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De marchas y huelgas climáticas ante el punto de inflexión

De marchas y huelgas climáticas ante el punto de inflexión

#DíasDelFuturoPasado vol. 31

“…parece que va explotar, pero nunca explota

Siguen poniendo parches y la maquina está rota”

Creen que saben que, La Charli, Machete en Boca

El pasado viernes 20 de septiembre a iniciativa de Fridays for Future dio inicio la campaña “Huelga por el Clima”, una iniciativa que Greta Thunberg inicio en su escuela local en el 2018 como una forma de visibilizar la crisis climática que vivimos. Esta acción la catapulto a la fama como una activista global a la que han invitado incluso a Davos, a hablar con quienes tienen el poder económico y político en el mundo, lo que ha traído toda una revolución mediática que tiene como exigencia que los gobiernos del mundo declaren una emergencia climática.

En Guadalajara, marcha global y performances.

El inicio de esta campaña se da con una marcha global, justo el viernes 20 de septiembre, donde cientos de miles de personas salieron a las calles a protestar por la justicia climática o la falta de ella. Contrario a lo que podemos pensar, producto de la memoria tan corta que tenemos actualmente, gracias a las redes sociales y sus algoritmos, esta marcha no es la primera que se realiza a nivel mundial. Hace cinco años por iniciativa de Climate Action Now! se organizo una marcha similar, donde la acción de los Occupy Wall Street de inundar el corazón del capitalismo, es decir, las calles del sector financiero de Nueva York, fue de las mejores acciones que se llevaron a cabo. Las peticiones hace cinco años eran muy similares a las que se hacen actualmente. También se llevo a cabo una Cumbre de los Pueblos donde muchas comunidades participaron para dar testimonio de como viven el cambio climático sin justicia.

En Hermosillo también marcharon decenas de jóvenes.

Este 2019 no tiene nada de novedoso en realidad, excepto que el escenario global ha cambiado bastante y por fin el sistema de clases ha logrado introducirse por completo en algunas luchas climáticas, o al menos construir su propio espacio desde donde llevar la agenda, pervirtiendo el discurso, dejándolo vacío, sin contenido, pintándolo de verde.

Pero ¿Qué paso el viernes en el mundo con la marcha mundial por el clima? Hagamos un ejercicio crítico al respecto, partiendo desde una verdadera lógica anticapitalista, reconociendo en primer lugar la poca participación de comunidades afectadas por el colapso climático en particular y el socio-ambiental en general en esta marcha, principalmente en el Sur Global.

Lo bueno: digamos que a pesar de Fridays for Future, de los jóvenes y su discurso adulto-fóbico, de la falta de un discurso que englobe el colapso civilizatorio que vivimos, que miles de personas salgan a la calle siempre es bueno, nos da energía, especialmente cuando te encuentras con amigas que desde hace diez años continúan en la resistencia. ¿Alguien recuerda Rising Tide? Ver que gente que tiene un respaldo de trabajo con comunidades, con grupos, colectivos siguen aquí es siempre un aliciente.

Lo malo: el secuestro mas que evidente que se viene dando por parte del sistema de clases. Casi la totalidad de las manifestaciones que se dieron en todo el mundo tuvieron un discurso capitalista, muy verde, sí, pero a fin de cuentas capitalista. Muy poca crítica real al modelo de producción-consumo, están mucho más basados en el ecofriendly que un cambio de raíz. Pero ¿No es acaso la agenda de Fridays for Future? Lo peor: saber que un enorme porcentaje de los fondos para llevar acabo esta acción global fue puesta por fundaciones y corporaciones que están detrás del “nuevo acuerdo verde” que tiene un objetivo muy claro: pintar de verde al sistema de clases para ir preparando la nueva mutación del capitalismo del neoliberalismo al neofeudalismo. Tristemente lo están logrando con ayuda de muchas personas bastante ingenuas para no entender hacia donde vamos. Greta es una de ellas. Este movimiento de clase media, blanco, forma parte de la estrategia.

#SalvandoSuPutoMundo. Hermosillo.

La campaña “Huelga por el Clima” continuará todo el mes de septiembre, donde cada grupo de Fridays for Future y aliados estarán organizando diversas acciones como foros, talleres, conversatorios, entre otras. ¿Qué seguirá después de septiembre? Yo no lo tengo claro. La incidencia que pueda tener Greta y su movimiento dentro de la cumbre oficial, COP25 en Santiago de Chile no lo tengo muy claro, sería especular, seguro que dará un maravilloso discurso que aparecerá en todos los medios. Lo que es claro es que la incidencia de este grupo en la realidad que vivimos, especialmente en el Sur Global es nula. La razón principal es la falta de trabajo de base, comunitario, que no existe al respecto por parte de estos grupos. No solo desconocen el tema, en el mejor de los casos lo confunden y hasta los más radicales terminan con acciones ecofriendly que nada aportan al colectivo, mucho menos a las alternativas al colapso civilizatorio que tenemos encima.

Estamos ante un momento clave para la resistencia, un punto de inflexión donde el capitalismo se prepara para una nueva mutación. El colapso civilizatorio que se viene, pone en riesgo no a las corporaciones transnacionales pues ellas ya se preparan, en realidad pone en riesgo toda la geopolítica global y con eso a la naturaleza y las poblaciones vulneradas por el modelo. El capitalismo ve en la COP25 una oportunidad de comenzar esta mutación, el nuevo pacto verde, sumando a la emergencia climática que seguro saldrá desde las reuniones oficiales y nos la venderán como el mayor éxito de la cumbre: vienen a poner la mesa para ello. Nos toca a nosotros hacer de Santiago en el 2019, nuestro Seattle del 99 (busquen en Google si no saben de lo que hablo) y hacer tambalear al sistema.

Hermosillo.

No se trata de hacer una crítica sin sentido a un movimiento que es legítimo, al menos para muchas de las que están abajo en la cadena de mando oenegero. Se trata de ir más allá, buscar a quien le beneficia, quién esta detrás de esto y a quién le sirve. Algo es claro: al planeta no le sirve mucho. Mas allá de campañas específicas, la radicalización de los movimientos ─ no solo climáticos─ sino por la justicia en general es urgente para lograr sobrevivir al colapso civilizatorio, donde el sistema no sea quien dicte como se dará. Nos toca trabajar mucho más que ellos.

Desde el colapso, ante la extinción, rebelión.

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

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Foto principal: https://www.zonadocs.mx

Fotos interiores tomadas de la cuenta en facebook Colectivo Caminantes del Desierto

Poniendo en jaque a la industria cementera

Poniendo en jaque a la industria cementera

#DiasdelFuturoPasado volumen 30

El pasado cinco de julio, la diputada del PRD, Areli Rubí Miranda Ayala y el diputado Víctor Osmid Guerrero Trejo presentaron en la cámara de diputados del Estado de Hidalgo una iniciativa de reforma al artículo 162 de la Ley de protección ecológica del Estado, con la que buscan prohibir categóricamente la incineración de residuos sólidos urbanos en cualquiera de sus formas, ya sea waste to energy o coprocesamiento. Dicho sea de paso Hidalgo es el Estado con más plantas cementeras incinerando residuos –sólidos urbanos, peligrosos y de manejo especial- por lo que obviamente a la industria cementera no le gusto dicha iniciativa y ha iniciado el cabildeo para detenerla en el dictamen, el cual se tardara varios meses para darse y las compañías cementeras están aprovechando el “apoyo” de ciertos grupos “ambientalistas”. Pongo entre comillas estas dos palabras pues sabemos que estos grupos son mercenarios que se venden al mejor postor y le tienen más amor al verde del dólar que a su supuesto ecologismo. No voy a entrar en el beef con estas personas que, gracias a su historia y su proceder su credibilidad no es peligrosa, no tienen validez social, al contrario, si ven un beneficio económico personal un día pueden demandar a la industria cementera ─que lo hicieron─ y el otro estar de su lado, apoyando sus malas prácticas socio-ambientales. Me centraré a una realidad que viven las comunidades cercanas a las plantas cementeras y que fue la razón principal para que el Frente de Comunidades en Contra de la Incineración hicieran alianza con estas diputadas para lograr que se diera esta iniciativa.

El Valle del sacrificio en Hidalgo. Foto: elindependientedehidalgo.com.mx

La región de sacrificio de Tula, Hidalgo ha estado en los reflectores mediáticos desde hace un par de meses cuando Víctor Toledo, secretario de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) clasificó esta región como un infierno ambiental, dándole extraoficialmente la categoría de emergencia ambiental; sin embargo, las comunidades que viven ahí tienen décadas luchando para que el gobierno ponga cartas en el asunto, armando un plan de restauración. Entre estas comunidades están los municipios de Atotonilco de Tula y su vecino del Estado de México, Apaxco, donde sobreviven a pesar de las seis cementeras que están instaladas en unas cuantas hectáreas. Estas seis cementeras están incinerando residuos, arrojando gases tóxicos a la atmósfera, aumentando con esto la toxicidad del aire en la región con contaminantes orgánicos volátiles y contaminantes orgánicos persistentes. Todos ellos con graves daños a la salud ambiental, no solo de estos municipios sino de toda la región de sacrificio que es el Valle del Mezquital. Esta es la razón por la que las comunidades se organizaron en un frente con más comunidades del país y desde donde mantienen una lucha por la defensa de la salud ambiental. Con esto en mente buscaron una alianza con funcionarios públicos con la capacidad de legislar, mejor aún si una de las diputadas como Areli, que sabe lo que es vivir en una región de sacrificio y ver día a día el deterioro de la salud de su pueblo.

Resistencia.

 Más allá de lo que los convenios internacionales puedan decir, de lo que se crea que es bueno para las comunidades desde un escritorio, incluso lo que la propia esquetiometría pueda formular desde la química, de las normas y leyes hechas a modo de la industria, la realidad es que las personas y la naturaleza en esa región se está muriendo. Aceptando que los impactos son multisectoriales, que en una región de sacrificio son muchos los factores, eso no quita la responsabilidad que tienen las plantas cementeras y su incineración disfrazada; al contrario, los pone a la cabeza de los culpables. Esto es evidente con tan solo darte una vuelta por la región. Inclusive activistas anti-incineración de España, Italia, Argentina lo ven así, lo han dicho así, la peor región de sacrificio del mundo. Y sí, existen luchas en todo el mundo contra esta práctica, aunque los mercenarios pagados por la industria creen que estas luchas solo se dan en México por revoltosos. Sin embargo, en Italia, Holanda, Serbia, Eslovenia han logrado detener la incineración de residuos, incluso cerrando algunas plantas, igual que en España.

La modificación propuesta al artículo 162 de la ley de protección ecológica del Estado de Hidalgo es histórica a nivel nacional por el simple hecho que invita a los municipios a buscar nuevas formas de manejar sus residuos que no sea enterrarlos o quemarlos, es una oportunidad de voltear a ver planes de Basura Cero que fortalezcan las economías locales, que permitan una ley de responsabilidad extendida al productor, trabajando con la comunidad, incluyendo a los pepenadores, una solución que SÍ va el camino hacia donde van la mayoría de los países del Norte Global.

SEMARNAT ha decidió poner en marcha planes de restauración para esta región, trabajando directamente con la comunidad, esto junto a la iniciativa de ley asustan a una industria que en México nunca ha sido tocada, así que han comenzado su ataque. No queda más que mantener la resistencia buscando terminar con esta región de sacrificio, formada por años de ausencia de y complicidad del Estado.

Toluca, septiembre 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de www.lidecs.org

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Desmitificando el cambio climático

Desmitificando el cambio climático

#DíasdelFuturoPasado volumen 28

En tiempos de colapso, el sistema de clases busca un chivo expiatorio a quien culpar de las multiples crisis sistémicas provocadas por el modelo de producción-consumo. mientras que éste se ha ido “perfeccionando” la devastación socio-ecológica va en aumento.

A medida que los medios de comunicación toman como chivo expiatorio al cambio climático, culpándolo de todos nuestros males actuales y por venir, cualquier otra problemática socio-ecológica provocada por el modelo extractivo queda fuera de foco, incuso algunas como la minería de litio o el plástico verde son justificadas para continuar con el maquillaje verde. Aquí vale preguntarse qué tan culpable es el cambio climático de toda la crisis civilizatoria o es simplemente una consecuencia mayor, producida por el modelo de producción-consumo, modelo que si bien es cierto que con la llegada del neoliberalismo alcanzo el máximo nivel de depredación, este viene funcionando como motor de la economía global mínimo desde la revolución industrial, aunque algunos antropólogos radicales mencionan la entrada de la agricultura como el punto de inflexión del modelo civilizatorio actual, un tema para discutir después.

Sería absurdo negar que la crisis climática se presenta como la mayor amenaza para nuestra civilización actual, ni que sus consecuencias nos ponen en un riesgo muy grande de desaparecer como especie, el cual solo podemos subsanar con un gran esfuerzo adaptativo a las condiciones que se vienen presentando y que van en aumento; sin embargo, no podemos caer en el juego maquiavélico del sistema de asegurar que todos nuestros esfuerzos deben de ir encaminados a frenar el cambio climático. En primer lugar, porque es imposible frenarlo, ya lo estamos viviendo y a lo mucho –y esa debe ser nuestra apuesta- podemos adaptarnos a las nuevas condiciones, mientras buscamos los mecanismos comunitarios, colectivos y ecosistémicos para que las consecuencias se reduzcan al mínimo.

Esto nos lleva a lo segundo: el sistema no está buscando un cambio radical, sería un suicidio para él, lo que busca es un maquillaje que le permita ir modificando ciertos patrones y así continuar con su hegemonía. Por lo tanto, es mucho mejor hablar de emergencia climática que de emergencia sistémica. Mientras hablemos de cambio climático, desde un discurso desfasado de la realidad es mucho más difícil para las comunidades vulneradas comenzar con un verdadero proceso de adaptación, especialmente para aquellas –que son casi todas- que viven en territorios devastados, privatizados, donde la incidencia y la libre autodeterminación de los pueblos se ve cooptada por la violencia del Estado y las corporaciones transnacionales.

Minería de Litio en Chile.

El modelo de producción-consumo está en crisis, también lo está el sistema de clases. Es imposible negarlo y esto lo lleva a buscar como adaptarse para sobrevivir, mutar hacia otro sistema mucho más agresivo que tiene como antecedente cercano, el feudalismo con sus espacios amurallados para la protección de quienes tienen el poder político y económico y donde las poblaciones vulneradas sobreviven en las regiones de sacrificio. Esto es claro para cualquiera que no tenga miopía ideológica. También es claro que la crisis climática es el mayor síntoma de esta enfermedad llamada neo-extractivismo, capitalismo, o como le quieran llamar los académicos a este sistema de clases que viene oprimiendo desde hace algunos siglos, especializándose hasta llegar a lo que tenemos actualmente.

Desde esta crisis socio-ecológica podemos/debemos actuar para construir nuevas formas de relacionarnos entre nosotras y con la naturaleza, y eso solo lo podremos hacer si logramos rescatar la acción y el discurso de quienes hoy lo tienen secuestrado para darnos una versión a modo, sin contenido, desde la lógica del mercado y lo que es peor sin colectividad, apoyo mutuo, comunalidad.

Desde algún lugar en el Nevado de Toluca

Septiembre 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas Juvera

Director de www.lidecs.org

Sonriendo hacia el colapso

Sonriendo hacia el colapso

#DíasdelFuturoPasado volumen 27

La ecología sin lucha social, es solo jardinería”

Chico Mendes

Hace unos días platicaba con una amiga sobre el movimiento global “Fridays for Future” y la incidencia de Greta Thunberg dentro de las reuniones oficiales de la ONU sobre el cambio climático. Ella me comentaba que eso era mejor que nada; además de alabar el valor de Greta de decir lo que los gobiernos no quieren escuchar, criticando un poco mi postura radical sobre el papel de esta niña y su movimiento.

Ante estos comentarios me puse a reflexionar sobre mi actitud y si es una actitud correcta, criticar un movimiento de jóvenes que intentan luchar contra el cambio climático con las herramientas que conocen y tienen a la mano; al final, están haciendo más cosas que muchos adultos – ¿será cierta esta afirmación? – Mi pregunta es: ¿Fridays for Future es un movimiento legitimo? Estoy seguro que lo es, sin embargo, no es representativo más que de jóvenes de clase media, insertos dentro del capitalismo, que se han comprado el discurso “ecofriendly”, incapaces de hacer una crítica real al sistema de clases y el modelo de producción-consumo. El problema con “Friday for Future” en general y con Greta en particular es todo lo que está montado detrás, que sin entrar en especulaciones de donde vienen los fondos, una especulación que en lo personal me produce mucha flojera, la falta de compromiso político, sin entender claramente lo que significa justicia climática, transición justa, entre otros conceptos necesarios para comprender lo que muchos llevamos diciendo hace años, que es la necesaria adaptación al cambio climático, convierten a este movimiento en algo que no tiene ni tendrá nada más que un espectáculo circense dentro de las reuniones oficiales, en foros oenegeros, en movilizaciones “ecofriendly” pero no pasarán de ahí.

“Cool kids”.

Días atrás en Lausana, Suiza se dio una reunión de más de 400 miembros del movimiento donde sacaron una declaración no vinculante, dicen ellos, pues no estaban todos los miembros del movimiento (¡archirecontrasic!!) llamada “Smile for Future”. Esta declaración tiene muchos puntos a revisar, principalmente aquellos que insisten en llamar a los gobiernos a tomar compromisos para evitar las peores consecuencias del cambio climático, donde uno podrá estar de acuerdo con ellas, pero el tema va más allá que la reducción de Gases de Efecto Invernadero o la creación de empleos verdes. Si la crítica no va directamente al modelo de producción-consumo que es mucho más amplio que cambiar a “otra forma de capitalismo” entonces estamos buscando salidas partiendo desde el mismo lugar donde se ocasionaron los problemas. No hay esperanza desde el propio capitalismo. Es por eso que el movimiento tanto Friday for Future como Smile for Future que son básicamente lo mismo están destinados al fracaso, eso sí, mientras tanto el propio sistema de clases se beneficia de su discurso para mantenerse a flote.

Greta, nuevos protagonismos.

Para septiembre, este movimiento ha comenzado una convocatoria de una movilización global contra el cambio climático, donde cientos de miles de personas, organizaciones, comunidades se han sumado. Se espera que el 20 de septiembre que es el día de la marcha global en todo el mundo salgan a la calle millones de personas, con el objetivo de mostrar que nos urgen cambios ante la emergencia climática que estamos viviendo.  En muchas ciudades se plantean foros, charlas, talleres para hablar de esta situación, me recuerda un poco a todo lo que estuvo ocurriendo a finales de la década del 2000 cuando el cambio climático fue noticia y agenda de muchas financiadoras. De Copenhague a Cancún era noticia; era una buena forma de sacar fondos para muchas organizaciones. ¿Cuánto tiempo durará? Eso no lo sé. ¿Cuál será el resultado real? Eso es más difícil de predecir. Lo que es seguro es que mientras el circo continua, el colapso civilizatorio no se detiene, donde incluso movimientos legítimos, con una postura radical como puede ser Extintion/Rebellion son cooptados por estas ONGs que no alcanzan a ver que la emergencia es civilizatoria y no climática o simplemente están más preocupadas por ver cuantos fondos pueden obtener de la nueva agenda climática.

Smile for Future, la reunión en Suiza.

De septiembre a diciembre se pondrá en discusión desde la sociedad civil hasta los gobiernos y las corporaciones transnacionales cual será el futuro de la próxima COP, el número 25 a llevarse a cabo en Santiago de Chile. Los resultados no parecen ser los mejores para lograr definir lo que haremos como civilización ante el cambio climático. O comenzamos a plantearnos la destrucción del modelo de producción-consumo y el sistema de clases o simplemente dejamos que ese mismo sistema siga ganando terreno para convertir medio mundo en regiones de sacrificio donde los privilegiados se protejan en sus Elysium, mientras que el resto, los supervivientes sigamos siendo carne de cañón.

En algún lugar del Nevado de Toluca

Agosto, 2019

Por: Jorge Tadeo Vargas, director de www.lidecs.org

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¡No es la alimentación, es el sistema!

¡No es la alimentación, es el sistema!

#DíasdelFuturoPasado volumen 26

Hace unos días muchos medios de comunicación publicaron una nota sobre el nuevo informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) que es el órgano científico de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP) de la ONU. En sus notas destacaban o solo se centraban en dos puntos de un informe de más de cien páginas. El primer punto es sobre la importancia de rescatar los bosques como una medida de adaptación/mitigación a la crisis climática y aunque el informe habla de rescatar los ecosistemas con características forestales, manglares incluidos, solo retomaron la parte donde las plantaciones de monocultivos pueden tener cierto valor económico en el mercado de carbono. Esta parte del informe es muy seguro que sí la retomen en la próxima COP. Jugando un poco a la predicción y el supuesto, es posible que el REDD en todas sus formas tome fuerza en la reunión número 25 de la conferencia de las partes a celebrarse en Santiago de Chile. Esto sumado a la fuerte inversión y/o promoción que se le viene dando a los mega-proyectos turísticos con la etiqueta o la certificación de “sustentable”, es decir, más maquillaje verde al modelo.

El segundo punto que fue el que se convirtió en tendencia mediática fue sobre la industria agropecuaria, principalmente en el consumo de carne y como reduciéndolo podemos combatir al cambio climático, salvando con esto al planeta de su inminente destrucción, así como la extinción de los seres humanos. Para quienes no leyeron el informe y están con la dinámica catastrofista que nos han vendido los medios, las nota les comprobaba que en efecto estamos al borde de la extinción y que tenemos que hacer algo, lo más sencillo, lo más fácil que no cuestione al modelo desde la raíz. Puedo imaginarme a muchos de los que leyeron la nota corriendo a su refrigerador para sacar la carne que tienen almacenada en él y dárselas a sus mascotas. Acto seguido ir a la tienda de productos orgánicos más cercana a comprar tofu importado de Asía, o Norteamérica. Igual yendo al mercado por sus kilos de soya de Sudamérica.

Los que SÍ leyeron el informe (el cual invito hacerlo a todas quien aún no lo hacen) pueden darse cuenta que en este no se habla de la carne como el principal emisor de Gases de Efecto Invernadero. Habla de una industria cárnica, que como toda industria tiene una huella ecológica mayor que la simple producción. De nada sirve dejar de comprarle carne a tu carnicero local que a su vez se la compra al ganadero de la región, si el tofu, la soya u otros productos libres de carne vienen de miles de kilómetros de distancia,viajando en avión, barco, camiones para llegar.

Veamos otro estudio. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos publicó su informe anual sobre las causas del cambio climático, dando las principales fuentes emisoras de Gases de Efecto Invernadero y las presenta en el siguiente orden. Los comentarios a pie de cada porcentaje son míos: producción eléctrica, 28 por ciento. Aquí entran todas las formas de producir energía dentro de la matriz actual. Desde las que usan combustibles fósiles hasta las llamadas renovables. Transporte, 28 por ciento. Desde los carros hasta los viajes personales pasando por la distribución de productos (como el tofu de Asia) es lo que se contabiliza en este rubro, siendo la aviación y la marítima quienes más aportan. Transportar productos es la parte más significativa de las emisiones de CO2. Industria, 22 por ciento. Desde el turismo hasta la manufacturera, solo en la producción alcanza para tener el deshonroso tercer lugar, si sumamos el transporte, el número se eleva. Es parte de la cadena lineal de nuestro modelo de producción-consumo.

Por último y con un 9 por ciento está la agricultura. Donde la ganadería industrial aporta el 3, 9 por ciento de las emisiones. No hablaremos de la ganadería extensiva que tiene más aportes benéficos que dañinos. Estos datos que son mucho más serios que las notas que hemos visto circular, lo que nos dicen es que tenemos un modelo de producción-consumo insostenible por decir poco, y desde donde se apuesta desde el propio sistema de clases a construir mega proyectos extractivos, privatizadores, socializando los costos ecológicos con la naturaleza y las poblaciones humanas más vulnerables.

Cambiar nuestra alimentación es importante por muchos factores. Tantos agroquímicos tóxicos, dañinos para la salud ambiental y humana tiene que dejar de producirse, debemos de buscar modificar muchas de nuestras conductas individuales para asegurarnos el buen vivir. Pero este cambio debe de venir de la mano de un cambio sistémico, debe de tener una mirada más allá de lo que podemos hacer de forma individual para remplazarse por acciones colectivas. Dejar fuera el discurso aspiracionista del capitalismo verde que no hace otra cosa que seguir fomentando al modelo de producción-consumo actual. Un poco distinto a los ojos de nosotras, pero sigue siendo privatizador, extractivo, criminal y es el principal culpable del colapso al que nos acercamos.

Desde la Rebelión ante el Colapso

Zinacantepec, agosto, 2019.

Por: Jorge Tadeo Vargas, Director de LIDECS

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¿Ser “ecofriendly” nos salvara del colapso?

¿Ser “ecofriendly” nos salvara del colapso?

#DíasdelFuturoPasado 25

“Ay vamos amigo, ¿Esta te parece la cara de
alguien que va causar problemas?”
Elrod Hulk, en Old Man Logan

A medida que las noticias sobre la extinción de la humanidad van en aumento, con lo que los supuestos síntomas también aumentan aparecen artículos de periodismo de investigación que hablan de la depresión por el cambio climático, del desinterés por un gran sector de jóvenes de no querer planear su futuro, pues al fin y al cabo solo nos quedan diez años antes de la extinción. A la par de este fenómeno mediático también aumentan las soluciones de final de tubería que nos invitan mañosamente a cambiar nuestros patrones de consumo, incluso comienzan a usar términos que años atrás eran exclusivos de los ecologistas, como son comercio justo, cierre de ciclos del modelo, entre muchos otros que ahora permean dentro de la ciudadanía, principalmente aquella aspiracionista, con cierto acceso económico que busca justificar sus patrones de consumismo bajo la etiqueta de ecofriendly.

El “ecofriendlyismo”, modas para descargar conciencias.

Basta con darnos una vuelta por cualquier centro comercial para darnos cuenta que “cuidar el ambiente” ya no es una cosa solo de locos “abraza-árboles”, sino de todas y donde las marcas comerciales hacen todo su trabajo. Muchas marcas de ropa nos invitan a donar nuestra ropa vieja –siempre y cuando la hayas comprado ahí- pues para ellos donarla a personas necesitadas cierran el circulo de la moda. Lo que estas empresas ocultan es la violación de los derechos laborales de las personas que trabajan en sus fábricas o en las fábricas que ellos contratan para que les produzcan su ropa, donde los que lo hacen viven en condiciones de pobreza extrema, trabajando doce horas o más, casi siempre en algún país del Sur Global. Ocultan también la cantidad de químicos tóxicos que usan en la producción de su ropa que va formando una cadena de contaminación desde la producción hasta la disposición final. Mucho menos hablan de toda la ropa que desechan al final de temporada (la moda se rige por temporadas) donde toneladas terminan en las incineradoras contribuyendo a las emisiones de contaminantes al aire. Esta ropa nueva no está dentro del ciclo de la moda como lo está nuestra ropa vieja. La gente necesitada usará ropa de segunda, nunca nueva, al menos no de estas marcas que presumen su responsabilidad socio-ambiental con este tipo de prácticas basadas en la economía verde, es decir, con un maquillaje pero nada de fondo.

Así como este ejemplo de capitalismo verde basado en el ecofriendly puedo dar muchos otros. Incluso podríamos hablar de estos personajes que aparecen cada determinado tiempo para mostrarnos el camino, la urgencia del cambio, que el cambio dentro de este sistema de clases y su modelo de producción-consumo en efecto se puede dar, que es solo cuestión de voluntad política. Esto nos dicen ciertos personajes desde su espectáculo muy bien montado siguiendo el juego del capitalismo verde, pero sin cuestionar de raíz la crisis socio-ecológica que atravesamos en estos momentos del antropoceno y donde la crisis climática es la que recibe –por obvias razones- más reflectores.

Industria textil, la segunda que más contamina en el planeta

Pero más allá de las críticas que son muy válidas a estas prácticas ecofriendly individuales que no cuestionan el modelo de producción-consumo ¿Sirven en algo para mitigar la crisis socio-ecológica que vivimos? Después de todo son miles de personas en todo el mundo las que han dejado de usar popotes, o plástico, que no viajan en avión por decisión propia, que consumen solo de marcas certificadas como ambientalmente responsables. ¿Existe en realidad un avance gracias a este capitalismo verde? La respuesta es clara y rápida: no, no sirve, no se ha visto una reducción a la crisis ecológica, ni a la crisis climática en particular.

¿Tas nojada, Greta?

El capitalismo, ya sea de estado disfrazado de izquierda o neoliberal con fuertes tendencias a convertirse en neo-feudal en unos años, lo que busca es el crecimiento económico basado en el modelo de producción-consumo que tenemos desde hace cientos de miles de años y perfeccionado en los últimos cincuenta. Es extractivo cuando lo necesita, como lo ha sido hasta ahora pero bien puede modificar esta conducta o ampliarla aún más allá como lo podemos apreciar recientemente. Hará lo que necesite para perpetuar su modelo de desarrollo o su mito de desarrollo. El espectáculo del ecofriendly es solo eso. Una nueva forma de esta economía de perpetuarse, logrando poner la obsolescencia percibida en el ojo de las personas; donde si no estás en la moda verde eres cuestionado, marginado, segregado y si quieres ser parte de la sociedad de consumo –ahora consumo verde- las empresas están para venderte todo lo necesario. Ya puedes comprar a precios altos ropa de segunda –tal como lo hace la clase obrera en los países latinoamericanos desde hace años pagando poco- acuñando un nuevo concepto para eso: “alargar la vida de los artículos”. Lo que necesites, las empresas están encantados de venderte.

No basta con hacer cambios dentro del mismo modelo que nos sigue invitando al consume, consume, consume hasta morir, pues con esto mantenemos no solo al modelo de producción-consumo sino también al mismo sistema de clases que socializa los costos ambientales con las poblaciones oprimidas y con la naturaleza, lo cual nos está llevando al colapso civilizatorio.  Es necesario cambiar nuestras formas de convivencia donde el falso progreso y desarrollo no sean la meta y el objetivo. Cambiar por formas más comunales, de cooperación, apoyo mutuo, reconociéndonos como parte de la naturaleza.

Desde la selva salvadoreña

Primero de agosto del 2019

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

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La COP25 a debate

La COP25 a debate

#DíasDelFuturoPasado vol. 24

On the road to the #FuckCOP25

Después de cuatro años del tan cacareado Acuerdo de París, el cual los medios de comunicación nos vendieron como el acuerdo que nos iba a salvar de la crisis climática, puesto que era el que más países habían firmado y nos daban como garantía esas firmas para lograrlo. Sin embargo, esta crisis no ha hecho más que aumentar en todo este tiempo y los impactos han superado cualquier precedente histórico del que se tenga registro en todo el devenir del hombre hasta llegar al antropoceno.

Desde el Acuerdo de París a la fecha se han celebrado dos conferencias de las partes (COP) más, junto con un par de reuniones extra-oficiales donde los 197 países firmantes, menos los Estados Unidos que curiosamente sigue participando a pesar de ya no formar parte, países que deben o deberían de conciliar acciones conjuntas que permitan armar un documento rector para el que hacer contra el cambio climático. Estas reuniones han sido rotundos fracasos, principalmente por la falta de acuerdos entre los propios países, al contrario, parecen ir en la dirección contraria, priorizando el sistema económico actual basado en un modelo de producción-consumo lineal que es básicamente el culpable directo de esta crisis climática antropocéntrica. Este tratado que no puede ser vinculante o no han querido que lo sea pues no han logrado hacer un reglamento que sirva como el eje rector para poner en marcha cada una de las acciones descritas en el documento oficial. El único acuerdo al que han llegado es obviar los resultados del último reporte del IPCC que habla de la necesidad de tomar medidas drásticas ante el inminente colapso de no buscar soluciones de raíz.

En diciembre se llevará a cabo la COP número 25 en Santiago de Chile, reunión que llega bastante desdibujada por la emergencia climática que vivimos y que los gobiernos no solo no quieren reconocer, sino que además tratan de aprovecharla para impulsar todo su capitalismo verde y su idea “ecofriendly” de salvar al mundo mientras la crisis socio-ambiental aumenta. Esta reunión llega con este estigma y sin ninguna expectativa de que de ahí salgan soluciones reales de adaptación a la crisis climática.

 A pesar de esta falta de expectativas sobre lo que puede o no ocurrir en Santiago de Chile, principalmente con el Acuerdo de París, el cual dicho sea de paso merece una revisión seria de sus alcances en esto momento, hay cuatro temas importantes que deben de estar en la discusión que se dé entre países y buscar la mejor resolución por el bien de la humanidad y del planeta en general.

Primero:  desde la COP25 deben de firmar una declaratoria de emergencia climática global que acepte los hechos científicos actuales y que la reconozca como parte de una crisis ecológica y social más grande, poniendo énfasis en el modelo de producción-consumo hegemónico y su necesidad de modificarlo. No podemos seguir negando la información científica que incomoda a ciertos gobiernos y a las corporaciones transnacionales.

Segundo: los fenómenos naturales se han ido agravando a la par del aumento de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) y de la devastación ecológica que vivimos, es decir que, a mayor crisis climática y ecológica, mayores son los impactos ecosistémicos y sus problemáticas. En la COP16 celebrada en Cancún, México se presentó el Fondo Verde que es justamente para ayudar a los países ante estos fenómenos y sus impactos. A la fecha no ha logrado funcionar por la falta de acuerdo entre los países del Norte y el Sur de cómo deben ser las aportaciones, por lo que el fondo a casi diez años no ha logrado recaudar ni el diez por ciento de lo proyecto, sin ponerse en marcha. Es bastante claro que esta discusión no debería de darse, los impactos del cambio climático son diferenciados: el Sur Global sufre la mayoría de ellos, pues es donde la devastación ambiental hace que el aumento de los fenómenos naturales deje un mayor impacto. Es el Norte Global quien tiene una deuda histórica, ecológica y social para con el Sur por lo que ellos son quienes deben de financiar el fondo.

El tercer punto a debate son las metas de reducción/mitigación. El Norte Global dice que estas deben ser a diez años, la mayoría de los países del Sur hablan de que a cinco años es mucho mejor. ¿Qué dice la evidencia científica? Dice que ya no podemos esperar más. Este punto está muy ligado al primero. Lo único que tenemos para ir creando las medidas de adaptación necesarias que puedan tener un impacto en la reducción de GEI son aquellas que están basadas en las evidencias científicas y los gobiernos tienen la obligación de tomarlas en cuenta para sus planes nacionales, y para las acciones regionales y globales. La ciencia es la herramienta que junto a las acciones comunitarias nos pueden llevar a una transición justa, equitativa y ecosistémica.

El cuarto y último punto que además considero que es el más importante pues ha sido donde generalmente se detienen las negociaciones son los Mercados de Carbono. En el Acuerdo de París no se buscó una regulación más fuerte o poner frenos reales a los mecanismos que llevan a hacer un negocio de “economía verde” a la crisis climática, altamente promovida por los Mercados de Carbono. Lo que lograron fue poner un artículo, el número seis, muy peligroso, pues permite que todo aquello que esté dentro de este economía climática pueda ser contabilizado dos veces, por el país que da el dinero y por el país que lo recibe, es decir que es una contabilización amañada de la reducción de GEI. Además de los impactos que ya se vienen dando desde hace algunos años con la privatización de la naturaleza con mecanismo como los MDL, el REDD, el REDD+ entre otros.

Llegar acuerdos en estos puntos es vital, si en verdad se busca que desde Santiago de Chile salga el reglamento que permita avanzar en el Acuerdo de París, que repito, necesita revisarse para que sea vinculante y este ad-hoc a la emergencia climática actual. Así los países tendrán mayor información para armar políticas nacionales, regionales y globales. A Chile le toca recibir una reunión sin expectativas, sin crítica, cooptada por el cabildeo de las Instituciones Financieras Internacionales, las corporaciones transnacionales y las agencias de cooperación del Norte Global. Si le sumamos que se llevará a cabo bajo un gobierno neoliberal, históricamente neoliberal, al servicio de los entes mencionados arriba el augurio no es bueno. Si la sociedad civil no sale a las calles a romper con esta COP y exigir medidas ante la emergencia climática estamos condenados a un colapso aún peor de los previsto.

Desde el Colapso Civilizatorio

En algún lugar de la selva mesoamericana, julio, 2019.

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

Tw: @primaindie

El ecocidio permanente de Grupo México. La punta del iceberg de la industria minera

El ecocidio permanente de Grupo México. La punta del iceberg de la industria minera

#DíasdelFuturoPasado volumen 23

“Hay un par de muertes menores, pero nada de qué preocuparse señor” Hard Boiled, Miller, Darrow, Stewart

Hace unos días Grupo México volvió a ser noticia al derramar más de 3 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en la Bahía de Guaymas, Sonora, con todos los impactos negativos que esto conlleva a corto, mediano y largo plazo, donde el gobierno federal ya ha declarado que no existe peligro alguno de contaminación. Este derrame se suma a una larga lista de “accidentes” que el grupo minero ha causado desde hace algunos años en el Estado de Sonora y me atrevo a decir que la situación es bastante similar en todo el país. El ocurrido hace ya casi cinco años en la cuenca del Río Sonora con el derrame de las presas de jales de la minera Buenavista del Cobre en la ciudad de Cananea, Sonora. Uno de los mayores desastres ecológicos en la historia de México y el cual aún no ha sido ni reparado, ni restaurado, demostrando con esto que la impunidad y la falta de justicia trasciende sexenios gubernamentales y proyectos de nación.

Antes de hablar de los daños a corto, mediano y largo plazo que este nuevo derrame dejará, ahora en el Mar de Cortés, que sumados a los daños sin reparar en la Cuenca del Río Sonora ponen al Estado en una situación tristemente histórica; en este aspecto es importante generar el debate sobre el impacto negativo de la industria minera que va en aumento en Sonora y que con esta administración estatal actual ha sido indiscriminada, pues es bien sabido de los nexos de la gobernadora con la industria minera.

El derrame el pasado 09 de Julio. Que no pasa nada, dicen algunos expertos.

Abramos el debate. Primero, en los últimos cinco años, Sonora pasó de tener concesionado aproximadamente el cincuenta por ciento de su territorio a más del setenta por ciento para este 2019; aunque no es lo mismo una concesión que un proyecto minero, si es un peligro latente de convertirse en uno y si entendemos que la minería es una actividad extractiva, que impacta negativamente en la naturaleza y las poblaciones humanas cercanas a donde se realiza, estamos ante costos socio-ambientales mucho mayores que las ganancias de la propia industria. El mito de la minería sustentable es solo eso, un mito sin bases, ni fundamentos, sin embargo, esta cobertura mediática que se está dando de nuevo con Grupo México debe ser aprovechada para tratar de abrir el debate de cuan necesaria es la minería en este momento y si vale la pena los riesgos y los costos socio-ambientales que pagan la naturaleza y las comunidades. Los daños “accidentales” causados por Grupo México son la punta del iceberg de todos los daños que causa la industria minera en el mundo y donde el Estado de Sonora no es la excepción, de hecho si consideramos la cantidad de proyectos extractivos (minería incluida), la agro-industria, el turismo de sol y playa, las granjas acuícolas, entre otros, nos deja un Estado en plena devastación, como todo el país, como todo el Sur Global que está destinado a ser la zona de sacrificio del Norte y sus corporaciones, con gobiernos cómplices, que permiten todo bajo el discurso del derecho al desarrollo.

Río Sonora. ¿Remediación?

Hablar de los impactos que tendrá este nuevo derrame, es muy amplio. En corto plazo las afectaciones, principalmente en los mamíferos marinos, las tortugas y sobretodo en los marco-invertebrados bentónicos será muy evidente, va desde abrasiones en la piel hasta la muerte por quemaduras y/o envenenamiento, lo que a mediano y largo plazo se traduce en una disminución en las poblaciones de algunas especies, muchas de ellas con valor socio-económico -pesca- por lo que las acciones de reparación del daño deben de incluir un diagnóstico de la pesquería tanto artesanal, que será la más afectada hasta la industrial con mucho énfasis en la de arrastre por su impacto negativo ya de por si en el ecosistema del Golfo de California/Mar de Cortés. Este diagnóstico debe de incluir planes de manejo y cuidado de los macro-invertebrados bentónicos, especialmente los bivalvos y crustáceos, mamíferos marinos poniendo énfasis en la zona de la vaquita marina que con esto el riesgo de su desaparición aumenta y en la disminución de algunas especies de peces. El Golfo de California ya de por si devastado por el mega turismo, la pesca de arrastre y los proyectos extractivos río arriba, está en una posición aún más vulnerable. Asegurar que el daño está controlado sin antes haber hecho este diagnóstico habla muy mal de SEMARNAT y sus dependencias encargadas de dictaminar el daño.

Si la 4T es coherente con su discurso tendría que comenzar cancelando todos los proyectos mineros de Grupo México, además de obligarlo a reparar y restaurar todos los ecosistemas afectados por esta empresa. También debe de hacer desde un análisis muy serio, con una investigación exhaustiva de la necesidad de la industria minera, evaluando los costos socio-ambientales y de justicia ecológica por sobre el concepto de desarrollo que se tienen y las necesidades reales de las comunidades de mantener los ecosistemas sanos y funcionales, de lo contrario es continuar con la farsa que tiene al país y al mundo al borde del colapso.

Desde la rebelión contra la extinción

Zinacantepec, julio 2019.

Por Jorge Tadeo Vargas.

Director de www.lidecs.org

Tw: @primaindie

Migrar es un derecho, el desplazamiento forzado es un crimen

Migrar es un derecho, el desplazamiento forzado es un crimen

#DiasdelFuturoPasado volumen 22

Si nos quedamos con el concepto ecosistémico de la migración, esta es parte fundamental de las dinámicas poblacionales que mantienen a los ecosistemas y a la naturaleza sana, funcional. Por lo que la migración de los seres vivos es necesaria para identificar la salud de la naturaleza, incluso existen modelos matemáticos para esto.

Ahora, si el concepto lo dejamos solo para los seres humanos, la definición sigue siendo la misma. Las personas migran por una necesidad de buscar nuevas oportunidades, que no necesariamente tienen factores negativos para hacerlo, muchas veces son factores positivos. Las culturas evolucionan con la migración, las comunidades se enriquecen con ellas. Entonces, si entendemos la migración desde la visión ecosistémica y la visión socio-cultural esta no es solo un derecho, sino que forma parte de los aspectos bioculturales.

Centros de detención de migrantes en Texas.

 Dicho esto, tendríamos que ver si la gran mayoría de las personas que dejan sus países en las condiciones que lo hacen actualmente, son las condiciones reales de migración o lo están haciendo forzados por factores negativos que los obligan abandonar sus comunidades. Son cientos de miles de desplazados que según la organización española Ecologistas en Acción, en 30 años estos pueden alcanzar la cifra de 200 millones de desplazados en todo el mundo, con todos los impactos que esto conlleva.

Existen varias razones para el desplazamiento forzado y aunque en estos días se habla de la crisis climática como la única causa, esta es solo una consecuencia de una crisis mayor que va desde una deuda económica y ecológica injusta que permite a los países del Norte, las corporaciones transnacionales y las Instituciones Financieras Internacionales continuar privatizando la naturaleza para ponerla a su servicio, con lo que el modelo de producción-consumo extractivo mantiene su hegemonía. La crisis sistémica que se presenta como una crisis ecológica nos tiene en jaque con la perdida de grandes territorios.

Esta crisis sistémica que está modificando para mal la naturaleza en aras del desarrollo capitalista –llámese de estado o neoliberal- es la causa principal de los desplazados que no están migrando porque así lo quieran hacer. Ni lo hacen en las mejores condiciones para ellos; al contrario, son estigmatizados, criminalizados y por lo que estamos viendo en el trato que los Estados Unidos le están dando a los desplazados que llegan a ese país, nos queda claro que en el camino pierden sus derechos humanos en toda la travesía hasta que son encerrados en jaulas.

Detenidos por la Border Patrol en EEUU.

Hay que aprender a diferenciar entre migrar voluntariamente y ser obligados hacerlo, entre ser un migrante y ser un desplazado. Los primeros la tienen relativamente fácil, lo planean, lo hacen en condiciones favorables, los segundos viven una pesadilla, incluso cuando pasan hacer refugiados las cuales sobreviven en condiciones infrahumanas.

El llamar las cosas por su nombre y reconocer estos desplazamientos y sus causas-raíz permiten no solo dignificar a estas personas, sino buscar una salida de este sistema de clases injusto y criminal.

Desde el colapso civilizatorio.

Zinacantepec, julio 2019.

De la Emergencia Climática al Apartheid Climático

De la Emergencia Climática al Apartheid Climático

#DíasdelFuturoPasado volumen 21

Hace unos días Philip Alston, investigador sobre temas como pobreza y Derechos Humanos, presentó un informe ante las Naciones Unidas donde presenta algunas cifras relacionadas a la pobreza, migración, Derechos Humanos entre otros factores que se están viendo afectados por el cambio climático y por algo que él llama Apartheid Climático. El Apartheid Climático es lo que viven cientos de millones de afectados por el cambios climático y como estas afectaciones se dan entre los más pobres, los más vulnerables, los que de entrada ya se encuentra en una situación de riesgo socio-ambiental y no tienen las herramientas para sobrevivir, mientras que los ricos, compran y  preparan sus vías de escape, no solo a las peores efectos de la crisis climática, sino también para los cambios más profundos que se vienen con ella.

Dentro que las recomendaciones que Alston hace, es no confiar exclusivamente (yo diría que nada) en el sector privado, llámense Instituciones Financieras Internacionales, Corporaciones Transnacionales, entre otras, pues al hacerlo estamos garantizando violaciones masivas a los Derechos Humanos de las poblaciones más pobres, mientras que los ricos acceden a los mecanismos seguros para sobrellevar con toda calma y comodidad el colapso climático. Entre los ejemplos que menciona, el más emblemático, pues con este redondea el concepto de Apartheid Climático, es el paso del Huracán Sandy por Nueva York en el 2012, pues mientras que poblaciones como Brooklyn y el Bronx no contaban con energía eléctrica, las oficinas de Goldman Sachs permanecían inmunes a los daños provocados por el huracán, incluso mantuvo un generador funcionando para tener energía eléctrica hasta que el gobierno la restauraba. Sí, la Isla de Manhattan fue la primera en recibir electricidad. También vale la pena rescatar su crítica a las COPs y otras reuniones gubernamentales, especialmente por la falta de compromiso de los gobiernos de un cambio radical de modelo de producción-consumo y su sistema de clases.

A la par de este Apartheid Climático desde el Norte Global, mismo que es el responsable de más del cincuenta por ciento de los Gases de Efecto Invernadero culpables directos del calentamiento global surgen movimientos como “Fridays for Future”, “Extintion-Rebellion” que buscan que los gobiernos reconozcan la emergencia climática y actúen en consideración. Lamentablemente estos dos movimientos se han convertido en una especie de espectáculo mediático, sin ninguna incidencia real en la toma de decisiones de los gobiernos. “Extintion-Rebellion” ha logrado por lo menos que países como Inglaterra reconozcan la emergencia climática y tal vez en la próxima COP vayan con una postura más crítica, lo veo poco probable. Los “Fridays for Future” si son parte directa del circo mediático del sistema. En los países del Sur Global estos dos movimientos llegan de la mano de las ONGs y algunos reformistas sin nada que ofrecer.

En el Sur Global ya se vive una especie de Apartheid Ecológico, al ser el territorio más devastado por el modelo de producción-consumo, donde las zonas de sacrificio comienzan a ganar terreno a la par que las zonas exclusivas de los ricos se apropian de la naturaleza para su disfrute, y de los recursos económicos para su propia seguridad. El apartheid climático tiene años ensayando sus formas de actuar en estas regiones, mientras que continua con su devastación y privatización del planeta.

Vivimos tiempos de cambio, en los que el sistema de clases aprovecha para mantener su hegemonía, aunque eso implique un cambio de paradigma civilizatorio. Se refuerzan implementando más violencia hacia la naturaleza y las comunidades más vulnerables. Construyen sus nuevas –viejas- formas de dominación, en las que los que no pertenecemos a su clase, los que somos invisibles, prescindibles para ellos no importamos, somos sustituibles. Es necesario construir desde abajo, romper con los Apartheid impuestos.

Desde el Colapso, Zinacantepec, junio, 2019.

Por: Jorge Tadeo Vargas

Director de www.lidecs.org

Twitter: @primaindie