistémica que se presenta como una crisis ecológica nos tiene en jaque con la perdida de grandes territorios.

Esta crisis sistémica que está modificando para mal la naturaleza en aras del desarrollo capitalista –llámese de estado o neoliberal- es la causa principal de los desplazados que no están migrando porque así lo quieran hacer. Ni lo hacen en las mejores condiciones para ellos; al contrario, son estigmatizados, criminalizados y por lo que estamos viendo en el trato que los Estados Unidos le están dando a los desplazados que llegan a ese país, nos queda claro que en el camino pierden sus derechos humanos en toda la travesía hasta que son encerrados en jaulas.

Detenidos por la Border Patrol en EEUU.

Hay que aprender a diferenciar entre migrar voluntariamente y ser obligados hacerlo, entre ser un migrante y ser un desplazado. Los primeros la tienen relativamente fácil, lo planean, lo hacen en condiciones favorables, los segundos viven una pesadilla, incluso cuando pasan hacer refugiados las cuales sobreviven en condiciones infrahumanas.

El llamar las cosas por su nombre y reconocer estos desplazamientos y sus causas-raíz permiten no solo dignificar a estas personas, sino buscar una salida de este sistema de clases injusto y criminal.

Desde el colapso civilizatorio.

Zinacantepec, julio 2019.

De la Emergencia Climática al Apartheid Climático

De la Emergencia Climática al Apartheid Climático

#DíasdelFuturoPasado volumen 21

Hace unos días Philip Alston, investigador sobre temas como pobreza y Derechos Humanos, presentó un informe ante las Naciones Unidas donde presenta algunas cifras relacionadas a la pobreza, migración, Derechos Humanos entre otros factores que se están viendo afectados por el cambio climático y por algo que él llama Apartheid Climático. El Apartheid Climático es lo que viven cientos de millones de afectados por el cambios climático y como estas afectaciones se dan entre los más pobres, los más vulnerables, los que de entrada ya se encuentra en una situación de riesgo socio-ambiental y no tienen las herramientas para sobrevivir, mientras que los ricos, compran y  preparan sus vías de escape, no solo a las peores efectos de la crisis climática, sino también para los cambios más profundos que se vienen con ella.

Dentro que las recomendaciones que Alston hace, es no confiar exclusivamente (yo diría que nada) en el sector privado, llámense Instituciones Financieras Internacionales, Corporaciones Transnacionales, entre otras, pues al hacerlo estamos garantizando violaciones masivas a los Derechos Humanos de las poblaciones más pobres, mientras que los ricos acceden a los mecanismos seguros para sobrellevar con toda calma y comodidad el colapso climático. Entre los ejemplos que menciona, el más emblemático, pues con este redondea el concepto de Apartheid Climático, es el paso del Huracán Sandy por Nueva York en el 2012, pues mientras que poblaciones como Brooklyn y el Bronx no contaban con energía eléctrica, las oficinas de Goldman Sachs permanecían inmunes a los daños provocados por el huracán, incluso mantuvo un generador funcionando para tener energía eléctrica hasta que el gobierno la restauraba. Sí, la Isla de Manhattan fue la primera en recibir electricidad. También vale la pena rescatar su crítica a las COPs y otras reuniones gubernamentales, especialmente por la falta de compromiso de los gobiernos de un cambio radical de modelo de producción-consumo y su sistema de clases.

A la par de este Apartheid Climático desde el Norte Global, mismo que es el responsable de más del cincuenta por ciento de los Gases de Efecto Invernadero culpables directos del calentamiento global surgen movimientos como “Fridays for Future”, “Extintion-Rebellion” que buscan que los gobiernos reconozcan la emergencia climática y actúen en consideración. Lamentablemente estos dos movimientos se han convertido en una especie de espectáculo mediático, sin ninguna incidencia real en la toma de decisiones de los gobiernos. “Extintion-Rebellion” ha logrado por lo menos que países como Inglaterra reconozcan la emergencia climática y tal vez en la próxima COP vayan con una postura más crítica, lo veo poco probable. Los “Fridays for Future” si son parte directa del circo mediático del sistema. En los países del Sur Global estos dos movimientos llegan de la mano de las ONGs y algunos reformistas sin nada que ofrecer.

En el Sur Global ya se vive una especie de Apartheid Ecológico, al ser el territorio más devastado por el modelo de producción-consumo, donde las zonas de sacrificio comienzan a ganar terreno a la par que las zonas exclusivas de los ricos se apropian de la naturaleza para su disfrute, y de los recursos económicos para su propia seguridad. El apartheid climático tiene años ensayando sus formas de actuar en estas regiones, mientras que continua con su devastación y privatización del planeta.

Vivimos tiempos de cambio, en los que el sistema de clases aprovecha para mantener su hegemonía, aunque eso implique un cambio de paradigma civilizatorio. Se refuerzan implementando más violencia hacia la naturaleza y las comunidades más vulnerables. Construyen sus nuevas –viejas- formas de dominación, en las que los que no pertenecemos a su clase, los que somos invisibles, prescindibles para ellos no importamos, somos sustituibles. Es necesario construir desde abajo, romper con los Apartheid impuestos.

Desde el Colapso, Zinacantepec, junio, 2019.

Por: Jorge Tadeo Vargas

Director de www.lidecs.org

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¿Extinción de la humanidad o fin de la civilización?

¿Extinción de la humanidad o fin de la civilización?

#DíasDelFuturoPasado vol. 20

“Prepárate para el peor viaje de tu vida”

Hawkeye, en Old Man Logan.

Desde hace algunas semanas circula por las redes sociales una nota que apareció en distintos medios de comunicación, algunos serios, otros no tanto y dependiendo de la seriedad del medio era el trato que se le daba. La nota habla de un estudio elaborado por el “Breakthrough National Center for Climate Restoration” que tiene sede en Melbourne, Australia.

El estudio, que lo mismo lo presentan los medios como el fin de la humanidad o la extinción total de los seres humanos cuando intentan darle un aire catastrofista, o como el fin de la civilización cuando no tanto. Este estudio presenta datos duros, muy duros podría decir, sobre los impactos de la crisis climática en los próximos treinta años.

Lo primero que hay que dejar claro es que lo que tenemos en este momento son los posibles impactos, pues estamos ante una situación histórica la cual es imposible predecir al cien por ciento y dependemos mucho de lo que vayamos haciendo como civilización –no como especie- para que los impactos se reduzcan o se agraven y aquí los investigadores responsables de llevar a cabo el estudio en cuestión hacen la primera recomendación.

Debemos de apostar por la construcción de un nuevo sistema global basado en cero emisiones. Este nuevo sistema debe de estar en marcha a más tardar en los próximos diez años si queremos lograr avances significativos; aunque dejan claro que algunos de los impactos ya son imposibles de detener, como la pérdida de más del setenta por ciento de los arrecifes de coral en el mundo, la totalidad de la selva amazónica y gran parte del ártico. Además, aseguran que de continuar la tendencia de emisiones de Gases de Efecto Invernadero, así como el aumento por arriba de los tres grados, más de dos mil millones de personas se verán afectadas directamente por el colapso de la agricultura y la escasez del agua. Afectados indirectos seremos todas las demás, siendo muy relativo esto de directa o indirectamente. Los desplazados ambientales aumentarán hasta llegar a mil millones para el 2050. El colapso global de la agricultura y el aumento de los océanos son dos de las principales causas, pero no las únicas.

Este estudio intenta plantear un escenario más realista que cualquier otro que se haya hecho previo a él. Incluso maneja datos más certeros que el informe que presentó el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) el año pasado, que ya de por si es desalentador. Los investigadores del “Breakthrough National Center for Climate Restoration” dicen que hay poco que hacer para disminuir los impactos sin un cambio sistémico del modelo de producción-consumo.

Hasta aquí es todo lo que voy a mencionar de dicho estudio, mismo que se presenta semanas antes de que los países participantes a la COP25 a celebrarse en Santiago de Chile en noviembre-diciembre de este año lleguen a un consenso con respecto al informe del IPCC. Como no ha sido así, el documento no será tomado en cuenta en las negociaciones dentro de la cumbre oficial.

Tenemos pues que esta COP no tendrá fundamentos científicos, solo se verán temas relacionados con la política exterior, comercio, y lo que se pueda hacer por país desde los Acuerdos de París que siguen quedando cada vez como unos acuerdos viejos, no vinculantes y sin claridad en cuanto a cómo ponerlos en marcha para que sirvan de algo. La esperanza de que esta cumbre se declare a nivel de países, y de la ONU misma, como una época de emergencia climática cada día se va más lejano. A lo mucho tendremos el espectáculo de los “Fridays for Future” y su vocera oficial regañando a los participantes oficiales, pero sin llegar acuerdos o propuestas concretas. Claro, el sistema no se cuestiona a sí mismo, solo simula que lo hace. La COP25 se presenta como un zombi que se mueve por inercia, sin rumbo y propósito, solo continua la simulación del modelo y el sistema de clases. No hay expectativas de que algo salga de este espacio. Hoy menos que nunca.

Pero más allá de los estudios científicos, las negociaciones entre países, corporaciones internacionales, instituciones financieras internacionales, la percepción global sobre el cambio climático ha cambiado –no tanto la poca acción- las personas hablan sobre la crisis climática, sobre la extinción de especies, ya está en el imaginario de la mayoría –me atrevo a decir- la época en que vivimos, esto gracias a los medios de comunicación. Sin embargo se tiene una percepción catastrofista donde la extinción del ser humano se plantea como algo inminente. Cambian las fechas de cuando pasará dependiendo del medio, pero lo manejan como una realidad. ¿Esto tiene sustento científico? No, no lo tiene, es un discurso manejado por los medios para alarmar, decirle a la sociedad que no tienen nada más que hacer, que no hay escapatoria, que el final está cerca. La realidad es que nos enfrentamos a un escenario de crisis global, ya lo estamos viviendo con muchos factores sociales, económicos, políticos y ecológicos en juego, pero la otra realidad es que el sistema ya se está preparando, trabajando en soluciones desde la lógica del mercado, de su propia supervivencia.

Estamos ante el fin de capitalismo como sistema dominante de clases para darle paso a algo mucho más cruel, que ya lo tenemos encima, lo vivimos todos los días con el aumento de la violencia, con la extracción de la naturaleza, con la muerte de millones de seres vivos, incluidos humanos, con la creación de cada vez más zonas de sacrificio, y cada día más ciudades amuralladas para los ricos y quienes ostentan el poder. Esto con el paso del tiempo solo se irá acrecentando.

No estamos ante la extinción de los seres humanos, es claro que muchas otras especies más vulnerables se están extinguiendo, pero no los seres humanos. Pensar que ya no hay alternativa, no nos permite prepararnos para lo que estamos viviendo y para lo que se viene. Para prepararnos para el fin del capitalismo y la era neo-feudal. Necesitamos con urgencia entender que la extinción es parte del discurso del sistema para mantenernos en su control, sin poder romper con los vicios y dinámicas del propio modelo de producción-consumo y comenzar a voltear a ver dinámicas más solidarias, colectivas, de apoyo mutuo.

Desde la Rebelión vs la (no) extinción

Zinacantepec, junio 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS

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No es la energía, es la matriz/modelo

No es la energía, es la matriz/modelo

#DíasDelFuturoPasado Vol. 19

“La tierra es para cultivar alimentos, las placas solares van en los techos de las casas”

Compañera Italiana de una cooperativa de energía

Si se habla de energía, en los últimos años se está hablando de crisis climática, del cenit del petróleo, de la promoción de las energías renovables mal llamadas limpias y de la necesidad ─dicen los especialistas─ de transitar hacia ellas de una forma justa y ordenada, es decir, continuar usando combustibles fósiles hasta que podamos abastecer todas nuestras necesidades energéticas sin depender del petróleo.

Algunos investigadores muy optimistas usan un concepto para hablar de los hidrocarburos, el concepto es “combustibles de transición” y se dice que para el 2050 debemos de estar libres de esta dependencia y solo usando renovables. Si la ONU está en lo cierto y nos quedan solo once años para detener el cambio climático, pues veo muy difícil lograrlo si nos quedan 30 años para dejar de usar combustibles fósiles. En fin, esta hegemonía de los hidrocarburos es a nivel global, donde solo algunos países del Norte Global están haciendo esfuerzos por un verdadero cambio en los energéticos que utilizan.

En México, con la llegada de la 4T, su política ambiental no tiene ningún cambio significativo en relación a los gobiernos anteriores, al contrario, podemos ver un retroceso en materia de cumplir con algunos acuerdos internacionales de reducción y mitigación, como el Acuerdo de París. La refinería de Dos Bocas, en Tabasco, la promoción del carbón, otorgándole un presupuesto mayor que el de las renovables, mantener y aumentar las plantas de ciclo combinado como principal forma de producción de energía a pesar de ser de la industria que más CO2 arroja a la atmósfera, son atrasos en materia de política energética. En las renovables se quedan con la solar/fotovoltaica y al eólica; la primera es la que recibe mayor presupuesto para poner en marcha algunas “granjas solares” en el norte del país. No se habla de otras renovables como pueden ser la mareomotriz por dar un ejemplo.

El panorama no pinta mejor o distinto que cualquier otro país en todo el mundo con pocas y honrosas excepciones, pero es el mismo: mantener la hegemonía de los hidrocarburos, carbón incluido. Las renovables son parte de la estrategia de capitalismo verde, y así piensan continuar hasta el 2050 sin importar lo que digan las investigaciones serias sobre el cambio climático y sus impactos. Aquí vale la pena hacer una pausa y preguntarnos: ¿Las energías renovables son la solución? ¿Usándolas podemos salir de la crisis climática? ¿El problema son SOLO los combustibles fósiles o también es la matriz energética? Preguntas de fácil respuesta si me lo preguntan.

El modelo o matriz energética actual se basa en mega proyectos que se instalan en zonas claves para lo cual desplazan ecosistemas y comunidades humanas dándole paso a grandes instalaciones que pueden ser hidroeléctricas, plantas de ciclo combinado, entre otras, con lo que comienzan a producir energía y contaminación en el aíre, tierra y agua, además de que esta energía no es para satisfacer las necesidades de las comunidades cercanas, las cuales no tienen acceso a ella con lo que tenemos un segundo momento de injustica socio-ambiental, el primero viene con el desplazamiento de personas y naturaleza. Esto sucede incluso con las mal llamadas energías limpias o renovables, el caso de los parques eólicos en Oaxaca son el mejor ejemplo de ello.

No se trata de qué tipo de combustible se usa para producir energía, es mucho más que eso, es una matriz energética que prioriza las necesidades del modelo de producción-consumo antes que a la naturaleza y los seres humanos. Cualquier megaproyecto energético que ponga en riesgo a los ecosistemas y a las poblaciones humanas no puede ser considerado como un proyecto sustentable y limpio, al contrario, es privatizador, extractivo y criminal. Mientras esta matriz sea centralizada y controlada por el Estado y/o por algunas corporaciones transnacionales (como es el caso de México y la mayoría de las renovables) es imposible pensar en una verdadera autonomía energética. La lucha para lograrlo, es un cambio de raíz sobre la matriz energética hacia una más colectiva, comunitaria, al menos municipalista, para así romper con el control que se tiene actualmente, además que permite que sean las propias comunidades quienes decidan cual es el tipo de combustible a utilizar, el que se tiene más a la mano, el más sustentable y sostenible para esa comunidad.

Las cooperativas de energía que desde la década de los 70’s del siglo pasado funcionan en algunos países de Europa son un ejemplo de hacia dónde podemos caminar, claro esto se tiene que hacer desde nuestras propias necesidades y limitantes, para no repetir errores que se vienen presentando en esos países, donde algunas cooperativas se han convertido en verdaderos monstruos corporativos difíciles de controlar por parte de la mayoría de los usuarios, convirtiéndolos en eso, en meros usuarios, cambiando así de matriz pero no de modelo. Los proyectos comunitarios deben ser así, comunitarios, más en corto, con gente con ideas afines, con la energía manejada por ellas mismas.

Ante el inminente colapso civilizatorio y la redefinición geopolítica global que se viene, modificar nuestra matriz energética, apropiándonos de ella, partiendo hacia una matriz comunitaria y colectiva es un primer paso para ir armando la resistencia contra este modelo de producción-consumo y el sistema de clases que lo sustenta.

Desde la rebelión contra la extinción

Zinacantepec, junio, 2019

El colapso como paso al neo-feudalismo: revisión desde los Hijos del Hombre y Elysium

El colapso como paso al neo-feudalismo: revisión desde los Hijos del Hombre y Elysium

#DiasdelFuturoPasado Volumen 18

“No estamos en Elysium. No podemos curarla y ya”

Elysium, 2013

La ciencia ficción desde su nacimiento ha venido presentando futuros distópicos ─y proféticos dirían algunos─ sobre lo que nos espera a la humanidad. “1984” de George Orwell y “Un mundo feliz” de Aldus Huxley son los libros más citados, además de los más populares sobre el presente actual y lo que nos espera para un futuro no muy distante. En ninguno de estos dos libros el futuro se presenta alentador; aunque también es cierto que desde la publicación de estos dos referentes del futuro distópico, nuestro presente lo ha ido modificando mucho, pues a pesar de la gran imaginación de Orwel y Huxley hubo muchos factores que no consideraron en sus novelas, pues no existían en ese momento, pero que sí lo han venido haciendo mucho otros autores un poco más actuales, tanto en la ciencia ficción escrita como en la que es llevada al cine. Esta última ha sido muy prolífica en presentar ese futuro devastador, de supervivencia que nos espera, al menos para los autores de ciencia ficción y sus seguidores. Un futuro que cada día se parece más a nuestro presente.

Los hijos del Hombre.

El punto en que nos encontramos del antropoceno, donde el colapso sistémico es un hecho dada la crisis ecológica y económica que vivimos, que trae como resultados muchas otras crisis, donde el sistema neoliberal, máximo representante del modelo de producción-consumo le va cediendo terreno a un sistema neo-feudal ya mencionado por muchos autores críticos de distintas corrientes de pensamiento, principalmente ligadas al anarquismo, incluso Jello Biafra habló al respecto en la cumbre de la OMC en Seattle, en 1999 en el concierto que dio junto el NO-WTO COMBO con un discurso al respecto de más de diez minutos.

Este colapso tan anunciado y del cual ya se habla hasta en los grandes medios de comunicación, por lo que ya no somos solo unos cuantos locos con el cartel de “el final está cerca” se ha ido alejando del futuro propuesto por Orwell y por Huxley, incluso los gobiernos totalitarios dictatoriales trabajan de otra forma para continuar fortaleciendo el modelo. Nuestro presente y por lo tanto nuestro futuro es más parecido a la distopia neo-feudal que presenta PD James en su novela de 1992, “Los Hijos del hombre” misma que en el 2006 fue atinadamente llevada al cine por Alfonso Cuarón, quién decidió que al lanzarla en el formato DVD incluiría una serie de entrevistas con investigadores, activistas, profesores como Naomi Klein, Slavoj Žižek, entre otros, donde hablan sobre sus perspectivas del futuro de acuerdo a problemáticas como el cambio climático, los gobiernos totalitarios, las fronteras y la migración, perspectivas que tienen mucho de proféticas si las volvemos a ver a más de diez años de filmadas.

Elysium. El cielo de pocos a costa del infierno de todos los demás.

Lo que estos especialistas nos dicen en estas entrevistas es algo que en menor o mayor medida, dependiendo la región, ya lo estamos viviendo: el cierre violento y represivo de las fronteras, la criminalización brutal a los desplazados en el mundo. Esto ya forma parte del día a día de muchas personas y se está agravando aún más conforme se agrava la crisis ecológica por la causa/consecuencia del cambio climático, pues con esto aumentan los refugiados socio-ambientales.

En “Los Hijos del hombre” se ven muy definidas las barreras que separan a los grupos con el poder económico de las clases obreras y de los migrantes, los cuales son tratados como animales en cautiverio. James en su libro y Cuarón en su visión cinematográfica ya comienzan a dibujar esas ciudades neo-feudales, que se ve cuando el protagonista visita a un pariente para pedirle un favor, esto que se dibuja de forma muy periférica; Neil Blomkamp lo lleva hasta el límite con Elysium (2013) donde la división entre ricos y su servidumbre y los pobres es mucho más explícita.

Curiosamente, el sudafricano que le gusta usar la ciencia ficción como plataforma para la crítica social (Ver Sector 9 y Chappie), decidió utilizar como escenario para la región donde viven los pobres a los barrios pobres de la ciudad de Tijuana, Baja California y el Bordo Poniente que no era más que el relleno sanitario más grande de Latinoamérica que fue cerrado a fines del 2012, ¿Mencione que estaba en el Estado de México y que diariamente llegaban 17 mil toneladas de basura directo del ex-DF?

Cualquier parecido con la realidad…

Elysium, aunque no es tan pasional o no tiene la estética de “Los hijos del hombre” o se pierde un poco en cine de acción, es mucho más dura que la película de Cuarón. Y si no más dura, sí es mucho más clara al mostrar las fronteras entre los que proveen los recursos viviendo en zonas y/o regiones de sacrificio y los que los usan a su antojo, lejos muy lejos y muy bien protegidos de la contaminación y la violencia que dejan como residuos su forma de vida. Sé que a muchos lectores les sonara como algo familiar, especialmente aquellos que ya viven en zonas de sacrificio para que los demás tengamos gasolina, cemento, agrotóxicos.

Estas dos películas que son el ejemplo de muchas otras que plantean un futuro similar, rompen con la idea de los gobiernos totalitarios posmodernos donde el control de la sociedad es mediante métodos psicológicos, brutales pero no como la represión que ya vivimos en nuestro día a día, tampoco presentan ese futuro donde el cambio climático va arrasar con todo el planeta por igual, curiosamente las grandes ONGs transnacionales ahora hablan mucho de “ese” futuro como el posible, claro así evitan mencionar a los verdaderos culpables o las acciones que se deberían de estar haciendo. Lo que “Los hijos del hombre” y “Elysium” presentan es un colapso paulatino, cruel, violento, pero selectivo donde se van construyendo las zonas de sacrificio a la par de esas “elysuim” que no son en el espacio, sino en regiones o ecosistemas previamente seleccionados para ese fin y donde los desplazados y refugiados ambientales no tienen cabida.

El fatalismo con el que a veces hablamos del colapso civilizatorio nos hace pensar que no hay alternativa (Tatcher dixit) y que solo resta esperar a que suceda, esto es lo que aprovecha el sistema de clase para ir preparando sus murallas y la zona feudal. Nos toca a nosotros ir preparándonos para dar la batalla lejos del fatalismo y más cerca de la realidad. Sí, los océanos aumentaran algunos metros sobre el nivel del mar actual, sí, los GEI han sobrepasado sus partes por millón en la atmósfera, sí, habrá más sequía y millones de personas serán obligados a refugiarse en donde puedan. Pero esto ya se está dando, es un proceso al cual debemos adaptarnos, es la única medida de supervivencia que podemos poner en marcha. Y la adaptación para los que estamos en las zonas vulnerables solo se puede dar mediante el apoyo mutuo, la colectividad, la comunalidad.

Se dice que las predicciones de la ciencia ficción (CF) ─especialmente aquella que está dentro de la CF dura─ son para prevenir esos futuros distópicos, mismos que están a la vuelta de la esquina. Si no queremos elysium o más murallas, violencia, criminalización, es el momento de hacer algo en colectivo contra el sistema de clases y su modelo de producción-consumo.

Desde la verdadera rebelión contra la extinción

Zinacantepec, junio 2019.

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de lidecs.org

Tw: @primaindie

Las ineptitudes de Josefa y algunas preguntas retóricas

Las ineptitudes de Josefa y algunas preguntas retóricas

#DíasdelFuturoPasado volumen 17

“Le llaman Paz a morir de silencio
A resignarse a morder el anzuelo
A no pelear porque no hay por qué hacerlo
A obedecer y a vivir con miedo
A claudicar ante cada injusticia
A depender de aquellos que las dictan
A comportarse de acuerdo a las normas
A renunciar y a agachar la cabeza”
Le llaman paz, Riot Propaganda

La historia oficial dice que Josefa González-Blanco Ortíz-Mena presentó su renuncia como titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) por haber utilizado sus influencias y retrasar un vuelo al que ella iba a llegar tarde, con lo que perjudicó a las demás pasajeras que volaban con ella y que no tenían nada que ver con su retraso.

En su carta de renuncia que además compartió en Twitter dice que lo hace, que renuncia a su cargo por congruencia con la política de la 4T y su discurso de “no perjudicar”. Vale, se entiende, lo que no se entiende es su concepto de no perjudicar o hasta donde llega su entendimiento sobre el significado de esta palabra, pues en su paso por esta Secretaria vaya que ha perjudicado.

Veamos; en sus casi seis meses como titular de SEMARNAT, González Blanco pasó sin pena ni gloria, solo son un mal recuerdo pues en su presente ausencia muchos proyectos a nivel estatal, municipal y sobre todo federal se pusieron en marcha sin cumplir con el mínimo de las leyes y regulaciones ambientales, su inacción fue benéfica para todos esos mega proyectos que estaban detenidos y ahora son una realidad. ¿Cuáles? Se preguntarán algunas, bueno, primero mencionemos la refinería de Dos Bocas en Tabasco el cual fue aprobado sin presentar Manifestación de Impacto Ambiental, sin tener ningún permiso y talando cientos de hectáreas de mangles lo cual no solo está prohibido por las leyes mexicanas, sino que son clasificaciones RAMSAR, es decir que tienen protección internacional. Solo por esto debería de haber presentado su renuncia hace meses.

El llamado Tren Maya está por la misma situación que la refinería, aprobado sin presentar ningún documento que por ley debe de presentar, además de no contar con una consulta pública tal como lo pide el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Un proyecto que por sus dimensiones regionales tiene un riesgo de impacto mayor, el cual no se ha medido y que Josefa aprobó sin problemas. Otra razón más para su renuncia.

La relación que mantiene con GIZ que desde administraciones pasadas dicta la agenda de la política ambiental en México y lo hace para mal, para continuar beneficiando mega proyectos que ponen en riesgo territorios completos. La misma visión integral de residuos que ella presentó con bombo y platillos junto a López Obrador parece un documento elaborado por la propia agencia de cooperación alemana y no por SEMARNAT que en teoría se encarga de proteger el medio ambiente. ¿No suena también como motivo de renuncia?

Hizo esperar un avión.

Si algo caracterizó a Josefa en estos casi seis meses fue su inacción para aplicar la ley y proteger a la naturaleza, parecía que su papel era de gestora para que los proyectos presentados desde arriba fueran aprobados sin problemas, permitiendo que cualquier megaproyecto presentado por sus patrones (no sus jefes que esos somos nosotras) fuera aprobado sin el mínimo de requisitos.

Su renuncia no toma por sorpresa a nadie, era de esperarse y siendo sinceros se tardó más de lo debido, pensando que ella fuera la indicada para ese puesto, que claramente no lo era. En el poco tiempo que estuvo mostro su incapacidad, debilitando aún más a SEMARNAT que ya de por sí está muy golpeada con los recortes presupuestales de la 4T, recortes que pegaron fuerte en proyectos claves de esta secretaria, que además quedaron en evidencia con los incendios forestales que mantuvieron una emergencia ambiental en el centro del país.

¿Ahora qué sigue? Llega Víctor Toledo al puesto, alguien que al menos como investigador ha mostrado cierto conocimiento sobre la defensa de la naturaleza y los territorios. El compromiso es grande para Toledo pues no solo tiene que corregir el rumbo que le dio Josefa a la Secretaría sino lograr que esta funcione, a pesar de los recortes, a pesar de la 4T.

Víctor Toledo. Un chambón por delante.

Ante este escenario que no varía mucho al de los gobiernos anteriores, con una SEMARNAT cada vez más debilitada por la falta de recursos, con un gobierno federal afín a los intereses de las empresas y los mega proyectos, solo podemos esperar que la embestida neoliberal (sí, esa que ya no existe) sobre los procomunes continúe, y así, la resistencia comunitaria siga siendo la trinchera de resistencia…al parecer las palabras de Moisés (el zapatista no el bíblico) sigue estando presente….”hasta morir si es preciso…hasta morir”.

Por: Jorge Tadeo Vargas

Director de lidecs.org

Tw: @primaindie