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La resistencia de los varones

La resistencia de los varones

¿Por qué los hombres resisten con vehemencia y hasta violencia los avances hacia la igualdad de género? Las feministas responderán -no con poca razón-: por miedo a perder sus privilegios. Privilegios que la mayoría de las veces ni siquiera son reconocidos por los hombres.

Foto: Proyecto Puente.

En redes sociales nos podemos dar cuenta: en cada publicación que evidencia las desigualdades impuestas por la cultura patriarcal -incluso en los casos de feminicidios más infames y brutales- una hornada de prestos comentaristas atacan y desacreditan las luchas por acabar con esta realidad. Cuando menos las minimizan y/o revictimizan: “¿qué hacía a esas horas sola y en ese lugar?”.

Aparentemente el sentimiento de afrenta es uno muy real y presente en, me atrevo a decir, la mayoría de los hombres que se ven enfrentados a la realidad de las desigualdades entre hombres y mujeres.

La perpetuación de las estructuras sociales mediante chistes, dichos, comentarios, canciones, películas, series, novelas, “opiniones”, y demás acciones “inocentes” e “inofensivas” se da en todo tipo de ambientes en nuestra sociedad y son vertidas por hombres de todo tipo de educación y acceso sociocultural.

En el pasado Foro de literatura y misoginia se evidenciaron muchas de las prácticas misóginas en el ámbito cultural de la región y se evidenció también esa resistencia a verlas como el problema que son, y un problema muy grave puesto que abona al debilitamiento del llevado y traído tejido social, al reproducir los mecanismos de dominación masculina establecidos en el resto de la sociedad, llegando a casos terribles de acoso, violencia institucional y hasta violaciones.

De dicho foro, por ejemplo, se cuestionó la naturaleza del mismo, la necesidad de tal aproximación epistemológia, e incluso se dijo que era un problema falso, inexistente, opiniones todas procedentes de escritores y catedráticos universitarios.

Igual ha pasado en cada acto, manifestación, convivencia, actividad comercial o lo que sea que huela a activismo feminista.

Los ataques viles y difamatorios a Silvia Núñez aparecidos en Primera Plana por su constante esfuerzo para la activación de la alerta de género en el estado, (que la gobernadora se aferra en negarla por no embarrar su “buena imagen”); el tendedero del acoso que expusieron las alumnas de la Unison denunciando las prácticas misóginas sobretodo de maestros y la reacción de burla de algunos de éstos y los alumnos que violentaron la exhibición son muestra de la resistencia de los varones por aprehender una realidad que oprime a la mitad de la población y constriñe al resto.

Si bien se ha avanzado considerablemente en las leyes que procuran la igualdad de géneros, la brecha es aún muy amplia, y lo más terrible: las representaciones hegemónicas de los roles de género hacen de los hombres modelos de exacerbación de la violencia (como algo natural, intrínseco, por lo tanto aceptable y esperable), y a las mujeres modelos de recepción de la violencia (para ellas la sumisión es lo “natural” y deseable).

Ante este panorama las leyes poco hacen para dejar que los hombres dejen de matar y que las mujeres dejen de ser matadas.

La desproporción en el uso de violencia es espeluznante, y se percibe como “normal”. Lo cierto es que podemos ser el hombre más dulce del mundo, el más tierno, el más bondadoso, el mejor amigo, y en un arrebato “natural” apretar con todas nuestras fuerzas el cuello de la persona que hasta ese momento ha sido imprescindible en nuestras vidas hasta que su vida desesperada expire, aniquilada, anulada, hacerla nada, claro, cuando no optamos por destrozarla a golpes o tasajearla como filete humano.

Foto: Vanguardia.com

La realidad es que los discursos feministas -que abonan a la deconstrucción de los roles de género- no atentan contra los derechos de nadie, sin embargo, demasiados hombres se sienten excluidos y/u ofendidos por ellos. Existe una relación directa de este tipo de resistencia con otras actitudes reaccionarias, aunque, claro, la misoginia es un mal demasiado común entre los revolucionarios también, antes del feminismo no existía eso de lo privado es político, al contrario, la vara -en los más de los casos- era una para la casa y otra para la calle.

Así, no es difícil encontrarnos casos de revolucionarios que blandían la espada de la justicia comunitaria y que al mismo tiempo eran tiranos sin compasión al interior de sus hogares o círculos cercanos.

Y aunque he hablado en pasado, en nuestros días abunda ese tipo de “revolucionario”. Nomás recordemos las recientes denuncias que han recaído sobre hombres de izquierda ejerciendo violencia de género. La misoginia está enraizada en nuestra cultura: los roles de género son una parte del discurso heteronormativo. A pesar de que existen múltiples maneras de acercarse a la masculinidad y a la feminidad, este discurso establece un ideal de “ser hombre” y “ser mujer”. Es, entonces, sumamente opresivo, pues permite una sola manera de ser y desecha todas las demás.

1er Foro de Literatura y Misoginia, en el Colson.

Ante esta imposición de los modelos de ser hombre y ser mujer, la transgresión suele ser la única respuesta, y así ha sido siempre, y siempre ha sido motivo de molestia y enojo para el pusilánime temperamento reaccionario. Los discursos feministas son transgresores porque tienen qué serlo, lo que buscan es la abolición del modelo patriarcal y la heteronorma. Los discursos feministas son transgresores porque buscan la libertad basada en el respeto común, y la heteronorma es una imposición que limita opresivamente la formación de los individuos, y por lo tanto las herramientas que desarrollen para aprehender el mundo.

Pero el rechazo y la resistencia ante los avances de las mujeres como grupo social no se da sólo en hombre cuya formación sea limitada, no, como ya mencioné arriba, encontramos misóginos con todo tipo de nivel académico, ya que el problema no es de educación, como también mencioné arriba, es cultural, y milenario, pero no por eso imposible de enfrentar que es lo que hacen las feministas y demás promotores de la abolición de la heteronorma.

La resistencia de los hombres continuará hasta que reconozcamos que somos beneficiarios como -grupo social e individuos- de la opresión a las mujeres.

La igualdad legal y las leyes de acción afirmativa tan sólo son pequeños pasos en la busca de la igualdad, la deconstrucción es enorme, el trabajo del feminismo y demás corrientes antipatriarcales y antiheteronormativas apenas comienza.

Las mujeres, y, sobre todo, los hombres, tenemos mucho que aprender de nosotros mismos para reconocer y desechar las falacias de nuestra “naturaleza”.

Aldo Barrios 

aldo_barrios57@hotmail.com

Foto Principal: animalpolítico.com

 

 

Tomar las calles

Tomar las calles

Por: Aldo Barrios.

Por demasiado tiempo se nos ha inculcado la cultura de la sumisión ante la autoridad, donde el aparato de gobierno asume el monopolio de la fuerza, y legitima la represión en pos de la llamada “paz social”, la cual es siempre la que al Estado acomoda.

Los abusos de autoridad casi nunca son penados, todo queda en impunidad, cuando es evidente cómo las autoridades son las primeras en evadir el cumplimiento de las leyes. Y las instituciones encargadas de defender los derechos humanos son empleados a modo de las mismas autoridades, mercenarios del servicio público.

Es decir, no contamos en nuestro estado con un instrumento que defienda realmente –sin simulaciones– a la ciudadanía del abuso de la autoridad. La tan cacareada denuncia ante la autoridad es un albur, si bien te va terminas vivo, porque si mal denuncias hasta puedes desaparecer involuntariamente y ser parte de las estadísticas más negativas de esta gran nación.

Los constantes embates de los gobiernos en contra de la transparencia en la administración pública y los excesos económicos a expensas de nuestros impuestos son combustible que alimenta el descontento social. La inseguridad, los crímenes de estado, la nula procuración de justicia, la corrupción, la acumulación de capital entre la clase política y sus círculos cercanos en base a los negocios “legales” con presupuesto público también abonan a dicho descontento. Ahora le sumamos alzas irresponsables de impuestos y un discurso oficial que nadie cree (al más puro estilo Trump), el malestar se ha generalizado.

Estamos en una coyuntura política, económica, social y cultural –una más– que podría ser la semilla de una nueva forma de hacer ciudadanía, y, si nos ponemos positivos, de una nueva forma de “gobernar”.

El actual descontento social que han provocado las políticas económicas del régimen y las crisis que de ella están emanando ha dado fruto a una organización social no vista desde hace mucho tiempo en México. Quizá –como han supuesto algunos– se deba a que esta crisis en especial les afecta a las clases media y alta de manera más directa (en sus bolsillos) y produce estas reacciones que no se han visto cuando los derechos que el estado vulnera no les atañen de primera mano, quizá, pero de seguro no es lo único. Quizá la acumulación de tanta desfachatez y caraduría de las autoridades ha llevado a buena parte del pueblo (¡al fin!) al hartazgo total. No pretendo hacer la tarea de descubrir que es lo que más molesta a lxs que ahora se manifiestan, porque el malestar lo produce uno y el mismo: el gobierno y su distanciamiento con sus gobernados.

Mucho se ha hablado también de que “cada quién su lucha” con respecto a las organizaciones de la sociedad, en esta ocasión veo que hay más conciencia, se entiende que hay pasiones propias e intereses colectivos, que hay diferencias y que son bienvenidas, que no hay consenso pero se busca el acuerdo, se está practicando la democracia más cercana a la connotación original del término, incipiente sí, pero democracia, con sus asegunes sí, pero infinitamente más real (o en este caso quizá debería decir menos simulada) que la representativa que está en las cámaras.

Las asambleas ciudadanas se han vuelto cosa común en las últimas semanas. Claro, la falta de orden impera, la desesperación y la frustración se hacen presentes, hay gritos y arrebatos de palabra, pero se está haciendo y se está haciendo bien, con errores y defectos pero con sentido y compromiso. Con la idea clara de que no hay democracia sin la participación de la comunidad, de toda la comunidad. Y que la política es de todos, no sólo de los partidos políticos, esos entes parásitos que chupan gran parte de la riqueza de todxs lxs mexicanxs.

La desobediencia civil es una de las acciones emanadas de estas asambleas, un instrumento totalmente válido y que no debe asustar a nadie. La desobediencia civil es una respuesta no violenta, sin daño al patrimonio público (que es de todos, ajá), ni daño a terceros, aunque, claro, las tomas de calles y recintos públicos pueden afectar su funcionamiento habitual, la afectación tiene que ser mínima para la ciudadanía, aunque no así para las arcas de un estado que despilfarra y roba tan impune y cínicamente.

Como protesta que es la desobediencia civil tiene que ser pública, porque su función es apelar a la opinión de las masas, quienes supuestamente deciden sobre la legitimidad de las leyes, para que se evidencie que la ley propuesta por las autoridades en nombre de las mayorías carece de fundamento de justicia. Es decir, la desobediencia civil no propone cambiar el orden establecido, sino pretende que la justicia que él invoca sea aceptada como fundamento y por tanto revocar la ley.

La toma de calles y avenidas para manifestar el descontento es una forma de presión legítima contra el gobierno, así como la liberación de casetas de cobro en carreteras (inconstitucionalmente concesionadas a particulares), toma de oficinas fiscales, congresos, edificios de gobierno, boicot de pagos al estado, etc., etc.

Las tácticas disuasivas del estado contra la protesta social no han tardado en aparecer, pero la sociedad ya no se chupa el dedo, está más firme y más incrédula que nunca de la llamada “verdad histórica” (un eufemismo más usado con la arrogancia y el cinismo propios de una clase apartada por completo de la realidad del resto de lxs mexicanxs). Se conocen de sobra las sucias maniobras de los gobiernos y sus métodos de represión y amedrentamiento, la opinión pública ya no es la misma que hace 20, 10 o 5 años atrás, nuestra sociedad ha alcanzado cierta madurez que debe tener temblando a los malos gobernantes.

Esto apenas comienza y si las autoridades no escuchan las demandas de los ciudadanos esto va a crecer, porque la presente crisis es la conjunción de varias crisis que el mismo estado ha propiciado, y parece que México, al fin, ha despertado: padecer los peores gobiernos en décadas es lo que ha producido, al menos algo positivo han provocado estos miserables.

Concluyo recordando a Thoreau (que no es un pretexto neoliberal ni muchísimo menos): “Acepto de todo corazón la máxima: El mejor gobierno es el que gobierna menos, y me gustaría verlo puesto en práctica de un modo más rápido y sistemático. Pero al cumplirla resulta, y así también lo creo, que el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto; y, cuando los hombres (sic) estén preparados para él, ése será el tipo de gobierno que tendrán. Un gobierno es, en el mejor de los casos, un mal recurso, pero la mayoría de los gobiernos son, a menudo, y todos, en cierta medida, un inconveniente.”

Nuestros gobiernos son eso para el pueblo: un enorme inconveniente.

Somos muchos y seremos más…

 

Sacaron la casta

Sacaron la casta

Por: Aldo Barrios.

Una vez más la clase política se ensaña con la población más vulnerable, como suele ocurrir en nuestra realidad sociopolítica los más desfavorecidos tendrán que pagar el mantenimiento de una clase parásita que nos trata como lo que somos: un pueblo sobajado, sumiso, apático e ignorante. Las clases gobernantes se aprovechan de esta realidad inexcusable que ellos mismos han fomentado con gran esmero. La “representatividad” es un mero simulacro, sólo representan sus propios intereses y los de los grupos de poder.

20161214_110049El día de hoy (miércoles 14 de Diciembre) en el Congreso del Estado se aprobó el aumento al 35% de las tarifas del agua, la concesión por 15 años del alumbrado público de la ciudad, el aumento hasta en 1000% de las multas de tránsito y el presupuesto para el año que entra que reporta recortes en renglones tan esenciales como la educación y la cultura. Estamos en “tiempos de austeridad”. También es época de jugosos aguinaldos, “bonos navideños” y hasta pensiones millonarias, claro, sólo para la casta política.

Es época también de levantones de activistas yaquis, como el de ayer en Loma de Bácum, donde “levantaron” a Anabela Carlon Flores y su esposo Isabel Lugo Molina. Anabela es abogada de la Loma de Bácum que se opone al paso del gasoducto Sonora por sus tierras. Ella fue liberada más tarde, pero Isabel continúa desaparecido, hay fuertes sospechas de que la Policía Estatal Investigadora está detrás de este secuestro. La gobernadora apenas ha cumplido un año en funciones y ya está acumulando múltiples situaciones a explicar.

20161214_100301Es época también de un desinterés criminal por contrarrestar las violencias machistas y sus nefastas consecuencias como los son los feminicidios. A esta casta parásita sólo le interesan las apariencias y la simulación y una alerta de género es una incomodidad en sus agendas tan bien programadas.

Es época, por supuesto, de la violación de los derechos de niños y niñas, que son víctimas mortales de la corrupción y la omisión homicida y hasta mercancía para algunos funcionarios que los vendían al mejor postor.

Son tiempos, claro, en que la “incluyente” (sarcasmo, obvio) casta política y su gobernadora ignoran olímpicamente la constitucionalidad –decretada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación– de los matrimonios igualitarios, y siguen pisoteando sistemáticamente los derechos de la población LGBTI.

Es época de contaminación del agua con metales pesados, que sobrepasan hasta en 3 veces las normas internacionales, agua de consumo humano contaminada por una empresa que se ha dedicado a saquear la región sin la menor intención de velar por el bienestar de los que en ella habitan y un gobierno que defiende a dicha empresa a capa y espada como empleado que es al fin y al cabo del poderoso capital.

fb_img_1481819616126Es época de violación digital de los derechos humanos, como cuando el alcalde de Hermosillo haciendo gala de ignorancia e ineptitud en su propia profesión (es abogado) lanzó con bombo y platillo una página electrónica a todas luces ilegal, violadora de derechos elementales y de la presunción de inocencia, que pretendiendo combatir la delincuencia exhibió a cualquiera que haya sido detenido acusado de cualquier tipo de delito, desde faltas administrativas leves, que eran la gran mayoría de las personas exhibidas, hasta presuntos homicidas, aunque no, ahí no aparecía Guillermo Padrés, lo que resultaba raro, siendo en aquellos momentos el prófugo más afamado de la región. En cuanto el “Maloro” se dio cuenta de la burrada se echó patrás y dijo que aquella puntada era una iniciativa ciudadana, ideada por ciudadanos, hecha por ciudadanos y operada por ciudadanos. Una vil mentira, claro, ellos ni se acercan a los ciudadanos. Pero parece que con eso se safó –hasta el momento– de la aplicación de la justicia en su contra.

También es tiempo de oscuridad, al menos hasta que llegue la flamante compañía privada que se hará cargo del alumbrado público de Hermosillo. Sabido es que la concesión del alumbrado público era innecesaria, que el municipio tiene un promedio de 50 millones al año de sobregiro del DAP (Derecho de Alumbrado Público), excedente excelente para los bolsillos de los funcionarios ya que se iba directo a la “licuadora” y no se volvía a ver. Dinero que no se usó en los últimos años para lo que se supone que es (mantenimiento del alumbrado público) y sí para financiar campañas políticas y negocios personales de exfuncionarios, y, si bien nos fue, para pagar gasto corriente.

ni-una-menosAhora sufrimos las consecuencias: cuadras enteras a oscuras y con una compañía sospechosamente cercana al poder sobándose las manitas porque ya tiene de seguro 50 millones de pesos anuales para embolsarse, y lo que falta, apá.

También es época de dar, y no lo digo como slogan navideño, vamos a dar más de nosotros, de eso al parecer no hay marcha atrás. Nosotros, el pueblo, los humillados, los denostados, la mercancía electoral de este sistema podrido debemos dar más para que ellos vivan con más. México, eres tan rico que no te cansas de mantener a tanto haragán inescrupuloso y cínico.

Y nosotros somos tan condescendientes y estamos tan condicionados a esta realidad que tomaremos todo con resignación y hasta con arrojo. A sacrificarnos otra vez, como en chac mool, listos para verter la sangre y mantener a los terribles dioses felices y contentos, y así lograr su favor, que no es otro que seguir sobreviviendo.

Aldo Barrios
Diciembre 2016

El Frente Nacional Contra El Juicio Final

El Frente Nacional Contra El Juicio Final

 

El pecado. El maldito pecado. Ese concepto que detiene a lxs creyentes de hacer el mal en el mundo. ¿Qué harían sin él? De seguro crímenes atroces. No hay mejor remedio para combatir el mal que la amenaza del castigo eterno. Aquí no hay lugar para la empatía, la conciencia, la solidaridad, la compasión, el apoyo ni otras simplezas similares. El pecado es rey, es el camino, y el castigo la paz.

Por: Aldo Barrios.*

Hace unas cuantas horas fui testigo de la ignominia. La más oprobiosa de las manifestaciones que este par de ojos que dios me ha dado han visto jamás (la hiperbolización y la incongruencia dogmática se valen en cualquier diatriba como esta). Caminé horrorizado entre “individuos” cuyo único argumento es la mentira y su base teórica la ignorancia. Eran miles. Estaba en shock. Sí, lo admito, soy un iluso, un romántico, un idealista, o un idiota, ¿qué más da? El Frente Nacional por la Familia (nombre tenebrosamente cercano al de varias organizaciones fascistas) es un monstruo de mil cabezas, alimentado de miedo, ignorancia, mentiras y billetazos. Sus miembros son, en gran porcentaje, personas de clase media y alta, preocupados porque no se afecte nunca su calidad de vida y, claro, porque se imponga siempre su opinión por más estúpida que sea.

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Foto: Aldo Barrios.

La ignorancia es parte fundamental del “movimiento”. No puedes cuestionar a nadie que participe en él y esperar una respuesta razonable, lo que recibirás es una sarta de pendejadas dignas de un literato sonorense en plenas Horas de junio, es decir, como si anduvieran bajo los influjos de todas las sustancias que pudieron conseguir ese día. Así es, la razón no es el fuerte del Frente Nacional, de hecho es más bien un estorbo para el mismo. Usan la palabra ciencia como muletilla, donde no encuentran más idioteces qué repetir acuden a ella, “es ciencia” dicen. Permítanme llorar un momento.

Seco mis ojos pero no alcanzo a ver con claridad, aún las dudas más elementales persisten, ¿por qué hay tanta pendejez en el mundo?, ¿por qué hay religión después de la muerte de dios?, ¿por qué es esta ciudad tan jodidamente mocha?, ¿por qué demonios la Unison presta sus instalaciones para una demostración de discriminación e intolerancia? Una vez más mi alma mater me decepciona, como casi siempre, pero no hay bronca, así es y la acepto, tonto yo no ella.

Pero dejemos a esa pobre institución en paz y volvamos a la marcha del Frente, ¿ya dije que fue horrible? Lo fue, fue horrible ver a esas personas, que supongo algún valor deben tener, marchar convencidos de que su idea de familia es la única opción viable, que toda situación que se salga de su concepto es inadmisible. Los memes tenían razón, el medioevo se sentía en el aire. Adán y Eva, no Adán y Esteban, su eje argumental. Mamá + papá = yo, su retórica más compleja.

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Foto: Aldo Barrios.

Claro que hablo de los que tenían idea de qué estaban haciendo al dar un paso tras otro ataviados de pacífico blanco intolerante. El resto no tenía ni pedorra idea. “Defendemos la familia” decían como mantra, sin siquiera tener idea de cuál es el “peligro” que “enfrenta” la insigne institución fundamental. Acarreados. El mismo arzobispo de la ciudad dio la orden de promover la marcha en las misas. Otra vez ese tufo a incienso, oscurantismo e intromisión en las vidas privadas.

El pecado. El maldito pecado. Ese concepto que detiene a lxs creyentes de hacer el mal en el mundo. ¿Qué harían sin él? De seguro crímenes atroces. No hay mejor remedio para combatir el mal que la amenaza del castigo eterno. Aquí no hay lugar para la empatía, la conciencia, la solidaridad, la compasión, el apoyo ni otras simplezas similares. El pecado es rey, es el camino, y el castigo la paz.

Estoy convencido que el miedo es la gasolina que necesita el motor del Frente Nacional. El calor de las llamas infernales se deja sentir en los cuerpos de sus seguidores. La cercanía del Juicio Final se siente con cada paso hacia la igualdad. Sodoma y Gomorra son citadas. A fin de cuentas el Frente Nacional por la Familia tiene la infructuosa y épica tarea de retrasar los designios de su dios todopoderoso y súper rencoroso. Sí, el principal motivo no es el conservar el status quo de una clase acomodada y obcecada, sino el retrasar lo más posible la venida del Señor con todo y su célebre Juicio Final. Al parecer alguien no está muy seguro de no haber hecho enojar al que va a venir…

Pero dejando de lado la fantasía, estamos ante un movimiento que promueve la discriminación y fomenta los prejuicios contra la población LGBTI. Y lo hace a base de mentiras e impunemente, aprovechándose de la ignorancia de los feligreses, sean de la retrógrada religión que sean –aunque en este caso es evidente y documentado el soporte de la iglesia católica–.

Se dice que la lúgubre mano del Yunque está detrás del Frente Nacional, lo que revelaría la realidad fascista de su doctrina y sus artimañas. Por lo que no hay que perder de vista a estxs trogloditas, pueden llegar lejos en su locura, dios no lo permita, pero el miedo a su dichoso Juicio Final y no caerle bien y soportar el castigo eterno está cabrón, y definitivamente está más cabrón creerlo. Inocentes y pobres pecadorxs, tienen por igual mi compasión y mi horror.

*Las ideas vertidas por nuestros colaboradores no son necesariamente compartidas, parcial o íntegramente, por Acequia Comunicación Multimedia A.C.

Foto: Aldo Barrios.
Foto: Aldo Barrios.

Foto: Aldo Barrios.

Foto: Aldo Barrios.

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Foto: Aldo Barrios.

Santa JuanGa

Santa JuanGa

“…se hizo famosa su utilización de la frase ‘lo que se ve no se pregunta’ para responder al tonto cuestionamiento de un reportero nervioso… Y el debate vuelve: ¿deben las figuras públicas salir del clóset y ser abanderados de la causa de la minoría que representen? No deben. Pero estaría chilo que lo hicieran.

Por: Aldo Barrios, ft. El Gil

Lo digo sin sacarle la vuelta a la obviedad: murió Juan Gabriel, un suceso axiomático, absoluto, un acto consumado diría la Universidad Panamericana, fatal, mortal, diría Saúl Hernández. Las muestras de cariño y admiración no se han escatimado, todos somos Juanga dicen unxs, fue un ícono transgresor dicen otrxs, la hiperbolización distintiva de la vida de los ídolos populares se ha dejado sentir con su muerte.

Y no esjuan_gabriel29.jpg_35308072 de extrañarse esta reacción, realmente estamos ante una figura atípica dentro del ideario nacional, su gran capacidad musical, aunado a su dominio de la estética y filosofía popular, su innegable carisma y su manera de desenvolverse lo hicieron único. Y es precisamente por esa “manera de desenvolverse” que algunxs lo comienzan a considerar como un artista transgresor. Una evidente muestra de amor. Yo no veo con tanta claridad esa aludida transgresión.

“Hizo lo que quiso”, dicen otrxs, tal vez, no lo sé. Incluso se hizo famosa su utilización de la frase “lo que se ve no se pregunta” para responder al tonto cuestionamiento de un reportero nervioso y con el único objetivo de sacar la nota de 8 a costa de la vida íntima de la celebridad que tenía enfrente. Y el debate vuelve: ¿deben las figuras públicas salir del clóset y ser abanderadxs de la causa de la minoría que representen? No deben. Pero estaría chilo que lo hicieran.

En el caso de Juan Gabriel, y tras su muerte pareciera como si hubiera sido de siempre un abanderado por la visibilidad y los derechos de la población LGBTI. Yo no lo veo así, no puedo verlo así, sé que no fue así. Me van a disculpar sus fans y sus fans de esta población que sientan que así fue (que son muchxs) pero la verdad es que nunca se pronunció abiertamente al respecto, no quiso nunca enunciar esa parte de su persona, lo que es completamente comprensible y respetable.

En nuestra sociedad patriarcal no es raro, pero sí digno de examen, el hecho de que en nuestra época este cantautor, ídolo de multitudes, amigo de poderosos productores, gobernadores, presidentes, líderes de partidos, y aceptado y querido por la oligarquía y la prole por igual y al cual se le atribuye un corazón enorme, de oro, inconmensurable, no haya tomado la decisión de apoyar abiertamente a un sector de la sociedad que sufre de discriminación sistemática. Nomás digo, él sabía de qué se trata esa discriminación, la padeció toda su vida, con muchísima más intensidad y sufrimiento en sus primeros años. Una historia terrible, que desgraciadamente viven demasiados.

Juan-Gabriel-1-800x445¿Por qué Juanga nunca apoyó abiertamente la causa LGBTI? Me atrevo a decir (y sólo estoy suponiendo), que a pesar de su posición de privilegio y todo el poder y subsecuente condescendencia no lo hizo para no poner en riesgo el sitio que ya le pertenecía. Es decir, por lo mismo que hay tantos y tantas y tantes en los clósets: sus miedos siguen ahí, el rechazo siempre es latente, aunque seas admirado y amado por multitudes. Lo que se ve no se pregunta sirve de equivalente juguetón a la frase lo que no se enuncia no existe.

Claro, Juan Gabriel no era ningún tonto para darle verdadero valor a ese falso axioma. Sabía que cualquier cosa que respondiera se tomaría a charra por aquellos machistas que abundan y se multiplican a la menor provocación por estas tierras. Lo que da para pensar que pudo haber vivido con una homofobia introyectada que ningún privilegio económico o político le pudieron ayudar a superar (algo muy común en su generación y también en lxs artistas –por esa necesidad de ser “amadxs” por su público y el temor a perder ese amor al confirmar algo que ya es evidente).

Desde luego, se le reconoce a Juanga la visibilización y aceptación de una forma de personalidad distinta a la del estereotípico binarismo sexual. Pero estamos hablando de un artista longevo, más de 4 décadas gozando de la fama y el “cariño” de un público inherentemente machista, y conformarse con la visibilidad de su forma de ser no me satisfacen como individuo idealista. Logró esa visibilidad y aceptación desde principios de los 70s, ¿y después qué?

Juan-Gabriel-y-cesar-duarte2Se ha mencionado mucho su “gran generosidad” su “desprendimiento”, ¿por qué no fue más generoso y desprendido con la población LGBTI? Yo creo que el miedo al rechazo seguía oculto, la discriminación sufrida lo había marcado, sabía que el enunciarlo lo haría cruzar una línea que molestaría a muchos, se le señalaría –otra vez–. Ni su lugar privilegiado le podían evitar sentir ese rechazo hacia lo que se ve pero no se dice.

Se ha mencionado también que en su forma de ser llevaba la bandera. Probablemente, no soy fan, y evitando caer en el clasismo snob de algunos funcionarios fresas, puedo decir que me gustan muchas de sus canciones pero también encuentro otras detestables y que contradicen esta postura. De hecho, el prolífico Juanga tiene el “honor” de haber escrito el peor verso en la historia de la canción en español, aquel que reza: “César Duarte es baluarte”. No, no, no, no, no. Líricamente es imposible caer más bajo. ¿Pero qué necesidad?

MEXDF18MARZO2000.- Esta tarde fue develada una estatua del cantante Juan Gabriel en la plaza de Garibaldi, en este evento asistieron los priistas Manuel Aguilera, Francisco Labastida Jesus Silva Herzog entre otros. El cantautor despues entono unas canciones. FOTO: Alberto Valdez/CUARTOSCUROFue entretenimiento de la clase política mexicana, y como César Duarte, muchos otros políticos lo usaron para atraer el aplauso fácil. Fue a donde le pagaron “como se merecía”, y curiosamente su generosidad fue siempre dirigida a causas políticamente correctas. Pero así era Juanga, o Santa Juanga para muchxs, un ser humano poco común, con grandes virtudes y algunos defectos, entre ellos, claro, el ser tan penosamente priísta, tan transgredorcito –pudiendo ser más–, pero se vale, y se respeta, se le reconoce su aporte, aparte del musical, el de la visibilidad y el orgullo de ser distintos, y al mismo tiempo su figura evidencia el machismo de una sociedad que ve en él, a un mismo tiempo, lo sublime y lo ridículo, todo un espectáculo digno de las masas.

Ahora, con ese velo de santidad, Juanga nos invita a reflexionar sobre esa reticencia tan arraigada en nuestra cultura: la de despojar de la complejidad a lxs muertxs, restarle dimensiones, verlos ya tiesos como obras de perfección. Pareciera que se trata de deshumanizar a lxs muertxs, dejarlxs bonitxs y presentables para el gran público, que no se corra el maquillaje, que se vea natural. Quizá sea “natural”, pero no deja de ser una visión parcial de quien fue toda una complejidad como todo individuo. Juanga no era perfecto, nadie lo es ni lo será, la imperfección es hermosa y se debe honrar. El culto a Juanga sacará a relucir más cosas sobre la idiosincrasia LGBTI en México.

 

Septiembre 2016

 

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Preocuparse demasiado: La maldición de la clase obrera

Preocuparse demasiado: La maldición de la clase obrera

Por: David Graeber

 ¿Por qué todos han aceptado la lógica básica de la austeridad? Porque la solidaridad ahora es vista como un flagelo.

“Lo que no me explico es porqué no hay gente amotinándose en las calles.” De vez en cuando escucho decir esto, de boca de personas con entornos sociales de riqueza y poder. Existe una especie de incredulidad. “Después de todo”, lo inferimos implícitamente, “nosotros gritamos como locos cuando alguien osa meterse con nuestras exenciones fiscales; si alguien impidiera mi acceso a alimento y refugio, de seguro estaría quemando bancos y aterrorizando el parlamento. ¿Qué le pasa a esta gente?”

Es una buena pregunta. Uno podría pensar que un gobierno que ha infligido tal sufrimiento sobre aquellos que menos recursos tienen para resistir, sin tratar de mejorar la economía, estarían en riesgo de un suicidio político. En vez de eso, la lógica de la austeridad ha sido aceptada por casi todo el mundo. ¿Por qué? ¿Por qué los políticos que prometen continuar con el sufrimiento ganan la aceptación de la clase trabajadora, incluso su apoyo?

imagendia-8Creo que la misma incredulidad con que comencé puede dar una respuesta parcial. La gente de la clase obrera puede ser, como se nos recuerda con insistencia, menos meticulosa sobre asuntos de leyes y la propiedad privada que sus “superiores”, pero también está mucho menos obsesionada consigo misma. A esta gente le importa más sus amigos, sus familias y sus comunidades. En su conjunto, al menos, son fundamentalmente más agradables.

Hasta cierto punto esto parece reflejar una ley social universal. Desde hace mucho las feministas han señalado que aquellos en lo bajo de cualquier arreglo social desigual tienden a pensar y a interesarse por los que están encima, más de lo que aquellos que están encima piensan y se interesan sobre aquellos que están debajo de ellos. Las mujeres en todos lados tienden a pensar y saber más sobre la vida de los hombres que los hombres de las mujeres, igual que los negros saben más sobre los blancos, los empleados sobre los empleadores, y los pobres sobre los ricos.

Siendo los humanos las criaturas empáticas que son, convierten el conocimiento en compasión. El rico y poderoso, mientras tanto, pueden permanecer inconscientes y sin preocupación, porque se pueden dar el lujo. Numerosos estudios sicológicos han confirmado esto recientemente. Aquellos nacidos en familias de la clase trabajadora invariablemente tienen mejores resultados en pruebas de reconocimiento de los sentimientos ajenos que los vástagos de los ricos y de las clases profesionales. En cierto sentido es difícil que nos sorprenda. Después de todo, de eso se trata ser “poderoso”: no prestar mucha atención a lo que piensan o sienten aquellos a su alrededor. Los poderosos emplean a otros para que hagan eso.

Maquila¿Y a quienes emplean? Sobre todo a los hijos de la clase trabajadora. Aquí tiendo a creer que estamos tan cegados por una obsesión (¿podré decir romántica?) con el trabajo de producción como nuestro paradigma de “trabajo real” que hemos olvidado lo que la mayoría de los trabajos humanos consiste en realidad.

Incluso en los días de Carlos Marx o Carlos Dickens, los vecindarios de la clase obrera eran mucho más habitados por criadas, limpiabotas, basureros, cocineros, enfermeras, choferes, profesores, prostitutas y vendedores callejeros que empleados en minas de carbón, fábricas textiles, o fundidoras de hierro. Y esa variedad es aún mayor hoy en día. Lo que pensamos del trabajo arquetípico femenino (cuidar de personas, velar por sus deseos y necesidades, explicar, tranquilizar, anticipar lo que el jefe quiere o piensa, sin mencionar el cuidado de plantas, animales, máquinas, y otros objetos) representa una porción mucho más grande que la de las personas de la clase trabajadora que martillea, talla, carga o cultiva cosas.

Esto es cierto no sólo porque la mayoría de la clase trabajadora son mujeres (ya que son la mayoría de la población), lo es también porque tenemos una visión sesgada incluso de lo que hacen los hombres. Como sucedió recientemente con trabajadores de metro en paro, donde tuvieron que explicar a los indignados usuarios que los “boleteros” de hecho no pasan la mayoría de su tiempo recogiendo boletos: pasan la mayor parte del tiempo explicando cosas, reparando cosas, buscando niños perdidos, y cuidando de los ancianos, de los enfermos y de los confundidos.

alta burguesiaSi piensas en ello, ¿no es básicamente de lo que se trata la vida? Los seres humanos son proyectos de creación mutua. La mayoría del trabajo que realizamos es entre nosotros mismos. Sólo que la clase trabajadora hace una parte desproporcionadamente grande. Son la clase cuidadora y siempre lo han sido. Sólo que la incesante satanización que se hace de los pobres por aquellos que se benefician de sus labores de cuidado dificulta, en un foro abierto como éste, su reconocimiento.

Como hijo de una familia de la clase trabajadora, puedo dar fe que de hecho estamos orgullosos de esto. Se nos dice constantemente que el trabajo es una virtud en sí mismo (moldea el carácter o algo así) pero nadie ha creído eso nunca. La mayoría de nosotros piensa que es mejor evitar el trabajo, al menos, claro, que beneficie a otros. Pero del trabajo que se hizo, ya sea construir puentes o vaciar cómodos, puedes estar merecidamente orgulloso. Y había algo más de lo que estábamos definitivamente orgullosos: que éramos la clase de personas que nos cuidábamos los unos a los otros. Eso era lo que nos separaba de los ricos, quienes, hasta donde nos podíamos enterar, la mitad del tiempo ni siquiera se podían hacer cargo de sus propios hijos.

Existe una razón de porqué la principal virtud de la burguesía es el ahorro, y la máxima virtud de la clase trabajadora es la solidaridad. Sin embargo, este es precisamente el hilo en el que actualmente se encuentra suspendida esta clase. Hubo un tiempo en que preocuparte por tu comunidad podía significar luchar por la misma clase trabajadora. En aquellos tiempos solíamos hablar de “progreso social”. Ahora estamos viendo los efectos de una guerra implacable contra la idea misma de política obrera o comunidad obrera. Eso ha dejado a la mayoría de las personas de la clase trabajadora con muy poco margen para expresar esa preocupación excepto para dirigirla hacia la abstracción prefabricada: “nuestros nietos”, “la nación”; ya sea a través del patriotismo más exacerbado o llamamientos al sacrificio colectivo.

Como resultado todo está marcha atrás. Generaciones de manipulación política por fin han convertido ese sentimiento de solidaridad en un flagelo. Nuestra preocupación por los demás se ha usado como arma contra nosotros mismos. Y parece que así seguirá hasta que la izquierda, que clama hablar por los obreros, comience a pensar seria y estratégicamente en qué consiste realmente la mayoría del trabajo, y qué virtudes encuentran en él aquellos que lo realizan.

Traducción: Aldo Barrios.

49+4: Fue la omisión criminal del Estado, no “las malas madres”

49+4: Fue la omisión criminal del Estado, no “las malas madres”

¿Qué pasa con esta sociedad que no asume su ciudadanía con madurez para exigir el cumplimiento de sus derechos? ¿Cuántas niñas y niños deben morir en guardería o en casa para exigir a nuestras autoridades que por lo menos cumplan la ley? ¿Por qué no vencemos el sexismo y profundizamos en las soluciones de esta problemática?
Lo que mi hija me enseñó sobre el feminismo

Lo que mi hija me enseñó sobre el feminismo

“Y luego fui padre. Mi percepción de la realidad automáticamente se amplió. Mis convicciones se robustecieron y me llené de una especie de energía que nunca en mi vida había experimentado.”

Por: Aldo Barrios.

Mi recorrido en el pensamiento político fue fundado en la frustración, la desesperanza y el terror; la melancolía me acompañó en mi juventud con un manto de incertidumbre, indolencia y cinismo. Pronto me convencí que el anarquismo era la única realidad que había que buscar. Sí, me parecía una utopía inalcanzable, pero, ¿por qué no verla como una meta y hacer todo lo posible por alcanzarla?

foto_0000000320141126103709Por lo general, la teoría marxista del cambio revolucionario se impone en todos los sistemas ideológicos que pretenden sustituir al del poder en turno, excepto el anarquismo. Es la única ideología que busca sembrar sus principios desde el cambio mismo, es decir, no se puede llegar a una sociedad anarquista por medio de una revolución violenta, nunca. Tiene que ser mediante un acuerdo social, y lo ideal es que el cambio sea paulatino, evitando en lo posible el impacto negativo en los individuos, y buscando siempre la justicia social y la abolición de las jerarquías.

Esto sólo se puede llegar por medio de la educación, y la formación de individuos conscientes (¿alguien recuerda algún comentario sobre nuestro sistema educativo?). Entonces, para mí, el anarquismo es perfectamente viable, sólo que no tenemos las condiciones necesarias para ejercerlo. Ese es el camino que tenemos qué transitar: el de crear las condiciones que nos permitan ser seres libres y conscientes, responsables e íntegros, y entonces decidir si necesitamos o no de algún tipo de gobierno. Pero por ahora todo el establishment (por no decir la oligarquía, o las  oligarquías -si se quiere mayor precisión-) trata de evitar que esto suceda.

ninasComo anarquista, hice mío el lema “contra toda opresión”, por consecuencia me hice feminista sin detenerme un momento a pensar en lo que ello significaba, tan sólo entendiendo que hombres y mujeres somos iguales y poco más. Mi inexperiencia juvenil no previó que aquello pudiera resultar un tanto más complejo de lo que creía al leer aquellos primeros textos sobre teoría libertaria y emancipación femenina. Creí, como se dijo en la teoría de la primera y segunda ola del feminismo, que la feminidad respondía a un concepto impuesto culturalmente por el patriarcado, que la diferencia entre géneros tan sólo se limitaba a la biología.

Mis lecturas siguieron cronológicamente los avances teóricos (aunque muy por detrás de ellos, por supuesto). La tercera ola de feminismo me marcó profundamente ya que conjuntó muchas de las inquietudes que me movían como individuo político. Aquí se comenzó a hablar de los distintos tipos de opresión y cómo funcionan como una red de control patriarcal. La tercera ola de feminismo comenzó a luchar con la misma intensidad por la igualdad de género, la justicia racial, la económica y la social. Se planteó una crítica por demás necesaria y constructiva a los anteriores feminismos.

pizarnik_ninas_600Y manado de esa crítica, se comenzó a hablar sobre las diferentes feminidades. Di por sentado que no tenía idea de qué se hablaba, lo acepté como neófito que ni sabe qué ondas. Sin embargo, ya para entonces estaba, sin darme cuenta, prejuciado por las teorías de los anteriores feminismos. Es decir, aunque acepté la teoría de las múltiples feminidades, no la comprendí, seguí creyendo, sin  quererlo, que la feminidad era una especie de condicionamiento cultural.

Y luego fui padre. Mi percepción de la realidad automáticamente se amplió. Mis convicciones se robustecieron y me llené de una especie de energía que nunca en mi vida había experimentado (llamémosle Responsabilidad). Sí, hasta antes de mi hijo, la verdad, me daba igual si todo se iba al carajo. Después de él, lo quiero arreglar todo ya. Quiero que el mundo entero evolucione de una vez y para siempre, y aprenda a vivir con solidaridad y empatía. Nada pierdo con soñar.

Y luego fui padre, otra vez (lo siento amigxs antiprocreativos, lxs dejé abajo -otra vez-, les prometo que pa la otra adopto), de una niña. ¡Y qué no he aprendido de ella! Infinidad de cosas, pero aquí sólo quiero recalcar una, que para mí fue una revelación. Por más que lo leí y lo escuché, hasta que conocí a mi hija me di completamente cuenta. La feminidad existe y es natural, y tiene muchas formas de manifestarse, y es hermosa. No hay día que no me maraville por esas sutiles diferencias entre mis hijos, la feminidad es una especie de cualidad felina, lleva implícita una elegancia muchísimo más sofisticada que la tosquedad masculina, sólo por recalcar, porque como se habla de múltiples tipos de feminidad, podemos hablar de múltiples tipos de masculinidad. Por lo tanto lo que hablo sobre la feminidad de la mujer lo extrapolo a la masculinidad del hombre.

34295Mi hija me ha enseñado a comprender realmente la importancia de reconocer nuestras diferencias y respetarlas y venerarlas. Por eso ahora, más que nunca, mi reconocimiento y apoyo para todas y todos quienes por algún u otro motivo no han encajado en los estereotipos que nuestra sociedad impone. La vida es maravillosa por sí misma, no necesitamos que los prejuicios y las aberraciones culturales nos digan de qué podemos maravillarnos y de qué no podemos.

Es hora de la abolición de los patriarcados, y el derrumbe de todos los que ostentan el poder y no hacen nada por cambiar la realidad que nos oprime a tantxs. Es hora de educar a las nuevas generaciones libres de la opresión de las cadenas culturales. Es hora de reeducar y liberar a las mentes aún sometidas por las abominables mentiras de los patriarcados.

Es hora de comenzar a ser conscientes de que podemos ser mucho mejores de lo que hemos sido. El cambio está comenzando, será paulatino, iremos sumando, poco a poco, pian pianito como dicen mis amigas las radicales feministas.

A ellas gracias, muchas gracias por resistir.

Primavera 2016

Primavera 2016

‘Lo curioso es que también entre los que se dicen antisistémicos existe una “gran” crítica al feminismo, básicamente por ser tan mujeres las mujeres, por “segregar”, por no ser completamente “incluyentes”, por pedir antes que nada la sororidad. Crítica nula y con tufo patriarcal. El feminismo es siempre incluyente, aunque también es verdad, que, como en todo movimiento ideológico, se presta a las corrientes de pensamiento y a sus pasiones, sumado al coraje, la rabia, el hartazgo y la desesperación, los fundamentalismos no son ajenos al feminismo, sin embargo NO son el común denominador ni mucho menos, como lo señalan algunos.’

 Por: Aldo Barrios

“La violencia puntual contra una mujer no es más que una manifestación de un problema mucho más complejo: el patriarcado y el conjunto de prácticas sociales que discriminan a las mujeres en nuestras sociedades.”

-Encarna Bodelón

“El feminismo entendido como un movimiento contra la dominación del patriarcado y por la completa igualdad y emancipación social, constituye una gran amenaza para el capitalismo y las clases dominantes de todo el mundo.”

-Tierra Revuelta

En últimas fechas se ha vuelto un tema recurrente en las redes sociales (con poco eco en los medios masivos de información) la situación de vulnerabilidad de las mujeres por las llamadas violencias machistas. Una serie de eventos que evidenciaron la indigna situación de ser mujer en nuestras sociedades, fueron destacados a través de las redes sociales y ha traído el término a la discusión general. Un término nuevo para muchos, un término inexacto para otros tantos que, al igual que con el término feminismo, sienten que se afrenta a la “igualdad total”. Dichas violencias machistas existen, aunque las quieran disfrazar de “circunstanciales”, quienes las ven como producto de la violencia general.

13101044_10208028791551413_1727260836_nPara la mayoría de la población la violencia machista se reduce al hombre agrediendo físicamente a la mujer, porque eso se nos ha enseñado desde la cuna hasta cualquier programa de radio o televisión, incluso muchas de las campañas contra la violencia de género reproducen este concepto.

Si vamos al concepto de patriarcado, el modelo que establece estas conductas, es aún mayor la negación, se ve como algo tan abstracto que no existe, sin embargo, sus infames leyes y costumbres nos han regido por milenios. Hace apenas medio siglo que las mujeres tienen derecho al voto, hace apenas unos años que se han puesto en vigor leyes que fomentan la igualdad entre los géneros, son avances sí, está claro, pero el camino continúa, no ha sido todo, amigos, el cambio legal es apenas el inicio.

Tomando en cuenta sólo el mundo occidental, dejando afuera el resto de culturas (que repiten el modelo patriarcal también) podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la ley patriarcal es aquella en la que se basa la cultura judeocristiana y que reproducen los romanos, es decir, la cultura occidental en su totalidad tiene una base patriarcal, donde la figura del varón acumula y hace uso del poder, esto como un principio de organización, que connota toda una filosofía basada en una idea íntimamente errónea y misógina: que el hombre es superior en varios sentidos (por no decir en todos los sentidos) a la mujer.

Hay que recordar que el padre de familia era propietario legal (y no vamos a hablar aquí de la injusticia que conlleva el concepto de propiedad, que es otro tema pendiente) del hogar y todos sus miembros, incluida, por supuesto, la mujer, y ya sabemos cómo tenemos el derecho de hacer con nuestras propiedades lo que nos plazca, incluso maltratarlas, desecharlas o por completo aniquilarlas, “al cabos que es mía de mi propiedad” dirá algún propietario receloso. Lo anterior, aunque suene exagerado pasaba, “justificación” de por medio, con toda legalidad hasta hace muy poco. Ahora las leyes hacen que sea más difícil justificar el asesinato de mujeres de parte de sus propietarios, perdón, parejas hombres.

13148045_10208028791711417_1024883039_oNo soy bueno con los números, pero puedo inferir que si estamos en el 2016 y la ley patriarcal viene de mucho antes de Cristo (y que el vato este refrendó y continuó según sus apóstoles), mucho más de 2000 años bajo la misma visión de géneros pueden causar que se arraigue la idea, no soy sicólogo, ni sociólogo, ni antropólogo, ni arqueólogo, ni siquiera historiador (con perdón de los historiadores), pero se me ocurre que puede pasar, así es esto de las teorías y todos tenemos una.

Bueno, aceptando que nos quedan grandes rasgos culturales de machismo a pesar de las legislaturas vigentes, tenemos que replantearnos nuestra educación total, es decir nuestra cosmovisión. Las y los feministas lo tenemos claro, pero el resto del mundo no tanto, se sigue negando la existencia de las violencias machistas. ¿Y qué diablos son las violencias machistas? Básicamente, el conjunto de prácticas discriminatorias que forman parte del sistema patriarcal.

El machismo es sólo una manifestación del problema de fondo, que es el modelo patriarcal. Y las prácticas discriminatorias van desde la imposición de roles basados en los géneros, pasando por todo tipo de acoso, hasta llegar a todo tipo de violencia física, aberraciones como la ablación, y el feminicidio, todo en nombre de la cultura. Las violencias machistas están presentes en todo momento y en todo lugar, son parte de nuestra cultura y muchas de ellas pasan desapercibidas para los ojos con mentalidad patriarcal, por ejemplo, se asumen con toda naturalidad que los hombres sirven para unas cosas y las mujeres para otras, un pensamiento enraizado en lo profundo del patriarcado, y este ejemplo es sólo la punta del iceberg.

Me queda claro que el modelo patriarcal tiene una negatividad intrínseca innegable, pero al parecer el sistema tiene “bien educados” a un gran porcentaje de la población, que simplemente no ven nada malo en la imposición patriarcal. Lo curioso es que también entre los que se dicen antisistémicos existe una “gran” crítica al feminismo, básicamente por ser tan mujeres las mujeres, por “segregar”, por no ser completamente “incluyentes”, por pedir antes que nada la sororidad. Crítica nula y con tufo patriarcal. El feminismo es siempre incluyente, aunque también es verdad, que, como en todo movimiento ideológico, se presta a las corrientes de pensamiento y a sus pasiones, sumado al coraje, la rabia, el hartazgo y la desesperación, los fundamentalismos no son ajenos al feminismo, sin embargo NO son el común denominador ni mucho menos, como lo señalan algunos.

13100951_1540524986251977_6030075208326651610_nEl feminismo promueve la integración y el reconocimiento de las diferencias, así como la abolición del patriarcado como modelo sistémico, lo que supone una afrenta directa a uno de los cimientos del sistema capitalista, de ahí el desprestigio y/o condescendencia con que se habla del movimiento feminista. Y las violencias machistas son un instrumento de sometimiento social, que podemos reducir a la siguiente afirmación: los machistas son los verdaderos defensores del orden establecido (uno muy retorcido); que es lo mismo a decir: los machistas son los soldados del capitalismo.

El pasado domingo 24 de abril se vivió un momento ejemplar para el movimiento feminista mexicano y para las luchas libertarias en general. La marcha convocada por mujeres y para mujeres fue un triunfo de la organización civil antisistémica, aunque no pocos machos progres de izquierda han escupido diatribas a sus acciones, a su formato, a sus consignas, las han acusado de vándalas, hasta de instrumento de represión del estado. Estas voces han exhibido su verdadero rostro patriarcal, no comprenden el poder simbólico de La Movilización Nacional Contra Las Violencias Machistas #Vivas Nos Queremos. Estamos ante una revolución que sacudirá el sistema, y las mujeres son las que la encabezarán, pésele a quién le pese, el feminismo tiene que ser total, radical, y atacar el problema de raíz, ir a la yugular de nuestra realidad y hacer de las violencias machistas una inmoralidad inaceptable. La tercera ola nos ha alcanzado y en esta ocasión nos arrastrará a todos. Todxs.

Abril de 2016

Crédito de las fotos (en orden que aparecen): Leticia Quiróz, Gaby Ch, Julia Amaut, Lorenza Val.

Rojava, la respuesta ignorada

Rojava, la respuesta ignorada

Durante la guerra civil siria el gobierno tuvo que abandonar varios territorios kurdos, lo que dio la oportunidad a que las milicias locales tomaran el control territorial en 2012. Gente de Irán, Turkía, el Kurdistán Iraquí y del resto de Siria llegan al oasis creado en la parte controlada por los rebeldes de Rojava, se recibe a todos, es parte de su objetivo ser ejemplo para el mundo.