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De simulación y apropiación de conceptos: una visión corporativa para el manejo de residuos

De simulación y apropiación de conceptos: una visión corporativa para el manejo de residuos

#DiasdelFuturoPasado Volumen ocho

El primero de febrero en Minatitlán. Veracruz, el Gobierno Federal que encabeza el señor andrés manuel lopez obrador (en minúsculas) presentó su “Visión integral hacia una gestión sustentable: Cero residuos”. De entrada, al ver el título de esta iniciativa se lee como una buena idea; incluso si se leen solo los ejes rectores de este plan sigue pareciendo una buena idea.

Hablan de residuo (basura) cero, de economía circular, de minería urbana entre otros conceptos que desde las comunidades y las ONGs hemos venido trabajando en los últimos años. Es decir, visto de manera somera el gobierno parece caminar hacia una verdadera gestión de los residuos. Ni como poder estar en contra de una iniciativa de este tipo. Por encima, parece ser una iniciativa que surge del conocimiento y de las investigaciones que se vienen haciendo desde hace décadas en materia del manejo de los residuos.

Sin embargo, al comenzar a leer el documento de una forma mucho más profunda, documento que esta para su descarga en la página de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT): https://www.gob.mx/semarnat/documentos/vision-nacional-hacia-una-gestion-sustentable-189541?idiom=es), las inconsistencias de la iniciativa comienzan aparecer. Desde los ejes rectores que se contradicen entre sí, el objetivo general que no es la reducción sino la disposición final, el alcance que no es vinculante con nada, hasta la hoja de ruta que no va de acuerdo a las necesidades de los municipios sino a los compromisos corporativos de la federación.

El gran problema de la generación de residuos.

Desde aquí va quedando muy claro el uso de conceptos, pues otra vez solo son utilizados como enunciados vacíos, en un intento de legitimar una iniciativa que no es de Basura (o residuo) Cero, que no es sustentable, ni mucho menos es un proyecto que busque solucionar la crisis de la basura que viven actualmente los municipios en el país. Es simplemente un proyecto que busca darle continuidad a las agendas ambientales de los gobiernos pasados sin modificar nada más que el discurso.

Vale la pena hacer un análisis sobre esto, lamentablemente por el espacio no se puede hacer un análisis amplio y profundo, aunque tampoco es necesario dado lo superficial de la “visión” del gobierno para el manejo de residuos. Aun así podemos tratar de ir viendo porque este proyecto no es una iniciativa de residuo cero como ya lo mencionaron algunas organizaciones ambientalistas. En un comunicado hecho público a cinco días de la presentación oficial del proyecto (http://www.lidecs.org/la-vision-nacional-para-gestionar-los-residuos-no-resuelve-el-problema-de-raiz/), claramente dejan ver que esta “visión” gubernamental no busca la reducción de los residuos desde su origen, sino que nuevamente ve en las salidas de final de tubería la forma de gestión, contradiciendo con esto el esquema de economía circular, uno de los ejes rectores del concepto.

 Vamos haciendo un análisis a bote-pronto de algunos de los puntos que considero más importantes de esta iniciativa y que se contradicen entre sí y con cualquier plan de Basura Cero que abogue por soluciones de origen y no de final de tubería:

Primero. Los datos que usaron para crear su “visión” son del 2013 (INEGI), es decir que tienen más de cinco años de haberse recogido por lo que tienen un atraso considerable; cuanto más si pensamos en que el aumento de residuos en los últimos años ha sido evidente, así como el cierre de rellenos sanitarios y la privatización de muchos de ellos. La información que usaron no es la mejor, ni la que nos da el escenario ideal para hacer una iniciativa de manejo de residuos, con lo que tenemos un trabajo incompleto.

Segundo. Plantean impulsar el “desarrollo de una industria de reciclaje electrónico”, lo que podíamos traducir en fomentar la minería urbana. Estamos de acuerdo en que esto es una alternativa sostenible al modelo minero extractivo, pero se contrapone directamente a la Responsabilidad Extendida al Productor (REP), concepto básico para que un plan de Basura Cero funcione de manera adecuada. El desarrollo de la industria del reciclaje debe de ir de la mano de una ley de REP funcional. Por si esto no fuera poco dentro de este concepto no son claros en lo que se hará con los plásticos de los agrotóxicos que ahora terminan en hornos cementeros causando emisiones tóxicas que dañan a las poblaciones cercanas. Tampoco se plantea una ley o un artículo de ley para el empaque y embalaje de materiales, uno de los mayores problemas con el plástico de un solo uso, incluso mayor que los popotes o cualquier uso doméstico de plástico.

En pocas palabras la Responsabilidad extendida al Productor no se toca en lo más mínimo. De nuevo la responsabilidad de la disposición queda en manos de los municipios, eso sí, con un “eje rector” dado desde la federación.

Lo más preocupante de esta iniciativa es que abre las puertas para que los municipios puedan elegir, aunque esto es muy subjetivo, pues desde el proyecto mismo se van obligados a ver en la termovalorización, es decir la incineración de residuos como la alternativa para la gestión de su basura. Está de más hablar de nuevo de los impactos que genera la incineración de residuos en cualquiera de sus formas (Véase: http://www.no-burn.org/incineracion/) lo cual se contrapone fuertemente a la filosofía de Basura Cero que aboga por la disminución de la basura desde el origen con un programa mucho más incluyente.

Otro punto importante analizar aquí mismo es la participación de GIZ (agencia de cooperación alemana con oficinas en SEMARNAT) promotora del “waste to energy” en todas sus variantes y que será el asesor técnico y financiero de los nuevos proyectos de gestión de residuos, quitando la oportunidad a que los municipios busquen sus propias alternativas con lo que se pierde cierta autonomía municipal.

Quema de residuos en plantas cementeras, otra amenaza.

Finalmente, aunque en el papel aparece la inclusión de los pepenadores en esta “visión” en la realidad, lo que vemos es que estos serán cooptados por los recicladores formales. Los grupos de pepenadores, tanto los que realizan su trabajo en los rellenos sanitarios y basureros a cielo abierto como los de calle, serán meros empleados de las empresas recicladoras, sin darles la oportunidad de armar cooperativas ni asociaciones que les permitan hacer su trabajo de una manera más digna y segura. Lo que se fomenta aquí es que las grandes empresas recicladoras tomen mayor fuerza, esclavizando aún más a los pepenadores.

De nuevo, lo que vemos con este gobierno que presume de ser diferente y de un cambio es que sigue beneficiando a un modelo de producción-consumo extractivo, privatizador e injusto. La distinción con los gobiernos anteriores es que este va apropiando ─por no decir robando y pervirtiendo─ conceptos que las comunidades vienen construyendo desde hace años, convirtiéndolos en conceptos vacíos, sin sentido y que solo sirven para legitimar las acciones contrarias al bien común, sirviendo al capital de las corporaciones.

 El discurso de la IV transformación no es más que eso: un discurso que no tiene nada que ver con la realidad que se vive en todo el país, todo lo contrario, lo que hace es continuar con el mismo proceso hegemónico del capital de los gobiernos anteriores.

Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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De vórtices polares: un jaque continuo

De vórtices polares: un jaque continuo

#DíasdelFuturoPasado Volumen Siete

La semana pasada las bajas temperaturas de hasta menos 55 grados Celsius que se dieron en el norte de los Estados Unidos y el sur de Canadá puso de nuevo al cambio climático en la mira de los medios de comunicación masiva.

Como siempre, plantearon el fenómeno como si fuera un hecho aislado del modelo de producción-consumo, desde un análisis poco serio donde le dieron más importancia a los chistes y comentarios vacíos, provocativos y sin sentido de Donald Trump que a la realidad que tenemos encima: una realidad climática que ya nos alcanzó y por la que debemos aprender adaptarnos a las nuevas condiciones modificando muchas de nuestras actitudes al día de hoy.

Pero vamos por el principio: ¿Qué es un vórtice polar? Bien. Los vórtices polares son fenómenos naturales que ocurren en nuestro planeta desde hace millones de años; han sido partícipes directos de las otras glaciaciones que han ocurrido y se dan por una baja presión en las corrientes de aire. Estas corrientes forman remolinos de aires fríos que, dependiendo de las condiciones climáticas de las zonas donde ocurran, pueden alcanzar muy bajas temperaturas congelando toda la naturaleza a su alrededor.

Digamos que los vórtices polares son huracanes de aire frío. Estos ocurren de forma regular, no es un fenómeno anormal y no son necesariamente malos. Al contrario, en un planeta en equilibrio son parte de ese equilibrio. Sin embargo, al igual que los huracanes en el antropoceno (época en la que vivimos actualmente) estos se han vuelto mucho más duros e intensos.

Esto se da por dos razones principalmente: la primera tiene una relación directa con el cambio climático: el aumento de las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero producto de la actividad industrial de esta época. Esta acción ha generado un comportamiento desordenado de las corrientes de aire que dan como resultado una mayor intensidad en las presiones de las corrientes, tanto en las temperaturas como en la fuerza que se presentan. En el caso de los vórtices polares se da una baja de temperatura tal que en las ciudades que están dentro de su zona de influencia se genera un riesgo mayor. La vida humana de forma natural no puede sobrevivir a temperaturas menos de los menos 15 grados Celsius. No es necesario decir más sobre esto.

La segunda es que –al igual que con los huracanes- la devastación ambiental, el desmedido crecimiento de las ciudades (urbanización salvaje) la pérdida de las barreras naturales que nos protegían de estos fenómenos nos ponen en gran peligro. Al no tener como protegernos de estos fenómenos de forma natural, la desigualdad, la inequidad, la división de clases hace que estos costos ambientales lo paguen las poblaciones más vulnerables, naturaleza incluida.

A la par de este fenómeno, al sur del Ecuador las altas temperaturas alcanzaban hasta los 50 grados Celsius. Esto tampoco es algo anormal o no debería serlo si pensamos que por ejemplo el Desierto de Sonora alcanza esta temperatura cualquier día de verano. Lo que sorprende en que se dio en zonas donde éstas temperaturas no se presentaban desde la última glaciación, lo que es un indicador directo de que el clima está totalmente desordenado y sin control.

La simple razón es que vamos perdiendo nuestros “controladores del clima” naturales como son los océanos que entre la acidificación, los deshielos de los polos y el calentamiento de las aguas están desubicados, sin poder hacer su trabajo de mantener el clima en equilibrio.

Más allá de lo rescatado por los medios de comunicación o de los comentarios sin sentido, ignorantes, provocativos del demonio anaranjado, es importante tener claridad en los aumentos de estos fenómenos y su significado. Negar el cambio climático no solo es irresponsable, es criminal, lo es igual seguir fomentando el modelo de producción-consumo hegemónico que nos tiene en un jaque continuo.

Necesitamos con urgencia medidas de adaptación que partan de una visión ecosistémica, comunitaria y no mercantil, antropocéntrica. Estamos al borde del colapso civilizatorio, donde la única alternativa real que tenemos es decir: No más a este modelo de producción-consumo, no más de este sistema.

Ante la inminente extinción lo que se nos presenta como alternativa es la rebelión, pero no una violenta, sino que parta de una transición justa, ecosistémica, comunal o los vértices polares son de lo que menos tenemos que preocuparnos.

Ex – Distrito Federal, febrero del 2019

Por Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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Hacia una transición justa

Hacia una transición justa

#DiasdelFuturoPasado Volumen seis

Las acciones que decidió tomar el gobierno contra el robo de gasolina (si, ellos dicen que esa es la razón) saco a relucir algunos puntos interesantes de nuestra relación con los combustibles fósiles. Esto es un indicador de nuestras reacciones ante el inminente colapso civilizatorio.

Huachicol o robo y venta de combustible en México. BBC.

Primero, existe una falta de conciencia de clase o de empatía entre las personas que viven su fantasía ecofriendly sin entender en realidad nuestra dependencia y/o adicción a los combustibles fósiles. Hablan de que esto es una oportunidad para avanzar hacia una movilidad sustentable desde una ignorancia aspiracionista, desde su propia superioridad moral.

Movilidad sustentable es mucho más que usar bicicleta y/o transporte público, es más que caminar para ir de un sitio a otro, es un cambio mucho más profundo en el modelo de ciudades, mismas que en este momento están hechas en función del uso de los carros: son totalmente inhumanas. Solo desde la lógica aspiracionista es que se puede pensar que la solución al problema de la falta de gasolina es usar la bicicleta o el transporte público, mismo que ya esta colapsado en las grandes ciudades.

Otro punto interesante que mencionar es nuestra adicción al petróleo, el cual esta en manos de los poderosos que lo pueden usar como rehén en el momento que lo deseen causando caos, confusión y una paranoia mediática llena de verdades a medias. El desabasto, la demanda son indicadores de que el gobierno puede poner en jaque a cualquier ciudad. Un colapso energético en verdad, si nos lleva a un futuro distópico al mero estilo de Mad Max.

Esta adicción al petróleo, de la cual no nos salvamos nadie, nos ha sido metida con calzador, somos víctimas de ella, pues parte del modelo de producción-consumo se basa en la distribución de la mercancía, de los residuos, de la misma gente para consumir y ser parte de la cadena. El uso de los combustibles fósiles es lo que permitió que este modelo se reforzara y mantuviera como el modelo hegemónico.

No podemos negar que el uso del petróleo es el culpable de todos los beneficios y de los malos de nuestra civilización actual, esa que algunos investigadores llaman el Antropoceno para identificarlos como nuestra era, más allá del Holoceno.

El uso desmedido de los combustibles fósiles fue lo que permitió la hegemonía del modelo de producción-consumo, sin esto el capitalismo (de izquierda y de derecha) no habría logrado su poder, gracias a esto es que actividades tan viejas como la minería ha logrado extraer en veinte años mucho más minerales que en toda la época de la invasión europea hacia el Sur Global.

Queda claro que para salir de esta adicción tenemos que cambiar muchos patrones de conducta, incluida nuestra forma de producir y distribuir nuestra energía. Buscar una transición justa, no de la que hablan los especialistas tecnócratas, donde proponen que los combustibles fósiles sigan siendo hasta la mitad de siglo la forma primera de producción energética.

Campo eólico en Oaxaca. www.acciona.com

Los llaman “combustibles de transición” y según sus estudios estos deben de usarse hasta mediados de siglo y luego dejar de usarlos definitivamente, curiosamente esto es justo cuando el cenit del petróleo entra en la parte más baja, con lo que ya no es redituable continuar extrayéndolos.  Una teoría tan absurda, tan capitalista, tan fuera de la realidad por la urgencia climática que vivimos que no vale la pena ni analizarla, mucho menos entrar en un debate serio.

En estos momentos debemos de buscar una transición justa en todo sentido. El colapso socioambiental al cual nos enfrentamos nos obliga a repensar muchas de nuestras actividades. Desde la producción, el consumo, la forma de relacionarnos con la naturaleza y nosotras mismas. Necesitamos una transición justa antes de que el colapso cobre una factura mayor. Y dentro de esto, la transición energética es vital; la cual no puede darse dentro de la matriz energética actual. Necesitamos modificarla por completo.

Las energías renovables no son limpias per se. Si estas se insertan dentro del modelo de megaproyectos se convierten en una herramienta de despojo y privatización de territorios. Ejemplos de esto hay muchos, solo basta ver la resistencia en Oaxaca contra los proyectos eólicos de la transnacional Endesa para entender que esa no es una transición a una energía limpia, sino un acto de despojo y de privatización.

Necesitamos modificar la matriz energética hacia una matriz comunitaria, ciudadana, descentralizada, que no viole los Derechos Humanos de las comunidades, ni de los derechos de la naturaleza, con un enfoque ecosistémico. Pasar a los modelos cooperativos de energía que tan buenos resultados han dado en países como España e Italia.

Ahora que el sistema comienza a hablar de transición nos tenemos que ir con mucho cuidado. Desde el modelo de producción-consumo no podemos avanzar hacia una verdadera transición.

Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS.

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La IV transformación sin agenda ambiental: más de lo mismo

La IV transformación sin agenda ambiental: más de lo mismo

#DiasdelFuturoPasado Volumen 5

La acumulación por desposesión es permanente en la historia del capitalismo

Franz Fanon, Piel negra, máscaras blancas

Previo a las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador presentó una serie de documentos-base sobre algunas agendas prioritarias –en palabras de él– para el “desarrollo del país”. Entre estos documentos el de la agenda ambiental que lleva el absurdo nombre de “NaturAMLO” presentaba seis ejes rectores de la política ambiental del nuevo gobierno. Son: agua, biodiversidad, cambio climático, ciudades sustentables, justicia ambiental y costas-mares-islas. El documento está lleno de buenos deseos, pero sin ningún compromiso real, no es vinculante con las otras agendas de gobierno, no presenta planes de acción, ni criticas reales, deja mucho que desear en especial si revisamos las acciones de gobierno que ha ido implementando en las pocas semanas que lleva su administración, pero de las cuales ya nos iba dejando claro cuál era el camino que tomarían: Neo-extractivismo y capitalismo neo-feudal, donde claramente la agenda ambiental es lo que menos les importa.

Veamos: para plantear verdaderas acciones contra el cambio climático –por iniciar con uno de sus ejes, posiblemente el más importante– se debe de disponer de toda la información científica disponible –como en cualquier otro tema- ¿Cuál es la acción que toma el gobierno actual? La de recortar en un 32 por ciento el presupuesto a SEMARNAT con lo que toda la agenda ambiental se ve en riesgo, pero si hablamos de la crisis climática, el programa nacional de adaptación al cambio climático se ve seriamente afectado con una reducción de más del 50 por ciento del presupuesto. Si a esto le sumamos que el proyecto energético de López Obrador se basa en mantener los combustibles fósiles como el modelo energético hegemónico, pues construir y reactivar refinerías es justamente eso al igual que aumentar el uso del carbón; además de la reactivación de hidroeléctricas que al final solo aumentan el porcentaje de los gases de efecto invernadero y no permiten verdaderas medidas de adaptación. Mucho menos de mitigación. Las llamadas “energías limpias” que dentro de la matriz energética actual no son tan limpias, seguirán siendo un negocio para las empresas transnacionales, las cuales con sus megaproyectos no han producido más que despojo, desplazados, y privatización de territorios.

El nuevo gobierno no propone una nueva matriz energética, por lo tanto, no hay ninguna posibilidad de que el programa nacional de adaptación al cambio climático puede ser exitoso. Al contrario, ya en este momento es un fracaso contundente.

El tren maya, que seguirá apareciendo como el peor ejemplo de la política ambiental de la IV Transformación, tiene demasiados puntos sin aclarar, falta de transparencia, se ha echado a andar sin consulta previa como lo exige el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y del cual ya se ha hablado hasta el cansancio y que el Gobierno ha decidido hacer oídos sordos a los expertos y las comunidades. Este proyecto pone en riesgo a dos de los ejes de su política ambiental. El primero es la biodiversidad. A pesar de que se ha dicho que el tren usará en su mayoría el tramado de rieles de la antigua vía ferroviaria, estos ya han sido ocupados de nuevo por la flora y fauna de la zona, muchas de ellas están dentro de la lista de especies amenazadas o en peligro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) por lo que el proyecto aumenta el riesgo.

Es prioritario, mucho más que el tren maya, un programa de conservación donde las propias comunidades participen activamente en la elaboración e implementación de dicho programa, el cual tiene que estar basado en enfoques ecosistémicos y de bioregión. Aquí es importante abrir un paréntesis. Cualquier programa que se implemente desde las comunidades con enfoques ecosistémicos y bioregionales, es una medida de adaptación al cambio climático, con lo que la protección a la naturaleza no se puede ver por ejes separados, sino por acciones conjuntas, horizontales e incluyentes. De no ser así solo son políticas sin contenido real.

El otro eje que se ve afectado por el Tren Maya es el de costas-mares-islas, pues lo que busca es ampliar el turismo en gran escala, el cual específicamente en esa región ha sido devastador para las poblaciones humanas (Cancún tiene el mayor índice de suicidios de jóvenes entre los 18 y 25 años). Es injusto pues destruye ecosistemas y poblaciones humanas enteras para el desarrollo de un grupo de empresas transnacionales, incluidas aquellas que se disfrazan de eco-turismo.

Este ejercicio es solo con uno de los mega-proyectos de este nuevo gobierno y nos da una clara idea de cómo su idea del desarrollo es contrario a la naturaleza y las comunidades humanas más vulnerables, por lo tanto es imposible pensar que desde esa lógica se puede lograr la justicia ambiental –la cual no puede ir desarticulada de la justicia social– otro de sus ejes que se ve superado, por lo tanto su plan sustentable México 2024 no es una verdadera agenda ambiental, sino un Green Washing muy similar, sino es que igual que el de las administraciones pasadas con un discurso vacío, sin sentido y sin una verdadera critica al modelo de producción-consumo.

MORENA en general y López Obrador en particular lograron la presidencia con un discurso de que serían un gobierno distinto, preocupado por la gente; sin embargo, sus políticas se mantienen en el neo-extractivismo donde los que realmente mandan son las corporaciones transnacionales, con la naturaleza y los seres humanos como mercancía al mejor postor. No existe un cambio verdadero, pues este no se puede dar en base a simulaciones, se necesita una verdadera transformación de raíz, donde el capitalismo, el neo-extractivismo que poco a poco se transforma en un nuevo feudalismo sea derrotado de raíz.

Zinacantepec, Estado de México, enero del 2019

Jorge Tadeo Vargas J., Director de LIDECS.

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¡Olvídate de París! Katowice sin acuerdos

¡Olvídate de París! Katowice sin acuerdos

“Pensamos que este sentimiento de paranoia histérica pasaría, pero no fue así”

Kitty Pride, Días del Futuro Pasado

#DíasdelFuturoPasado Volumen 4

Después de catorce días de negociaciones la COP24 termina peor de como inicio. El tristemente fracaso del Acuerdo de París es ya una realidad.

En Katowice debían de haberse logrado los acuerdos que permitieran crear una ruta crítica en base al documento que se elaboró en la COP21 en París, el 2015. Se trataba de que tuviéramos mecanismos claros y vinculantes para que esta ruta se adaptara al panorama actual que exige –políticamente hablando- mantenernos por debajo de los 1,5 grados, tal como lo dice el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático por sus siglas en inglés) presentado en octubre de este año. La presión del Clan del Petróleo de NO reconocer la evidencia científica pospone –de nuevo- la construcción de dicha ruta hasta la próxima cumbre. Otro año de espera más.

El mayor debate se centró precisamente en esta parte: el informe del IPCC y la presión de la industria petrolera, con el apoyo del Clan del Petróleo (Estados Unidos, Rusia, Kuwait y Arabia Saudí) para eliminar del documento final cualquier mención del informe o de cualquier otra evidencia científica que ponga a este sector como una de las mayores causas de la crisis climática. En la redacción final, se dejó el reporte como una mera recomendación que los países pueden o no tomar en cuenta para sus políticas de desarrollo y sin mencionar en ninguna parte los riesgos de alcanzar el 1, 5 o peor aún los 2 grados. Es decir, seguimos en las mismas.

Por otro lado, la financiación para implementar medidas de mitigación y/o adaptación se mantiene dentro de los Mercados de Carbono, sin hablar de justicia socio-ambiental, equidad de género, vulnerabilidad social o cualquier otro Derecho Humano relacionado con los mecanismos que implementan estos mercados. Otro signo de que los Acuerdos de París no están presentes en el acuerdo de Katowice. La ruta marcada por el modelo de producción-consumo se mantiene sin ningún cambio estructural.

La COP24 termina con un mal sabor de boca para todas, incluidos los gobiernos participantes: después de veinticuatro años de cumbres climáticas, es la primera vez que no se festeja el documento final con bombo y platillo.

“Es un acuerdo que no satisface a nadie” fueron las declaraciones de la presidencia de la reunión. De nuevo las voces de los países más afectados por la crisis climática fueron calladas por el cabildeo de las corporaciones transnacionales y por los países del Norte Global. Las obligaciones (no vinculantes) que los más de ciento noventa países firmaron en el 2015 en París y ratificaron en el 2016 en New York, ahora se convierte solo en sugerencias que los países pueden considerar dependiendo de lo que esperen de sus compromisos para el desarrollo y crecimiento económico.

De nuevo el modelo antes que la justicia. El sistema antes que los derechos humanos. Sin esperar mucho de esta o de cualquier otra Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de la ONU y a sabiendas que las posibles soluciones no se darán en estos espacios, Katowice logra retroceder bastante las posibilidades de que se lleguen acuerdos mínimos para la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero tal como la evidencia científica lo exige.

El acuerdo más interesante por los retos que significa para la región fue la sede para la COP25 del próximo año. Esta será en Chile, compartiendo presidencia con Costa Rica, misma que será sede de la reunión previa en octubre del 2019. Los dos retos inmediatos, en lo que ésta presidencia conjunta debe ir trabajando están en lograr un verdadero acuerdo con mecanismos a cumplir en fechas y acciones para mantener al planeta por debajo del 1, 5 grados.

Más allá de todo el cabildeo de la industria y el Clan de Petróleo esta parte es fundamental. El IPCC debe ser un verdadero eje rector de estos acuerdos y sus informes deben de tratarse con la seriedad que implican. El segundo reto, el cual creo que es el más importante es poner de forma prioritaria para todos los participantes el tema de la adaptación al cambio climático, donde se dejen fuera a los Mercados de Carbono como el único mecanismo para poner el financiamiento de estas medidas. Un reto harto complicado si tenemos en cuenta que las corporaciones transnacionales tienen secuestrada la Conferencia de las Partes desde su inicio. Veinticuatro años de negociar, cabildear a su favor.

Afuera, en las comunidades tenemos un reto mayor. Mucho por hacer. Las resistencias contra el modelo de producción-consumo deben de radicalizarse aún más. Dejar el ecofriendly y convertirse en una amenaza mucho más fuerte para el sistema. Las alternativas hacia la construcción de ese OTRO MUNDO POSIBLE que al final no son sino medidas de adaptación al colapso climático y que por lo tanto se convierten en medidas de mitigación deben de mantenerse como soluciones reales, factibles, comunitarias, desde la lógica del decrecimiento, de la comunalidad, del quehacer colectivo. Si Katowicw no fue nuestro, si en Copenhague no se escucho el grito de ¡Cambiemos el Sistema no el Clima!, que desde Costa Rica hasta Chile se escuchen nuestras voces.

Que les quede claro que es ahora o nunca.

Toluca, Estado de México, 2018

Jorge Tadeo Vargas Juvera, director de LIDECS.

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El Clan del Petróleo inicia su ataque: especial COP24

El Clan del Petróleo inicia su ataque: especial COP24

“…el demonio con tentáculos los arrastra lenta e inexorablemente a sus fauces abiertas…”

Doctor Strange, Días del Futuro Pasado

#DíasdelFuturoPasado Volumen tres

Ahora mismo en los pasillos de la cumbre oficial y en esos espacios que amablemente ceden las corporaciones a las ONGs transnacionales y su cabildeo “ecofriendly”, la mayor critica de éstas a lo que sucede en Polonia por estos días tiene relación con que es un país dependiente en gran medida del uso del carbón para la producción de energía, con lo que –según las mismas ONGS- convierten a la reunión en toda una contradicción, pero no mencionan mucho o nada de otras cuestiones más de fondo de porque esta y las 23 anteriores son una contradicción entre lo que se busca y lo que se hace. Un fracaso absoluto para el planeta.

Mientras esto pasa, el Clan del Petróleo compuesto por Arabia Saudí, Kuwait, Rusia y uno de los pocos países que renunció al Acuerdo de París, país negador del cambio climático además de ser uno de los mayores responsables del aumento de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en los últimos cuarenta años, Estados Unidos, han paralizado cualquier apoyo al último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) deteniendo así muchas de las posibles acciones para mantener en 1.5 los grados que nos pueden dar un tiempo de preparación para el inminente colapso socio-ambiental.

Detener el calentamiento global en 1.5 como lo menciona el informe del IPCC, en este momento ha dejado de ser importante en la discusión en Katowice, dentro de la COP. Esta es la última estocada por parte de la industria de los combustibles fósiles para mantener la Era del Petróleo hasta el final, convirtiéndola en la era más devastadora en toda la historia de la humanidad.

Ya desde la presentación del informe en octubre, la administración Trump declaro que el gobierno de los Estados Unidos no respaldaba las conclusiones de los científicos responsables de este reporte, ni de cualquier otro que hablara del aumento de emisiones de GEI, negando por completo la evidencia científica del cambio climático y la responsabilidad antropocéntrica sobre él. El apoyo dado por los otros tres países pertenecientes al Clan del Petróleo pone en serios riesgos lograr avances para la construcción de los mecanismos necesarios para poner en marcha el Acuerdo de París, mismo que se queda corto para alcanzar la medida del 1.5 por motivos que se ya han planteado anteriormente.

A pesar de las declaraciones de algunos países que lamentan la actitud del Clan de Petróleo, es claro que las posibilidades de tener resultados exitosos –aunque al final digan que lo lograron- incluso para alargar un poco más la vida del modelo de producción-consumo son inciertos o nulos en el peor de los escenarios.

Esto se agrava aún más si tomamos en cuenta que el Fondo Verde propuesto y aceptado en la COP16 (Cancún, México 2010), fondo que tiene como objetivo apoyar a los países del Sur Global –los más afectados por la crisis climática- a implementar medidas de mitigación y adaptación está en números rojos, pues los países del Norte Global –responsables del mayor número de emisiones de GEI a la atmosfera- quienes son los que darían la mayor cantidad de recursos para este fondo no  lo han hecho. Después de ocho años los mecanismos para las aportaciones siguen estancados en negociaciones sin futuro. Lo que en su momento fue el mayor éxito de la COP16 se ha convertido en un fracaso como cualquier negociación donde el tema económico es mayor al tema socio-ambiental.

Dentro, en la reunión, las discusiones siguen centradas en los Mercados de Carbono, en lo monetario y como esto debe de favorecer a los mecanismos a implementar, donde el Sur busca fondos para fortalecer un nuevo modelo de capitalismo verde –o un neo-feudalismo donde las corporaciones son los reyes y los gobiernos sus títeres- financiado por el Norte. Al final no logran ponerse de acuerdo, excepto en el cabildeo de las transnacionales que aprovechan la coyuntura para seguir beneficiándose de la crisis climática. Las estrategias y formas de acción dentro de la reunión se mantienen igual que hace diez años; sin acuerdos que permitan medidas de mitigación o adaptación y sin cuestionar la raíz del problema.

Al cambio climático lo tenemos que reconocer primero como una consecuencia del modelo de producción-consumo y después como una causa de muchas otras más, en las que podemos englobar desde el desplazamiento forzada, las sequías, el aumento de temperatura, la muerte de miles de personas y animales en todo el mundo. Estas causas van modificando las relaciones entre los seres humanos y sus ecosistemas cercanos como un efecto dominó en todo el planeta; efecto que, hagamos lo que hagamos en este momento es imposible detenerlo. Todo lo que nos queda es buscar medidas de adaptación que nos permita sobrevivir al colapso con el mínimo de perdidas posibles.

El IPCC presenta un panorama desolador de alcanzar en los próximos años los dos grados. Hablan de que 1.5 es lo menos que podemos aceptar –políticamente hablando-. La realidad es otra. El panorama que vivimos actualmente ya es desolador y de continuar con este modelo de producción-consumo, los costos del colapso los seguiremos pagando las poblaciones más vulnerables.

Ante la extinción: rebelión es la consigna de un nuevo movimiento surgido en Inglaterra y que ya tiene eco en las manifestaciones callejeras que se están dando en Katowice; donde desde afuera, las NO invitadas a las negociaciones tratan de hacerse escuchar. Donde los que conocen las verdaderas soluciones a la crisis climática, soluciones alejadas de la lógica del mercado continúan resistiendo ante un sistema, ante un modelo que no busca más que su propio beneficio, aunque en ello se les vaya la vida.

El fracaso de la COP24 está más que cantado y siendo francos tampoco hay mucho que se pueda salvar. Cambiar el sistema, NO el clima. No es clima, es el capitalismo. Son consignas que año con año cobran fuerza más allá de las cumbres internacionales.

Toluca, Estado de México, 2018

Jorge Tadeo Vargas J. Director de LIDECS.

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Sin nada de pan y mucho circo o lo que es lo mismo: Consultas sin valor

Sin nada de pan y mucho circo o lo que es lo mismo: Consultas sin valor

“Sobrevivimos, apenas salimos triunfantes. No sabíamos que vendrían cosas peores”
Cyclops, Días del Futuro Pasado.

El debatible éxito que tuvo la supuesta consulta nacional sobre el lugar para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), trajo consigo un nuevo espectáculo dirigido por el gobierno de López Obrador que bien podríamos titular “todo a consulta” y que ahora prepara el segundo acto donde entre otros puntos se pondrá a votación nacional la construcción del tren maya, la refinería de Dos Bocas, Tabasco y el proyecto de reforestación de bosques con árboles frutales y maderables. Megaproyectos que han sido duramente criticados por especialistas, investigadores, pero sobre todo por las comunidades afectadas.

Lo primero que deben tener en cuenta todas las personas que movidas por el motivo que sea, van a participar en esta consulta nacional, es que no son vinculantes. Es decir que cualquiera de estos proyectos debe de cumplir con la ley, independientemente de lo que diga “la mayoría”.

Ese, por cierto, es otro tema a discutir,: la democracia electoral y su representatividad. Hoy no lo haremos, será en otro momento.

Seguimos: estos tres proyectos (Tren Maya, Dos Bocas, reforestación) deben de cumplir con una serie de normas y leyes antes de pensar siquiera en mover un solo peso del presupuesto o de destruir ecosistemas en nombre del progreso neoliberal. Desde la presentación del proyecto, su Manifestación de Impacto Ambiental, procesos claros de licitación, cumplimiento de leyes de protección ecológica a nivel municipio, estado y federación, así como algunos tratados internacionales que México ha firmado, específicamente el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo que es precisamente una consulta, pero no como las organizadas por López Obrador y su gente, sino una consulta a los pueblos y/o comunidades que se verán afectadas por estos proyectos (véase infografía con información al respecto).

Dejar esto de fuera y pretender que “la nación decida” es iniciar un proceso muy peligroso contra la autonomía de los Estados, de los municipios, pero mucho más peligroso contra la autonomía y autodeterminación de los pueblos y las comunidades. Esto al parecer al nuevo gobierno no le importa mucho. La consulta sobre el NAICM es clara en eso. Fue amañada y no se decidía sobre si fuera Texcoco, sino se decidía el nuevo destino, sin tener en cuenta lo que las comunidades pensaban al respecto y cerrando la posibilidad de otras alternativas.

Ahora veamos proyecto por proyecto y sus posibles impactos. Dejando fuera que sea cual sea el resultado de la consulta estos megaproyectos ya están en proceso de llevarse a cabo, por lo que como lo dijo el señor López Obrador, la consulta solo es para reafirmar que él no se equivoca.

Tren maya. Un proyecto que costará entre seis mil y ocho mil millones de dólares y que curiosamentebusca detonar aún más el desarrollo turístico de sol y playa de la región de Cancún, Tulum, Calakmul, Palenque y Chichen Itzá, región que dicho sea de paso se encuentra en riesgo por el alto grado de turismo devastador que ya tiene. Ahí, las comunidades que buscan vivir de otra forma que no sea la impuesta por las grandes empresas turísticas viven en una constante lucha y resistencia por mantener su forma de vida y sus territorios. Este proyecto pone en riesgo cientos de miles de hectáreas de selvas con lo que se perderían cientos de especies de fauna y flora, también se pone en riesgo la forma de vida de muchas comunidades que dependen directamente de este ecosistema.

No está de más mencionar, aunque no es tan importante (al menos para mí), que parte del dinero que se usará para la construcción del tren maya saldrá del presupuesto de la Secretaria de Turismo para la región, es decir, se corre el riesgo de que no se tenga el dinero suficiente para la promoción turística en la zona. Lo importante aquí es que las comunidades ya dijeron NO al tren maya y su voz es la que debería de valer. No existe ningún argumento válido para que este tema se decida a nivel nacional. El verdadero desarrollo pasa por las necesidades de las poblaciones, por las comunidades y no por todos los habitantes de un país.

Por donde sea vea no existe un mínimo de justicia en esta consulta nacional, al contrario, se intenta imponer el voto de una supuesta mayoría, que tampoco es el caso, pues es un proyecto que se piensa llevar a cabo sea cual sea el resultado.

Refinería Dos Bocas. Aquí muchas podrán argumentar que la consulta vale, pues una refinería es un proyecto que compete a todo el país. Incluso algunos dirán que las zonas de sacrificio que dejan a su paso este tipo de proyectos son daños colaterales del progreso y el desarrollo. Para los liberales y aún para los neoliberales la naturaleza es sujeta de secuestro cada que lo necesitan, bajo el discurso de que al minimizar los impactos todo está permitido. Incluso la destrucción de manglares, los cuales están protegidos por tratados internacionales y leyes mexicanas que así lo dictan. Tampoco importa los acuerdos firmados por México en materia de transición energética donde se debe priorizar las energías renovables.

Acá tampoco entraremos a discutir la matriz energética y lo insustentable que es. Tampoco el cenit del petróleo, con lo que estamos entrando a los últimos años de bonanza de hidrocarburos. De nuevo la consulta sobre este proyecto es un sinsentido si tomamos en cuenta que ya están preparando el terreno. El resultado no cambiará para bien la degradación y los impactos ecológicos que ya están presentes en la zona. Lo que sí es que aumentará un daño irreversible en uno de los Estados más impactados por un modelo extractivo, generando más zonas de sacrificio. Estamos ante un colapso civilizatorio producido principalmente por nuestra adicción a los hidrocarburos. Mantenerlo es suicida. Tal parece que la IV Transformación sufre del Síndrome del Titanic. Ven al iceberg, pero no piensan hacer nada para evitarlo.

Sembrando vida, proyecto de reforestación. Este megaproyecto que de cierta manera es el único que tiene una verdadera proyección nacional, se presenta como la solución a muchos de los problemas del campo, donde se habla que generará cuatro mil empleos directos.

¿De qué se trata? Pues de sembrar árboles frutales y maderables, estos últimos de ciclo corto con el propósito de reforestar zonas afectadas por la deforestación. En teoría suena bien. Estupendo diría cualquier persona a la que se le preguntara sobre este proyecto. Pero ¿Cuáles son los riesgos?

El primero es que convertir los bosques en zonas de monocultivos forestales no es una política adecuada para “sembrar vida”, al contrario convierte a los bosques literalmente en desiertos verdes que sólo tienen la función de producir materia prima con valor económico y donde los verdaderos servicios ambientales que cumplen dentro de un ecosistema son nulificados por el servicio económico que van a prestar. De nuevo, es un proyecto que se piensa desde el capital y no desde las comunidades y sus necesidades.

El riesgo de este proyecto es similar a los propuestos en mecanismos de los mercados de carbono como el REDD y el REDD plus, es decir que se conviertan en generador de ganancias para las multinacionales, dejando un impacto directo en los ecosistemas y las comunidades.

La propuesta de poner a consulta nacional proyectos que ponen en riesgo territorios específicos y con ellos la forma de vida de muchas comunidades (hablamos de miles de personas) no solo es irresponsable, sino que genera una injusticia social que se disfraza de democracia.

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de LIDECS

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